Diez alojamientos que son de todo menos convencionales

Son burbujas, barricas gigantes, casas en los árboles y hasta grúas; estos diez alojamientos son cualquier cosa menos hoteles convencionales

Hay para quien el hotel es solo un lugar donde descansar y cargar las pilas (y las baterías de teléfonos y cámaras) y otros para quienes forma parte de la experiencia del viaje. Puede que un establecimiento anodino tenga poco que aportar a las vacaciones pero hay lugares tan extraordinarios, ya sea por su historia, su arquitectura o su ubicación, que se convierten en un elemento más de la aventura.

Desde el vagón de tren reconvertido en alojamiento de lujo en la sabana africana hasta las burbujas transparentes que permite dormir -literalmente- junto a elefantes en Tailandia, pasando por la única habitación de The Krane, en Copenhague, que se oculta en una antigua grúa, estos son algunos de los sitios para dormir -o no- más espectaculares del mundo.

Casas árbol

Como un sueño infantil hecho realidad, ya hay varios hoteles en el mundo que ofrecen dormir en la casa del árbol. Uno de los más especiales es Tree Hotel, en la Laponia sueca, que ofrece no una, sino siete cabañas diferentes dispersas en un pinar con vistas al río Lule y suspendidas a entre 4 y 10 m sobre el suelo.

Todas las habitaciones, diferentes entre sí, se camuflan en el entorno con originales soluciones arquitectónicas. Foto: Tree Hotel.

A unos 100 km al norte del aeropuerto de Luleå, en la localidad de Harads, cada una de las casas tiene el diseño de un afamado estudio o arquitecto, como Mirrorcube, una habitación que utiliza para esconderse entre los árboles sus paredes espejadas que reflejan su entorno y que firman Martin Videgård y Bolle Tham.

También espectacular es Bird’s nest, un auténtico nido de pájaro (o lo más parecido posible sin dejar de ser una habitación de hotel), diseñado por Bertil Harström.

Bird’s nest. Foto: Tree Hotel.

Hoteles burbuja

En el Golden Triangle, el punto justo donde confluyen Tailandia, Laos y Myanmar, nos refugiamos en las que pueden ser las burbujas más excitantes del mundo.

Instaladas en los dominios de Anantara Golden Triangle Elephant Camp & Resort, un exclusivo hotel de la marca premium de Minor, las Jungle Bubble son dos habitaciones elevadas sobre plataformas de madera y diseñadas a medida por la compañía española Eye In The Sky totalmente aisladas y con lujos que van desde las camas King-size a la ducha y la carta de almohadas.

Lo más destacado, sin embargo, es su emplazamiento, junto a un refugio de elefantes rescatados de situaciones de trabajo forzado y tráfico ilegal, tan cerca que se les oye barritar y pasear libremente por los alrededores. Absolutamente increíble.

Jungle Bubbles. Foto: Anantara Hotels.

En España, el hotel Miluna, en Hormigos (Toledo) es una opción más cercana para vivir la experiencia de dormir bajo las estrellas. Encuadrado en la tendencia de glamping, sus ‘lunas’ están alejadas de cualquier ruido o contaminación lumínica y rodeadas de naturaleza y cuentan con su propio jardín privado.

Por supuesto, no ofrecen cortinas o persianas que puedan entorpecer la inmersión en el entorno, pero sí cama king size, baño privado, bañera y ducha con vistas al cielo. Entre sus amenities se cuentan un telescopio y todos los utensilios necesarios para disfrutar de la observación de las estrellas.

Un hotel burbuja para dormir (de lujo) bajo un millón de estrellas. Foto: Miluna.

Entre viñedos

En Mendoza (Argentina), la región que hizo suya la uva malbec, a donde llegó en 1853 procedente de Francia, encontramos vinos elegantes y también un gran destino para el enoturismo, con bodegas visitables que ofrecen todo tipo de experiencias, degustaciones y paseos entre viñedos.

Pero si lo que queremos es dormir (o flotar) sobre las propias viñas nada mejor que la original cápsula de glamping de Luján de Cuyo, que se eleva sobre pilares para situarse entre el cielo y los viñedos y ofrecer magníficas vistas, así como todo lo necesario para una estancia de lujo: cama king size, bañera de hidromasaje privada con vistas a los Andes y una ventana en el techo que permite observar los limpios cielos estrellados del oeste argentino.

Nunca has hecho enoturismo así. Foto: Entre cielos Hotel & Spa.

Al otro lado del Atlántico, a unos 130 km de Oporto y en la localidad de Lamego -uno de esos tesoros lusos desconocidos-, no muy lejos de Peso da Régua, la bodega Quinta da Pacheca, que elabora vinos desde hace más de un siglo, se apunta a la moda del glamping entre viñedos con una propuesta que está revolucionando la forma de dormir entre barricas.

O, más bien, deberíamos decir dentro de barricas. Sus 10 tinas gigantes -cuentan con 25 m2- incluyen dormitorio y baño completo, además de una terraza privada que invita a relajarse con las vistas de viñedos y olivares centenarios copa de vino en mano.

Foto: Quinta da Pacheca.

Bajo el agua

También pionero, aunque en este caso como hotel submarino, fue el Hotel Muraka, localizado en la Isla Rangali (Maldivas).

Inaugurado en 2018 y formando parte del complejo Hilton’s Conrad Maldives Rangali Island, su villa sumergida 5 metros bajo las aguas turquesas es lo más parecido a un acuario, con su techo de cristal que permite dormir mientras peces y corales acarician la habitación. O, lo que es lo mismo, la vida marina como nunca se había disfrutado.

Hotel Muraka abrió sus puertas en 2018. Foto: Hilton.

La idea fue después reproducida -y a lo grandes, como se hacen las cosas en Dubái- por el hotel Atlantis The Palm. Gracias a enormes ventanales de suelo a techo tanto en el dormitorio como en el baño, la habitación se asoma a la laguna Ambassador, donde conviven 65.000 criaturas marinas, entre las que se cuentan rayas y tiburones.

Un servicio de mayordomo personal las 24 horas del día vela para que la estancia sea perfecta.

En una grúa

Es difícil destacar en la capital del diseño de Escandinavia, pero este nuevo alojamiento de Copenhague ha encontrado una fórmula para conseguirlo. El hotel The Krane ofrece una única habitación, por supuesto de diseño minimalista y vanguardista, que se ubica en la sala de máquinas de una vieja grúa de carbón de 1944 instalada en el puerto de Nordhavn.

Su ubicación permite fantásticas vistas. Foto: Rasmus Hjortshøj | The Krane.

A 15 m sobre el suelo, de estética austera pero sofisticada, este refugio cool busca recuperar el brillo del pasado industrial de la ciudad pero sin renunciar a detalles exclusivos como los muebles de diseño de la firma Menu, los electrodomésticos Bang&Olufsen y los textiles de Kvadrat.

En la selva

Y de la ciudad a la selva para olvidarnos del mundo en unas exclusivas cápsulas que se elevan entre los árboles de la jungla en Costa Rica, con diseño y comodidades de primer nivel pero en contacto directo con la naturaleza.

Se trata del Coco, un complejo recién estrenado y compuesto por cinco cabañas de diseño que forma parte del proyecto Art Villas.

En la espesura del bosque tropical del país de la ‘pura vida’, estos nidos de lujo en forma de cono, diseñados por el estudio de arquitectura Archwerk y con interiores de Formafatal, son pequeños apartamentos con dormitorio, sala de estar, cocina y terraza privada.

Así se duerme en un nido suspendido sobre la selva de Costa Rica. Foto: Formafatal.

De apariencia ligera, para crear la idea de continuidad con el exterior, los interiores reducen al mínimo las paredes que separan los diferentes espacios. En el exterior las cabañas están interconectadas con pasarelas y terrazas abiertas, además de un tobogán que conduce a una piscina infinita.

En un vagón de tren

En el corazón del Parque Kruger, la mayor reserva natural de Sudáfrica, un tren está detenido en un puente centenario sobre el río Selati. Mientras leones, antílopes, búfalos y jirafas van y vienen, este convoy no llega ni se va, sino que es un hotel de lujo preparado para abrir sus puertas a fines de este año (si el coronavirus lo permite).

Se trata del Kruger Shalanti – Tren en el puente, que ha transformado de forma exquisita 13 vagones antiguos en elegantes habitaciones para ofrecer un servicio de cinco estrellas.

El hotel Kruger Shalati es la nueva opción de lujo para explorar Sudáfrica. Foto: Kruger Shalati

Cada vagón cuenta con dos habitaciones, cada una con camas dobles, ventanas de suelo a techo y detalles de decoración elaborados por artesanos locales. Otros vagones dos acogen el bar y el restaurante, que se suman a una terraza construida sobre el puente y una piscina asomada al vacío y que deja ver el río y la exuberante vegetación bajo los viajeros.

Además, cuenta con otros siete dormitorios en la Casa del Puente, un anexo que ofrece lujosas habitaciones para familias y otra más exclusiva que se presenta como ‘suite nupcial’.

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