Los viajes en moto más increíbles del Mediterráneo español

Por desfiladeros y valles, en trazados serpentantes, llegando a puertos de montaña y descendiendo entre cañones. Estas siete rutas son ideales para descubrir en moto

¿Qué necesita un apasionado de las motos cuando busca nuevas rutas? El periodista y experto en viajes en dos ruedas Pedro Pardo aporta cuatro ingredientes básicos: que tenga un trazado serpenteante, que el paisaje cuente con belleza visual, que el tráfico sea mínimo y que el trazado esté en buen estado de conservación.

Desfiladero de Terradets, en Cataluña. Foto GeoPlaneta.jpg

¿Qué necesita un apasionado de las motos cuando busca nuevas rutas? El periodista y experto en viajes en dos ruedas Pedro Pardo aporta cuatro ingredientes básicos: que tenga un trazado serpenteante, que el paisaje cuente con belleza visual, que el tráfico sea mínimo y que el trazado esté en buen estado de conservación.

En su libro ‘Las mejores carreteras para recorrer en moto. España y Portugal’ (Geo Planeta) presenta nada menos que 322 circuitos por la Península.

De todos ellos, unos 76 cuentan reúnen esas condiciones, las cuales las califica como de recorrido estrella.

Dado que es imposible resumir los 20.000 kilómetros que ha transitado, vamos a elegir aquellas rutas ideales para descubrir los encantos del Mediterráneo.

¿Qué necesita un apasionado de las motos cuando busca nuevas rutas? El periodista y experto en viajes en dos ruedas Pedro Pardo aporta cuatro ingredientes básicos: que tenga un trazado serpenteante, que el paisaje cuente con belleza visual, que el tráfico sea mínimo y que el trazado esté en buen estado de conservación.
Ruta cerca de Montserrat. Foto Pedro Pardo – GeoPlaneta

En moto por el Montseny y la Selva

Este viajero asegura que los 78 km que cruzan la sierra del Montseny están entre los más atractivos de Cataluña, donde compite en belleza con el Prepirineo y la N-260, el Eje Pirenaico.

Al transitarla se contempla los macizos rocosos que llegan a los 1.700 metros, donde cada tanto caen en profundas hendiduras de abundante vegetación.

Si bien el paisaje atrapa los sentidos, hay que tener precaución porque la carretera tiene algunos tramos estrechos y “las vueltas y revueltas son constantes”. Pero como punto a favor está el buen estado de mantenimiento del trazado.

En la comarca de La Selva, entre Sant Hilari Sacalm (tradicional productora de aguas minerales) y el pueblo de Anglés la ruta corre paralela a los meandros del río Osor; en donde gran parte de la carretera transcurre en la sombra por la frondosa vegetación que trepa por los cañones.

En moto por la sierra de Montsant

Seguimos por Cataluña, en una ruta de 100 km que Pardo también califica como “una de las más encantadoras” de esta comunidad autónoma.

¿Qué necesita un apasionado de las motos cuando busca nuevas rutas? El periodista y experto en viajes en dos ruedas Pedro Pardo aporta cuatro ingredientes básicos: que tenga un trazado serpenteante, que el paisaje cuente con belleza visual, que el tráfico sea mínimo y que el trazado esté en buen estado de conservación.
La C-242 en Cornudella de Montsant. Foto GeoPlaneta

La vertiente sur de este trazado une el pueblo de Borges del Camp con Poblet, tierra de monasterios y viñedos.

El trazado de 100 km entre Borges del Campo y Poblet “es uno de los más encantadores de Cataluña”, afirma Pedro Padro

Entre los tramos más espectaculares están los 22 km de Prades a Esplugas de Francolí, donde se viaja flanqueado por las paredes calizas de la sierra de la Musara y los picos de Montsant.

La cara norte de la sierra, habitual punto de peregrinación de moteros de Tarragona y alrededores, se transita por una carretera en buen estado a través de un denso pinar, que tras varias curvas suaves acerca al puerto de Albarca, a 774 metros de altura.

En moto al Puerto de Villarluengo

Ya estamos en Teruel, en una ruta de 60 kilómetros que conducen al Puerto de Villarluengo, que se encuentra a 1.160 metros de altura.

Pardo califica este recorrido como “uno de los más espectaculares del centro peninsular”.

Al transitarla de sur a norte, poco antes de llegar a la Cañada de Benatanduz se inicia un continuo descenso con un desnivel de 500 metros, de las cotas 1.600 a 1.100, que obliga a extremar las precauciones.

¿Qué necesita un apasionado de las motos cuando busca nuevas rutas? El periodista y experto en viajes en dos ruedas Pedro Pardo aporta cuatro ingredientes básicos: que tenga un trazado serpenteante, que el paisaje cuente con belleza visual, que el tráfico sea mínimo y que el trazado esté en buen estado de conservación.
Puerto de Cuarto Pelado. Foto Pedro Pardo-GeoPlaneta

El motero verá que a un lado se despliega un abismo calcáreo, producto de la erosión que ha labrado el río Cañada.

Entre los atractivos de esta ruta se encuentra los Órganos de Montoro, donde las laderas recuerdan a los tubos metálicos de este instrumento.

Lo sugerido es realizar el descenso en calma, y cuando el camino de una oportunidad, detenerse a contemplar el paisaje desde las alturas.

En moto por el Puerto del Remolcador

“No hay motorista de Castellón de la Plana que no haya recorrido la ruta de este puerto”, asegura Pardo.

Teniendo en cuenta la belleza que despliega este trazado, se comprende la afirmación. La sinuosidad de la cinta de asfalto “parece especialmente diseñada para motoristas”, donde se transita por bosques que parecen arropar con suavidad al vehículo.

El camino al Puerto del Remolcador parece haber sido diseñado para motoristas

¿Qué necesita un apasionado de las motos cuando busca nuevas rutas? El periodista y experto en viajes en dos ruedas Pedro Pardo aporta cuatro ingredientes básicos: que tenga un trazado serpenteante, que el paisaje cuente con belleza visual, que el tráfico sea mínimo y que el trazado esté en buen estado de conservación.
Paisaje de la sierra de Utiel. Foto Pedro Pardo-GeoPlaneta

El tramo sur, de Montanejos a Lucena del Cid, el paisaje es diferente, con curvas a través de lomas a media altura donde a lo lejos se divisa el macizo de Peñagolosa.

En moto por la sierra de las Cabrillas y el Turia

En la provincia de Valencia, en este trayecto de 45 kilómetros, Pardo sugiere realizar frecuentes paradas para sentir cómo el corazón se encoge ante la belleza de las sierras y los valles. Y sobre todo, con el motor apagado para escuchar al silencio.

La sierra de las Cabrillas se presenta con sus paredes de piedra caliza con el esporádico salpicón de arbustos silvestres.

Cabe aclarar que este trazado es de fuste, con algunos breves tramos que “deben remontarse a la época de los carros de bueyes”.

En el recorrido se atraviesan tres puertos, cada uno un atalaya para atrapar la naturaleza: el de Sot de Chera a 467 metros, el de Salto de la Mora a 608 y el de Requena a 811 metros.

En moto por la sierra de Almagrera y Punta del Santo

La fachada mediterránea “no es muy generosa en carreteras indicadas para motoristas”, puntualiza, debido a las consecuencias de la “hiperurbanización”.

¿Qué necesita un apasionado de las motos cuando busca nuevas rutas? El periodista y experto en viajes en dos ruedas Pedro Pardo aporta cuatro ingredientes básicos: que tenga un trazado serpenteante, que el paisaje cuente con belleza visual, que el tráfico sea mínimo y que el trazado esté en buen estado de conservación.
En moto por la sierra de Almagrera. Foto Pedro Pardo-GeoPlaneta

Sin embargo hay agradecidas excepciones, como los 28 km de la sierra de Almagrera y los 20 km de Punta del Santo, en el litoral oriental de Almería.

Entre Almagrera y Punta del Santo, en Almería, el paisaje alterna entre el Mediterráneo de un lado y tramos de paisajes lunar del otro

A un lado, entre giro y giro aparecen las aguas azules del Mediterráneo. Del otro, en ocasiones, se despliega un paisaje lunar que parece no encajar con el entorno. Pero vale la pena descubrirlo.

En moto por la Sierra Espuña

Este recorrido de 131 km, uno de los más largos entre los recomendados por Pardo, une el pueblo de Totana con la Alhama de Murcia.

Su trazado atraviesa el Parque Regional de Sierra Espuña, donde hay que ser muy precavido porque el trayecto es angosto y un vehículo puede sorprender del lado contrario.

Es una ruta sinuosa a través de un “compacto bosque de pino carrasco” e hileras de cipreses.

Eso sí, advierte: hay baches que fastidiarán al acompañante. Pero si a uno le gusta recorrer parajes deshabitados, no hay que dejar pasar la oportunidad de recorrer el lugar.

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