Wes Anderson rediseña el mítico ferrocarril The British Pullman

El cineasta Wes Anderson reinventa uno de los ferrocarriles más icónicos, The British Pullman, combinando el glamour de la edad dorada del ferrocarril con su deliciosa estética

Sus vagones exquisitamente restaurados de los años veinte del pasado siglo han transportado a miembros de la realeza, aristócratas y rutilantes estrellas de cine. Su nombre, The British Pullman, es sinónimo de la edad dorada de los viajes en ferorrocarril, aquellos en que se viajaba con mayordomo y trajes de gala y se brindaba día y noche con champagne.

Como viajar en un decorado de Wes Anderson. Foto: Belmond.

Sus vagones exquisitamente restaurados de los años veinte del pasado siglo han transportado a miembros de la realeza, aristócratas y rutilantes estrellas de cine. Su nombre, The British Pullman, es sinónimo de la edad dorada de los viajes en ferorrocarril, aquellos en que se viajaba con mayordomo y trajes de gala y se brindaba día y noche con champagne.

La experiencia, que ofrece regularmente Belmond, sube de nivel con la colaboración del cineasta norteamericano Wes Anderson, que ha reinventado uno de los vagones para ofrecer una experiencia a medio camino entre el lujo y el glamour de los viejos viajes en tren y su propio y mágico universo estético.

Un viaje en el tren de Wes Anderson

Puede que no sea fácil de explicar pero sí de reconocer: la inconfundible estética del director de El Gran Hotel Budapest deja siempre planos perpendiculares, juegos de simetría, colores pastel y espacios minimalistas que rezuman nostalgia. De hecho, es tan identificable que basta darse una vuelta por Instagram con el hashtag ‘Wes Anderson accidental’ para descubrir los lugares que podría perfectamente haber firmado.

Sus vagones exquisitamente restaurados de los años veinte del pasado siglo han transportado a miembros de la realeza, aristócratas y rutilantes estrellas de cine. Su nombre, The British Pullman, es sinónimo de la edad dorada de los viajes en ferorrocarril, aquellos en que se viajaba con mayordomo y trajes de gala y se brindaba día y noche con champagne.
Wes Anderson firma el rediseño del vagón de los años 50. Foto: Belmond.

Aunque ha llevado sus obsesiones a oficinas, casas y hoteles, los vagones de un tren son ejemplos de decorados perfectos para plasmar su visión, como pudimos ver en Viaje a Darjeeling (2007), donde tres hermanos pero perfectos desconocidos a quienes dan vida Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman cruzan la India a bordo de un ferrocarril a raíz de la muerte repentina de su padre.

Tras usar decorados en forma de vagones de tren para películas como ‘Viaje a Darjeeling’, Wes Anderson diseña ahora un vagón real del ferrocarril más lujoso de Reino Unido

Los decorados, por cierto, se montaron sobre un tren real de Indian Railways bajo el mandodel diseñador de producción Mark Friedberg.

Sus vagones exquisitamente restaurados de los años veinte del pasado siglo han transportado a miembros de la realeza, aristócratas y rutilantes estrellas de cine. Su nombre, The British Pullman, es sinónimo de la edad dorada de los viajes en ferorrocarril, aquellos en que se viajaba con mayordomo y trajes de gala y se brindaba día y noche con champagne.
The British Pullman. Foto: Belmond.

Ahora es el propio Anderson el que firma el diseño, que no es para una de sus películas (la próxima, The french dispatch (La crónica francesa), se estrena el 22 de octubre en España). En este caso se trata de un vagón real para The British Pullman, considerado uno de los trenes más lujosos de Europa y del mundo.

Un vagón de película

El tren, que realiza diferentes itinerarios en Inglaterra, cedió uno de sus vagones clásicos a la creatividad de Anderson.

“A menudo he tenido la oportunidad de inventar compartimentos de trenes y vagones en mis películas”, explica el director. “Así que tenía muchas ganas de hacer algo nuevo y, al mismo tiempo, participar en el proceso de conservación que acompaña a todos los proyectos de trenes clásicos de Belmond. Mantienen vivo algo especial. Una especie de viaje en peligro de extinción que, sin embargo, se adapta muy bien a nuestro tiempo ”.

De nombre Cygnus, el vagón fue construido en la década de 1950 y cuenta con su propia experiencia cinematográfico. De hecho, ya aparecía en la película Agatha (1976) de Michael Apted protagonizada por Dustin Hoffman y Vanessa Redgrave sobre la desaparición de la famosa escritora de novelas policíacas Agatha Christie.

Sus vagones exquisitamente restaurados de los años veinte del pasado siglo han transportado a miembros de la realeza, aristócratas y rutilantes estrellas de cine. Su nombre, The British Pullman, es sinónimo de la edad dorada de los viajes en ferorrocarril, aquellos en que se viajaba con mayordomo y trajes de gala y se brindaba día y noche con champagne.
El diseño hace guiños al cisne que da nombre a este vagón clásico. Foto. Belmond.

Además este coche, uno de los 11 que forman parte del covoy The British Pullman, ha sobrevivido desde a los viajes de la Familia Real a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Su característica paleta cromática se plasma en el techo, rosa pastel, o las diferentes tonalidades verdes en alfombras y tapizados

La estética de Wes Anderson plasmada en un tren

Sin restar ni un ápice de su historia, Anderson diseñó un interior que combina a la perfección con su propia y audaz visión. El resultado es un coche que parece extraído de una de sus películas con detalles como la marquetería asombrosamente simétrica, la iluminación y las formas rectilíneas, así como los paneles de madera tallados con todo tipo de detalles como rayos de sol, nubes, estrellas y olas.

Su paleta cromática característica destaca aquí en el techo, de color rosa pastel que alterna con brillos plateados, y en la variedad de tonalidades verdes en alfombras y tapizados de asientos.

Además, sutiles detalles, como las cubiteras de champagne, representan al cisne, en homenaje al nombre propio de este vagón (otros nombres propios de este mítico tren son los de los vagones Audrey, Gwen, Ibis, Lucille, Ione, Minerva, Perseus, Phoenix, Vera y Zena, cada uno con su propia y glamurosa historia que contar).

Sus vagones exquisitamente restaurados de los años veinte del pasado siglo han transportado a miembros de la realeza, aristócratas y rutilantes estrellas de cine. Su nombre, The British Pullman, es sinónimo de la edad dorada de los viajes en ferorrocarril, aquellos en que se viajaba con mayordomo y trajes de gala y se brindaba día y noche con champagne.
The British Pullman. Foto: Belmond.

Viajar en un decorado de Wes Anderson

Al igual que el resto de los vagones del British Pullman, Cygnus, que se estrena el 13 de octubre en el trayecto Londres Victoria a Cardiff, se puede reservar para una excursión de un día con comida incluida a cargo de un renombrado chef y con salida desde la estación de tren Victoria de Londres.

El vagón cuenta con una zona común y reservados con capacidad de hasta cuatro personas para una experiencia con mayor privacidad. Incluso se puede reservar al completo para viajar junto a otras afortunadas 25 personas.

Los responsables de Belmond definen la experiencia junto al cineasta como “un privilegio”. “Siempre estamos buscando nuevas formas de seguir siendo relevantes y crear nuevas aventuras legendarias. Nuestra misión es mantener vivos los sueños de viajar colaborando con los talentos más creativos, que comparten nuestra pasión por el diseño y la artesanía”.

Sus vagones exquisitamente restaurados de los años veinte del pasado siglo han transportado a miembros de la realeza, aristócratas y rutilantes estrellas de cine. Su nombre, The British Pullman, es sinónimo de la edad dorada de los viajes en ferorrocarril, aquellos en que se viajaba con mayordomo y trajes de gala y se brindaba día y noche con champagne.
Detalles de la marquetería y los tapizados. Foto: Belmond.

Anderson, por su parte, nos deja un decorado que perdurará en el tiempo y del que los viajeros podrán disfrutar durante mucho más tiempo del que dura una película.

a.
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