Ni yate ni avión: el lujo definitivo es este tren privado, inteligente y de cristal

G Train, diseñado por Thierry Gaugain, es un ferrocarril de ultralujo, inteligente y de cristal, que promete revolucionar la forma de viajar

Y, sin embargo, cuando el ferrocarril parecía perder la batalla, un nuevo concepto llega para revolucionar, desde raíles, la forma de viajar: se trata del G Train, un tren privado, inteligente y de cristal diseñado a medida para un exclusivo propietario dispuesto a pagar los alrededor de 350 millones de dólares que costará su desarrollo.

Diseño del G Train. Foto: Thierry Gaugain.

Que la edad de oro de los viajes en tren quedó atrás hace décadas no es ningún secreto. Lejos quedan ya, al menos tal y como fueron concebidos, los viajes de etiqueta en el Orient Express o el Royal Scotsman.

Y, sin embargo, cuando el ferrocarril parecía perder la batalla, un nuevo concepto llega para revolucionar, desde raíles, la forma de viajar: se trata del G Train, un tren privado, inteligente y de cristal diseñado a medida para un exclusivo propietario dispuesto a pagar los alrededor de 350 millones de dólares que costará su desarrollo.

Resurgir del ferrocarril

Es cierto que, a medida que aumenta la conciencia sobre la necesidad de reducir emisiones de gases contaminantes y volvemos la vista fórmulas alternativas de transporte, el ferrocarril ha vuelto a colocarse en el centro del debate, con países que incluso proponen restringir vuelos de corto radio en conexiones para las que haya una alternativa en tren.

Y, sin embargo, cuando el ferrocarril parecía perder la batalla, un nuevo concepto llega para revolucionar, desde raíles, la forma de viajar: se trata del G Train, un tren privado, inteligente y de cristal diseñado a medida para un exclusivo propietario dispuesto a pagar los alrededor de 350 millones de dólares que costará su desarrollo.
G Train. Imagen: Thierry Gaugain.

Así, a la vez que se desarrolla el ferrocarril de alta velocidad, surgen iniciativas que recuperan los antiguos trenes nocturnos y de larga distancia, como el proyecto Nightjet, que aspira a crear una red de 13 ciudades conectadas por servicios ferroviarios de largo recorrido, entre ellas Barcelona, Roma, Zúrich y París.

También trenes turísticos, como el recientemente presentado de La Dolce Vita, en Italia, al estilo de los españoles Transcantábrico, Al Andalus y Costa Verde Express.

G Train

Ninguno de ellos se parece, sin embargo, al G Train. Diseñado por el francés Thierry Gaugain, se trata de un ferrocarril de ultralujo ideado no tanto como medio de transporte sino como parte (determinante) del propio viaje.

Según explicó el diseñador, conocido por estar detrás de la creación de exclusivos yates, entre ellos el Venus de Steve Jobs, el yate con motor submarino Sailing Yacht A y el Superyate L a CNN Travel, “no estamos hablando solo de transporte. Se trata del viaje, no de lo rápido que se llega del punto A al punto B”.

Y, sin embargo, cuando el ferrocarril parecía perder la batalla, un nuevo concepto llega para revolucionar, desde raíles, la forma de viajar: se trata del G Train, un tren privado, inteligente y de cristal diseñado a medida para un exclusivo propietario dispuesto a pagar los alrededor de 350 millones de dólares que costará su desarrollo.
G Train convertido en un salon de fiestas. Imagen: Thierry Gaugain.

No se trataría, pues, de un tren pensado para llegar más rápido; de hecho, se estima que su velocidad sería de alrededor de 160 km/h, muy lejos de los actuales trenes de alta velocidad, que doblan esa cifra, y mucho más de los trenes bala japoneses y chinos, con prototipos capaces de alcanzar los 620 km/h.

Para Gaugain, en cambio, “Viajar no es cuestión de velocidad”. “Se trata de tomarse el tiempo, porque el tiempo es el único tesoro que tenemos”.

Un exclusivo propietario

El propietario de este tren, sería entonces, según explicó el creador del concepto, “alguien consciente de la singularidad de este tren”.

Y, sin embargo, cuando el ferrocarril parecía perder la batalla, un nuevo concepto llega para revolucionar, desde raíles, la forma de viajar: se trata del G Train, un tren privado, inteligente y de cristal diseñado a medida para un exclusivo propietario dispuesto a pagar los alrededor de 350 millones de dólares que costará su desarrollo.
Entre sus principales innovaciones destaca el vidrio de alta tecnología que recubre el tren.

Con un diseño inicial de 14 vagones y 400 metros de largo y capacidad para 18 pasajeros, con suites, salones, gimnasio, un jardín y espacios que podrían acoger grandes fiestas e incluso conciertos, lo que desde luego no es es un tren de pasajeros.

Descrito como un ‘palacio sobre rieles’, tendrá también los mayores avances tecnológicos imaginables, para lo que el diseñador ya está en contacto con constructores especializados en ferrocarriles como la compañía suiza Stadler, el fabricante de vidrio Saint-Gobain, la empresa británica de ingeniería Eckersley O’Callaghan o la empresa de sistemas de seguridad Marine Guard.

Un tren de cristal inteligente

Entre sus innovaciones está el material con el que se construirá: el vidrio, que recubrirá todos los vagones y que podrá pasar de ser totalmente transparente a opaco o incluso negro con solo accionar un botón. También los ambientes interiores se podrán adaptar a cada momento o situación.

Y, sin embargo, cuando el ferrocarril parecía perder la batalla, un nuevo concepto llega para revolucionar, desde raíles, la forma de viajar: se trata del G Train, un tren privado, inteligente y de cristal diseñado a medida para un exclusivo propietario dispuesto a pagar los alrededor de 350 millones de dólares que costará su desarrollo.
Tanto la apariencia interior como exterior puede cambiarse en todo el tren.

“El tren es un escenario”, explica Gaugain, hasta el punto que “Puedes cambiar la luz, la estación o el ritmo para cambiar tu relación con el tiempo”, añade.

Además, podrá circular por las vías férreas de toda Europa, Asia y América de Norte, lo que aumenta su complejidad.

El G Train contará con un vestíbulo de bienvenida en la zona central del tren, desde la que se accede a la zona residencial principal, con suites y espacios de ocio para el propietario, y otra zona para sus invitados, gimnasio y spa, restaurante y un gran salón diseñado para eventos sociales.

Una suerte de ‘jardín’ contará con paredes abatibles que permitirán transformar el tren en terrazas al aire libre para celebrar fiestas o conciertos a bordo. El último vagón estaría destinado a albergar coches, motos y otros vehículos para explorar los alrededores más allá del tren.

Y, sin embargo, cuando el ferrocarril parecía perder la batalla, un nuevo concepto llega para revolucionar, desde raíles, la forma de viajar: se trata del G Train, un tren privado, inteligente y de cristal diseñado a medida para un exclusivo propietario dispuesto a pagar los alrededor de 350 millones de dólares que costará su desarrollo.
El precio del G Train rondará los 350 millones de dólares.

Vehículo del futuro

Aunque aún no hay un comprador potencial y que se tardarían más de dos años en desarrollarlo, Gaugain confía en el tren como vehículo del futuro: “Los trenes se encuentran con el presente ahora mismo. La sostenibilidad es una de las principales razones”, apunta.

En ese sentido, “lo que tenemos en mente con este tren es hacer un vehículo para el futuro. Una combinación de lujo extremo y la mejor tecnología”.

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