Los secretos de Grecia se descubren mejor desde el tren

Trenes históricos o modernos, que conectan a villas turísticas con pueblos casi olvidados. La historia, los mitos y la naturaleza de Grecia pasan por la ventanilla del tren

Aunque Grecia tuvo una de las primeras vías férreas de Europa, su complicada orografía y la ausencia de inversiones colocaron al país heleno en el furgón de cola de la expansión del ferrocarril.

Al margen de los trenes modernos como los que conectan a Atenas con el norte del continente, hay varios servicios, algunos con más de cien años de historia, que están activos para ofrecer una manera alternativa de viajar.

Una forma diferente de viajar en tren

No son trayectos para llegar rápido o evitar tener que conducir. Son viajes lentos, que pueden partir de un pueblo poco conocido a otro más anónimo todavía.

Pero no importa, porque lo valioso es poder disfrutar del paisaje, de llegar a sitios arqueológicos cargados de mitos, atravesar viaductos de vértigo y túneles horadados en las montañas, de contemplar la fauna salvaje y capturar alguna cascada que aparece de repente.

El tren del monte Pelión

Quizás este sea el tren más simpático de Grecia. La zona que rodea al monte Pelión presenta un denso bosque en el sudeste de Tesalia, región que magnetiza a los amantes del senderismo y donde se despliegan 24 pueblos donde el tiempo transcurre con calma.

Para los amantes de la mitología antigua cabe recordar que en su cima vivía el centauro Quirón, tutor de varios héroes griegos.

El tren del monte Pelión, con sus encantadoras locomotoras de vapor, conducen al hogar donde vivía el centauro Quirón

A fines del siglo XIX un trazado ferroviario conectó la región con la zona costera. A cargo de las obras estuvo el ingeniero italiano Evaristo de Chirico, padre del pintor surrealista Giorgo de Chirico.

La encantadora locomotora a vapor del tren del monte Pelión. Foto: Wikipedia
La encantadora locomotora a vapor del tren del monte Pelión. Foto: Wikipedia

El servicio funcionó entre 1897 hasta 1971, y resucitó a mediados de los años ’90.

Es un trayecto de 15 km de trocha angosta, de solo 60 centímetros de ancho, donde los vagones son impulsados por encantadoras locomotoras a vapor.

La gente de la región conoce a este tren como el Moutzouris, y en su trayecto de una hora y media pasa por una docena de viaductos, dos túneles, y para en las estaciones de Ano Gatzea y Milies; en donde se puede conocer la historia del tren en un museo en la estación.

El tren que también es cremallera

Al norte del Peloponeso, en la región de Acaya, se encuentra el impactante cañón de Vouraikos.

Por allí circula un trayecto de 22 kilómetros que une la localidad de Diakopto con el pueblo de Kalavrita, a 750 metros de altura.

Para llegar a destino los técnicos han tenido que llevar la ingeniería ferroviaria al límite, con paredes serradas donde de un lado se ve roca y más roca y del otro un precipicio.

El tren de Diakopto lleva la ingeniería ferroviaria al límite. Foto: Alpinearia
El tren de Diakopto lleva la ingeniería ferroviaria al límite. Foto: Alpinearia

Además recurrieron a una combinación de tren y cremallera en algunos tramos que llevó a que el tren sea bautizado como Odontotos, o sea ‘los dientes’.

Durante el viaje se divisan cascadas y torrentes, así como los agujeros oscuros de cuevas donde crecen estalactitas y estalagmitas y hierbas salvajes que, cada tanto, dan paso a olivares y plantaciones de limones.

A lo largo del río Nestos

La oficina de turismo de Grecia presume que hay más de una manera de llegar al paraíso. Y una de ellas, dice, es el tren de Nestos, al norte del país.

El trayecto corre paralelo al río homónimo, en un trazado que era usado por el Expreso de Oriente.

El tren transcurre a lo largo del valle del río Nestos. Foto: Greece.com
El tren transcurre a lo largo del valle del río Nestos. Foto: Greece.com

El viaje comienza en la ciudad de Xánthi, donde los otomanos dejaron su huella en la arquitectura y el trazado de sus callejones.

Tras tocar las estaciones de Livera (que quedó abandonada) y Stavroupoli este tren finaliza en Paranesti.

El tren a Kalavrita se convierte en cremallera en algunos tramos para sortear las dificultades que presenta la montaña

El tramo más bonito es que va desde Toxotes a Stavroupoli, unos 18 km con hermosas vistas del río Nestos.

Sólo en ronroneo constante de la locomotora interrumpe el silencio de estas zonas de bosques ralos, donde el río serpentea, aparece y desaparece conforme el tren atraviesa los túneles excavados en la montaña.

El tren de Katakolo

Al borde del mar Jónico se encuentra la villa marinera de Katakolo, que se promociona como la puerta de entrada a Olimpia, la cuna de los Juegos Olímpicos.

Allí se encuentran maravillas arqueológicas como el Templo de Zeus, una de las siete maravillas de la antigüedad del que sobreviven columnas y un rico patrimonio que se descubre en el museo local.

Tren de Katakolo, un trayecto moderno a la antigüedad. Foto: Trainose
Tren de Katakolo, un trayecto moderno a la antigüedad. Foto: Trainose

A este paraje se puede llegar en coche o bus, de acuerdo; pero es más reconfortante hacerlo en tren, en un trayecto construido en 1882 para poder dar salida a la producción local de olivos y uvas.

El ferrocarril entre Katakolo y Olimpia pasa por la ciudad de Pyrgos. Es un trayecto de 13 kilómetros que se realiza en un moderno coche-vagón, que dura poco menos de una hora, pero que permite tener otra perspectiva de esta zona de montañas, mitos e historia.

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