Pete Doherty y The Libertines se meten a hoteleros

El 25 de septiembre abre sus puertas Albions Rooms, el nuevo hotel boutique de The Libertines en Margate, al sureste de Inglaterra

Hay hoteles musicales que incluyen en sus propuestas préstamo de instrumentos a la carta y estudios de grabación, otros famosos por haber alojado a grandes estrellas del rock -incluso por ser destrozados por estas- y otros que, directamente, son negocios regentados por bandas de música metidas a hoteleros.

Entre estos últimos se cuentan desde Gloria y Emilio Stefan -poseen todo un imperio hotelero, incluido Cardozo, en Miami-, a los integrantes de ABBA Benny Andersson y Björn Ulvaeus, cada uno con su propio hotel en Suecia, pasando por la cantante de B-52, Kate Pierson, que gestiona un glamping totalmente kirstch en California.

A este club se unirán los próximos días los integrantes de la banda The Libertines, con la inminente apertura de su hotel Albion Rooms, en la ciudad de Margate, en la costa sureste de Inglaterra y a unos 160 km de Londres.

Albion Rooms

Aunque la imagen de Pete Doherty, demasiado conocido por sus numerosos altercados relacionados con peleas, alcohol y drogas -y que acumula casi el mismo tiempo en cárceles y clínicas de rehabilitación que en giras-, metido a director de hotel no deje de ser chocante, lo cierto es que The Libertines han venido gestando este proyecto desde 2017, cuando compraron un edificio victoriano de cinco plantas en el condado de Kent.

Tras tres años de trabajos y una renovación total, el nuevo hotel está listo para recibir a sus primeros huéspedes.

Boutique, musical y chic

Con solo siete habitaciones, la música es la tónica dominante en todo el hotel, con referencias a letras de la banda británica de rock en todas las estancias, colchas de piel sintética y sistemas de sonido Apple Beats. También dentro del hotel hay un estudio de grabación de última generación y, según el confundador de la banda, Carl Barât, “espero que Albion Room sea nuestra propia The Factory”. Al más puro estilo Warhol.

La estética, que firma la diseñadora Anna Hayman, incluye cortinas de terciopelo, paredes oscuras, máquinas de escribir antiguas, molduras doradas y lámparas victorianas.

Sin embargo, no solo la música inspira este hotel, también lo hace la literatura y, en concreto T.S. Eliot, quien vivió una temporada en Margate en 1921 recuperándose de un ataque de ansiedad y también escribiendo. El bar Wasteland es su particular tributo al poeta, y allí se realizarán lecturas de poesía o sesiones de monólogos.

The Albion Rooms. Foto: Jason Knott.

Una IPA y una ginebra

El restaurante del hotel tiene a los mandos a Joe Hill, chef curtido en las cocinas de Gordon Ramsay y Tom Aikens, y tiene también un ambiente rockero, así como menús que, promete, son “sexys, considerados e irresistibles”.

Además en el bar se sirven una cerveza IPA diseñada específicamente para el hotel por la compañía escocesa Brewdog y de nombre Wasteland IPA y una ginebra propia, Gunga Gin, que también se puede comprar desde la web del hotel, así como mobiliario y merchandising, que va de camisetas a antifaces para dormir.

“Puede que pase un tiempo antes de que desafiemos a The Savoy o The Grand Budapest como hotel, pero hemos puesto mucho amor en esto” señala Barât. “Mientras tanto, es un hogar colorido e inspirador para The Libertines”.

Foto: Jason Knott.

Doherty, por su parte, lo define como “Un buen refugio arcadiano, un lugar perfecto para que los nuevos profetas se sientan inspirados, para reclinarse, escribir, grabar, con regocijo y las rodillas en alto”.

Ya se pueden reservar sus habitaciones, con precios que van desde las 114 libras (123,6 euros).

Margate

Desde la apertura en 2011 del museo Turner Contemporany -actualmente cerrado con motivo de la situación sanitaria- con el apoyo de artistas como Tracey Emin -para muchos la enfant terrible del arte contemporáneo británico-, la ciudad de Margate se está haciendo un hueco entre los destinos artísticos y hípster por excelencia.

Turner Contemporary, en Margate. Foto: VisitKent.

Cuenta con un número creciente de galerías privadas y su propio certamen literario, el Margate Bookie así como un parque de atracciones en clave retro, Dreamland

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