Noruega estrena pasaportes (y son los más bonitos del mundo)

Por fuera, elegancia minimalista; por dentro, paisajes que cambian bajo la luz ultravioleta. Queremos ser noruegos para tener los pasaportes más estilosos del mundo

No todos los pasaportes son iguales. Y, de hecho, no es igual viajar con un pasaporte alemán que con uno afgano. Mientras el primero abre puertas -o, más bien, fronteras- de hasta 189 países, según el Índice de Pasaportes Henley, con el segundo apenas se puede entrar en 26 sin algún tipo de visado. Además, estos documentos, con apenas cuatro colores básicos de cubiertas, tienen otras misiones, desde velar por la seguridad de las identificaciones a representar la historia e identidad de un país.

La complejidad es tal que en el diseño del nuevo pasaporte de Noruega se han invertido hasta seis años de trabajos. Pero ahora este pasaporte, en el puesto número 7 entre los más poderosos del mundo -ligeramente inferior al español, en el cuarto puesto- y con el que se puede entrar libremente en 185 países, se encuentra probablemente en la cima de otro ranking: el de los más elegantes y seguros del mundo.

El estudio de diseño Neue fue el encargado de renovar estos documentos, que incluyen también las tarjetas de identificación personal, tras ganar un concurso público lanzado en 2014. El resultado más llamativo son los paisajes que ilustran sus páginas y que cambian de ambientes diurnos a nocturnos bajo la luz ultravioleta. Pero hay mucha tecnología y mucha simbología más.

No todos los pasaportes son iguales. Y, de hecho, no es igual viajar con un pasaporte alemán que con uno afgano. Mientras el primero abre puertas -o, más bien, fronteras- de hasta 189 países, según el Índice de Pasaportes Henley, con el segundo apenas se puede entrar en 26 sin algún tipo de visado. Además, estos documentos, con apenas cuatro colores básicos de cubiertas, tienen otras misiones, desde velar por la seguridad de las identificaciones a representar la historia e identidad de un país.
Las ilustraciones cambian al verse bajo luz ultravioleta. Foto: Neue.

El alma de Noruega

El principal motivo de renovación de los documentos era el de aumentar su seguridad, haciendo más difícil su falsificación. Pero también se pedía que representasen la identidad noruega además de generar un nexo de unión entre personas con diferentes edades y géneros y de todos los rincones del país. Por último, que lograsen moverse en el difícil equilibrio de mantener la tradición pero seguir siendo moderno durante muchos años, así como contar con un diseño universal y de alta funcionalidad.

Un pasaporte es un documento oficial que sirve para viajar identificados pero, además, representa la identidad colectiva de un país

Para lograr este reto, los diseñadores miraron al paisaje. La naturaleza es, de hecho, una parte indisoluble del carácter nacional, generadora por sí sola de “un sentido de pertenencia y orgullo, y cumple una función simbólica para toda la nación”, explican desde Neue. “Las imágenes de paisajes pueden convertirse fácilmente en clichés”, aceptan, “pero al ser ampliamente aceptadas y estar profundamente arraigadas en la cultura noruega son también muy fáciles de identificar”.

Detalle de las páginas interiores del nuevo pasaporte noruego. Foto: Neue.
Detalle de las páginas interiores del nuevo pasaporte noruego. Foto: Neue.

La naturaleza es, además, una fuente de riqueza para el país, que ofrece desde energía a pesca, entre otras industrias y recursos.

La aurora boreal en el pasaporte

Y ¿cómo se trasladaron los increíbles paisajes naturales noruegos a este documento en principio serio y formal? En el exterior los documentos son de colores rojo, azul y blanco (hay versiones de pasaportes regulares, diplomáticos y de emergencia) en un guiño a los colores de la bandera. Las portadas incluyen una versión simplificada del escudo y el nombre del documento, ambos en dorado.

Las sorpresas están en el interior: cada página está impresa con un paisaje noruego diferente, que van desde picos nevados a lagos y riachuelos. Estas ilustraciones funcionan como elemento decorativo pero también de seguridad: así, cuando se colocan bajo la luz ultravioleta, las escenas pasan de día a la noche por ejemplo, dejando ver una aurora boreal en tonos fosforescentes o bien iluminando la luna.

El pasaporte noruego tenía que tener una aurora boreal. Foto: Neue.
El pasaporte noruego tenía que tener una aurora boreal. Foto: Neue.

Mediante el uso de estos paisajes que abarcan amplias zonas del país “queremos mostrar los contrastes en paisajes y climas que nos han moldeado, ofrecido oportunidades y recursos, lugares de recreación y escenarios de importantes eventos históricos”.

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