Cómo es dormir en el hotel más alto del mundo

Entre los pisos 84 y 120 del segundo rascacielos más alto del planeta, el J Hotel Shanghai Tower presenta una propuesta de ultra lujo para disfrutar entre las nubes

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.

La estructura del J Hotel. Foto J Hotel Shanghai Tower

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.

El establecimiento ocupa el último tramo de este rascacielos de 632 metros de forma de espiral, por lo que ampulosamente se promociona como ‘el hotel más alto del mundo’.

Esta torre de acero y cristal es la más alta de China y la segunda del planeta, solo superado por el Burk Khalifa de Dubái (que alcanza los 828 metros). Y con esos registros supera el récord que pretendía alcanzar el hotel de La Ciel Tower (de 360,4 metros), en el mismo estado árabe.

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.
Restaurante Centouno. Foto J Hotel Shanghai Tower

Decoración opulenta desde la bienvenida

Desde que se entra en el lobby se percibe el sofisticado y lujoso estilo que presenta el J Hotel, que une las tradiciones chinas con los diseños de vanguardia.

Los interioristas Robert Bilkey y Oscar Llinas imprimieron su sello en el concepto del hotel, donde la bienvenida se da desde un atrio rodeado por seis columnas de cristal, que conducen a un shikumen de ocho metros de alto, un guiño a las tradicionales puertas de los patios de la ciudad.

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.
Entrada al restaurante Kinnjyou Inaka. Foto J Hotel Shanghai Tower

En el piso 101 un puente aéreo de vidrio y metal cruza el espacio, donde al final una serie de esculturas de bailarinas, rodeadas por delgados hilos metálicos, reciben a los huéspedes.

Las habitaciones, lujosamente decoradas, tienen entre 65 y 380 metros cuadrados

Además de esta obra de la artista francesa Pauline Ohrel se desplegarán trabajos de creadores plásticos y escultores de China y otros países, cuyas obras de a poco irán decorando las salas y habitaciones.

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.
Una de las suites premium. Foto J Hotel Shanghai Tower

Vistas impactantes

El hotel cuenta con 165 habitaciones, de las cuales 34 son suites, que se ubican entre los pisos 86 y 98.

La compañía presume que sus dormitorios son los más grandes de Shanghái, donde los tamaños oscilan entre los 62 y los 380 metros cuadrados.

Cada uno tiene vistas panorámicas de la metrópolis y sus alrededores, ya sea de los rascacielos vecinos como la Torre Perla Oriental o del Shanghai World Financial Center (con su particular diseño de abridor de botellas) como del río Huangpu y los distritos de Puxi y Pudong.

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.
Sala de la Suite Shanghái. Foto J Hotel Shanghai Tower

Dos estilos de decoración

Los pasillos que conducen a las habitaciones están decorados con cristales del tipo ‘lui li’, tradicionales de China, y sus puertas son de distintos colores, como un juego de intrigas sobre dónde uno pasará la noche.

A grandes rasgos hay dos estilos predominantes: el nuevo chino y el contemporáneo. En el primero el papel pintado de las habitaciones recuerda los edificios del delta del río Yangtzé.

Los muebles son tapizados en cuero, y la mesa de té, esmaltada en tonos esmeralda, es un guiño a la cultura tradicional del país.

Se ven detalles de dragones en los sofás y de flores de vidrio junto a la cama, mientras que el baño está revestido de mármol blanco con un fondo acristalado que ilustra una magnolia en plena floración, con sus grifos realizados en cristalerías italianas.

Toques contemporáneos

En tanto en el contemporáneo también se encuentran magnolias impresas en vidrios laminados, con toques de filamentos de oro y plata en el dosel de la cama y con muebles de cristal italiano decorando la estancia.

La bañera también tiene forma de pétalo de magnolia, desde donde uno se puede relajar contemplando el río Huangpu.

El restaurante Heavenly Jin, a 556 metros de altura, se presenta como el más alto del planeta

El huésped cuenta con una TV de 46 pulgadas y tiene a su disposición una tableta electrónica para controlar tanto la programación como la temperatura ambiental y la intensidad de las luces.

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.
Entrada al hotel. Foto J Hotel Shanghai Tower

Todas las habitaciones cuentan con espacios como vestidores y salas de estar, con escritorios dotados con equipamiento de tecnología y conexiones de alta velocidad.

Las más grandes son las 24 Grand Suites (de 100 metros cuadrados), ocho J Suites (de 195 metros cuadrados), una Jinjiang Suite (de 210 metros y con vistas a 180 grados a la ciudad) y la opulenta Shanghai Suite.

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.
Sala decorada en estilo contemporáneo. Foto J Hotel Shanghai Tower

Esta última ocupa todo el piso 98 con sus 380 metros cuadrados, donde además del salón privado, el dormitorio, vestidor, el estudio y una cocina cuenta hasta con un espacio para relax y fisioterapia.

Siete bares y restaurantes

El flamante hotel presenta siete espacios gastronómicos: el más exclusivo es el restaurante Heavenly Jin, que al estar en el piso 120 (a 556 metros de altura) con toda lógica se presenta como uno de los restaurantes más altos del planeta).

Allí se presenta una fusión de platos europeos, japoneses y chinos, mientras que en el piso 104 se encuentra el Kinnjyou Inaka, centrado en la gastronomía nipona.

Un piso por debajo está el restaurante Jin Yan, enfocado en la cocina cantonesa, mientras que Centonuno, en el 101, es el toque italiano a la diversidad culinaria del J Hotel.

El J Hotel Shanghai Tower es tan exclusivo que sus creadores lo presentan como mucho más que un hotel de lujo. “Es un santuario privado en las nubes”, dicen.
El hotel tiene siete espacios gastronómicos. Foto J Hotel Shanghai Tower

Para tomar una copa entre las nubes, el establecimiento cuenta con el Lobby Lounge, también en el 101, mientras que el Yi Lounge (en el 84) es un homenaje a la famosa vida nocturna de jazz y cabarets de Shanghái.

Una sala de banquetes de 422 metros cuadrados, dos pisos (84 y 85) dedicados al relax y el fitness, una piscina de 160 metros que prologa a un mirador de 130 metros cuadrados son otros hitos de un hotel que eleva, de manera literal, el listón del ultra lujo.

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