Una noche en el faro del fin del mundo

Si lo que buscas es desconexión total, no encontrarás nada como Pater Noster, un hotel-faro-islote al suroeste de Suecia

57°53’45”N 11°27’57”E. Son las coordenadas de este pedazo de tierra y roca que emerge frente a la localidad costera de Marstrand, al oeste de Suecia. La isla, de nombre Hamneskär, es famosa sin embargo por albergar uno de los faros más espectaculares de Escandinavia.

Su remota ubicación pero también su fisionomía, apenas una pequeña superficie entre arrecifes y aguas plagadas de corrientes, le han valido su fama: durante siglos marineros y pescadores rezaban el Padrenuestro (Pater Noster en latín) cuando sus barcos se acercaban a la isla.

Para guiar la navegación, en 1868 le levantó un faro que se llamó, precisamente, Pater Noster, en recuerdo de aquellas oraciones tantas veces repetidas. En funcionamiento durante casi 110 años, generaciones de fareros convivieron con sus familias en este entorno salvaje, cuidando de la valiosa luz, rescatando náufragos y creando una diminuta y aislada sociedad.

Sustituido en 1977 el faro original, tras su cierre definitivo, y después de más de una década en uso para la organización de eventos, visitas y celebraciones, se quedó totalmente vacío en 2018. Hasta que un nuevo proyecto se ha empeñado en devolverlo a la vida.

Pater Noster

Tras el renacer de Pater Noster, ahora como exclusivo hotel boutique, hay un grupo de empresarios suecos -hoteleros, restauradores, diseñadores y marineros profesionales-. Juntos han renovado totalmente la casa del farero, al abrigo del imponente faro de 26 m de altura, para convertirla en un espacio con nueve habitaciones y capacidad para 18 huéspedes, además de restaurante, bar y cafetería al aire libre.

La agencia sueca de diseño Stylt responsable, entre otras, de la reconversión de un centro recreativo de los años sesenta en un inspirador el diseño y moderno complejo turístico en la milla de oro del turismo en España, firma también el concepto y el interiorismo de Pater Noster.

Pater Noster Salón. Foto: Erik Nissen Johansen.
Pater Noster Salón. Foto: Erik Nissen Johansen.

“Durante mis 30 años en el negocio de la hostelería, rara vez me he encontrado con un destino tan único”, explica el fundador y socio de Stylt, Erik Nissen Johansen.

Y es que, si se trata de huir de hoteles estandarizados, Pater Noster lo tiene todo: “Todo está ahí, la ubicación remota, la naturaleza fantástica, las condiciones climáticas extremas, la historia emocionante, además de una gran hospitalidad con una pizca de rusticidad y lujo discreto”.

La experiencia de lo auténtico

La directora de operaciones del hotel, Mirja Lilja Hagsjö lo reafirma: “El espíritu del maestro farero está por todas partes” y añade “Esto es una casa, no un hotel, y está llena de historia”.

Pater Noster se convierte así en un ejemplo de esos hoteles que son un autentico destino en sí mismos. Desde luego, a este punto tan remoto del globo no iremos por su agitada vida nocturna o su apretada agenda cultural.

El hotel cuenta con 9 habitaciones dobles. Foto: Pater Noster Salón. Foto: Erik Nissen Johansen.
El hotel cuenta con 9 habitaciones dobles. Foto: Pater Noster Salón. Foto: Erik Nissen Johansen.

Para empezar, solo se puede llegar en barco o en helicóptero -por supuesto, cuando las condiciones climatológicas lo permitan-. Tampoco esperemos encontrar mucha gente para socializar: apenas los empleados del hotel, que además son los guías y conductores de las propuestas para llenar el tiempo: navegar, pescar en alta mar, preparar después la comida con el pescado o el marisco que hayas probado nunca, hacer kayak, buceo o meditación.

Lo que sí promete Pater Noster es naturaleza, desconexión, el punto justo de soledad, quizás la inspiración para escribir una novela o, al menos, para poner en orden las ideas mientras se disfruta de increíbles vistas de la puesta de sol, y todo en un lugar que no renuncia al diseño escandinavo y que rezuma historia y autenticidad.

El faro alertaba a los marineros que se adentraban en el peligroso arrecife. Foto: El hotel cuenta con 9 habitaciones dobles. Foto: Pater Noster Salón. Foto: Erik Nissen Johansen.
El faro alertaba a los marineros que se adentraban en el peligroso arrecife. Foto: Erik Nissen Johansen.

a.
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