Tren del Tequila: viaje al corazón de la bebida más tradicional de México

De Guadalajara a Jalisco, José Cuervo Express es la opción perfecta para sumergirse en la cultura del tequila y todos los secretos de su elaboración

Si relacionas el tequila con chupitos con limón y sal, sigue leyendo, hay todo un mundo por descubrir. Reposado, añejo, agaves, jimadores y horneros son otras de las palabras que debes incorporar a tu vocabulario para hablar con propiedad de este destilado, toda una institución en México.

Directo al corazón de Jalisco, el José Cuervo Express, también conocido como el Tren del Tequila, es la mejor opción para sumergirse en la cultura que rodea esta bebida, pero también en las destilerías que lo elaboran, algunas con más de 200 años de vida. Entre áridos paisajes recortados por impresionantes montañas en los que sobreviven bajo el punzante sol las plantas de las que se extrae el licor, el ferrocarril salva los apenas 60 km que separan Guadalajara y el Pueblo Mágico de Tequila pero, además, ofrece una experiencia única de sabores y aromas, gastronomía y artesanía, música y tradiciones en torno al tequila.

Nuevos vagones

El tren, con elegantes vagones negros y dorados de estilo vintage, es un sueño para los amantes del slow travel. Y es que el propio viaje es tan importante como el destino final. En circulación desde hace un par de años, ahora ha mejorado la experiencia con la incorporación de un vagón Élite, un coche premium dotado con grandes ventanales de suelo a techo, forrado de paneles de madera y con distintos espacios distribuidos a lo largo de un gran salón para acomodar a los pasajeros.

Vagon Elite en José Cuervo Express. Foto: Mundo Cuervo.

Sillones y taburetes de piel, mullidas alfombras, lámparas y molduras doradas hacen juego con una barra de madera en la que se sirven cócteles de autor que acompañan a los viajeros en el trayecto. No se trata de beber sin más; como en el vino o en el champagne, también hay mucho que aprender. Y para eso está el maestro tequilero que guía una degustación de los diferentes productos que salen de la factoría José Cuervo, entre ellos el Reserva de la Familia: Platino, Reposado y Extra añejo.

A bordo del tren, un maestro tequilero explica las diferencias entre las diferentes variedades del tequila y guía la degustación

Las bebidas se maridan con propuestas gastronómicas tradicionales y otros bocados. Mientras se saborea  el tequila, las opciones van desde disfrutar tranquilamente del paisaje, quién sabe si distinguiendo en el horizonte a los jimadores, campesinos acostumbrados que cortan manualmente la planta del agave con la coa de jim, su herramienta, o participando en los juegos mexicanos y mariachis que se organizan a bordo como parte del entretenimiento.

Olvida el tequila con sal y limón. Foto: Mundo Cuervo.

El hogar del tequila

El viaje, que se ofrece solo los sábados y tiene un precio de 135 euros en este vagón premium, continúa con la llegada a Tequila, uno de los 132 Pueblos Mágicos catalogados en México por haber logrado mantener a lo largo del tiempo su arquitectura original, tradiciones, historia y cultura.

De hecho, aterrizar en la plaza en el centro de la ciudad es algo así como retroceder en el tiempo, mientras la banda anima con la música en directo y se pone rumbo a la Destilería La Rojeña, la más antigua de Latinoamérica en funcionamiento y donde se elaboran los destilados de José Cuervo.

Allí, y mientras se pasea entre barricas, se aprende cómo es el proceso de elaboración del destilado de principio, desde la planta del agave -que por cierto rodea a la localidad en extensiones gigantescas de cultivos dominados por sus hojas de color verde que llena el paisaje hasta donde alcanza la vista-, hasta que llega al caballito, el tradicional vaso cilíndrico que se ensancha hacia la boca. También se visita la Cava Privada de Reserva de la Familia mientras aquí y allá se ofrecen pequeñas degustaciones.

El tequila se elabora a partir de las hojas de agave. Foto: Mundo Cuervo.

Un Pueblo Mágico

Un poco más sabios y con bastante tequila en el cuerpo, llega el momento de recorrer la ciudad por libre. Desde la plaza, animada con las coloridas tiendas de artesanías y jalonada por coquetos hoteles boutique, merece la pena entrar en la Iglesia de Santiago Apóstol, de estilo barroco y con hermosas vidrieras, así como en el Templo de la Purísima y la Capilla del Calvario. Tras una parada en el Palacio Municipal se puede visitar el Museo Nacional del Tequila, donde se relata la historia de esta bebida de dioses que, según cuentan, se relaciona con joven y bella diosa azteca Mayahuel.

No hay tiempo en este viaje, de alrededor de 11 horas, de visitar otras haciendas tequileras -quizás en otra ocasión-: espera un espectáculo mexicano y el tren de vuelta a Guadalajara donde despedirse, cómo no, catando algún cóctel elaborado a base de tequila.

El tequila se añeja en barricas. Foto: Mundo Cuervo.

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