Los viajes en tren más extremos del mundo

Entre selvas, desiertos, estepas y mesetas infinitas, estos trayectos en tren son un triunfo de la ingeniería ferroviaria

Muchos de los ferrocarriles que se han construido han sido auténtica epopeyas de ingeniería.

Trenes-extremos-apertura.-Foto-Mariano-Autt-Flickr-

Muchos de los ferrocarriles que se han construido han sido auténtica epopeyas de ingeniería.

Para que los ‘camino de hierro’ pudieran atravesar montañas, desiertos, selvas y bosques de temperaturas extremas se necesitó tanto la fuerza de miles de trabajadores como la pericia técnica de los ingenieros para sortear dificultades que parecían imposibles.

Cuando se transita en la comodidad de un vagón sorprende cómo lograron atravesar tantos obstáculos, y en muchos de los trazados, con las herramientas que daba la tecnología de fines del siglo XIX y principios del XX.

Estos son algunos de los viajes en tren más extremos del mundo.

El más largo

Hay pocas dudas cuando se piensa en un viaje extremo: el Transiberiano. Este tren recorre 9.288 kilómetros desde Moscú hasta el extremo este de Rusia, en el puerto de Vladivostok.

Se necesitaron trece años de trabajo para finalizar el trazado, inaugurado en 1904, que tiene dos ramales adicionales: el Transmachuriano, que llega hasta Pekín; y el Transmongoliano, que también arriba a la capital china tras atravesar las soledades de Mongolia.

Muchos de los ferrocarriles que se han construido han sido auténtica epopeyas de ingeniería.
Una de las paradas del tren Transiberiano. Foto Kyle Taylor Flickr

También hay un servicio que llega hasta Pionyang, capital de Corea del Norte, en un trayecto total de 10.214 kilómetros que lo convierte en el servicio comercial más largo del mundo.

Para recorrer el Transiberiano de punta a punta se necesitan siete días. Y puede ser tedioso tras tantos bosques y lagos, pero también hay servicios de lujo que convierten al viaje en una experiencia diferente.

Por el ‘outback’

Australia tiene uno de los desiertos más duros del mundo, conocido como el ‘outback’. El tren The Ghan lo atraviesa de norte a sur, desde la ciudad de Darwin hasta Adelaide, en un viaje de casi 3.000 km que necesitan cinco días para realizarlo.

Las obras del tren The Ghan comenzaron en 1878. Recién en 2004 se terminó el trazado de norte a sur de Australia

Ahora puede ser muy cómodo ver la superficie rojiza del desierto, pero cabe recordar que los trabajos de este tren se iniciaron en 1878 y el primer viaje se realizó en 1929.

Muchos de los ferrocarriles que se han construido han sido auténtica epopeyas de ingeniería.
Se necesitan cinco días para viajar en The Ghan de punta a punta. Foto The Ghan

Pero recién en 2004 se terminó el sueño de conectar Australia de punta a punta.

El nombre de The Ghan es en homenaje a las caravanas de camellos importados de Afganistán que realizaban el mismo trayecto hasta que el mítico tren se puso en marcha.

A través de la jungla india

El ferrocarril de Konkan, más conocido como el ‘tren del monzón’, transcurre por 756 kilómetros por la costa oeste de la India, entre Bombay y Mangalore.

Desde 1920 se estudiaba trazar un tren entre esas ciudades, pero la compleja geografía de la región presentaba un obstáculo tras otro.

Finalmente se inauguró en 1998 tras 20 años de trabajo, que implicaron la construcción de 2.116 puentes y 92 túneles, en el diseño ferroviario más complejo en la historia de Asia.

Muchos de los ferrocarriles que se han construido han sido auténtica epopeyas de ingeniería.
Construir el ferrocarril de Konkar fue un esfuerzo titánico. Foto Konkar Railways

Trazar el tendido en las montañas al borde de precipicios, abrirse camino entre la escarpada jungla y levantar rieles en terrenos anegados fue un esfuerzo titánico de la ingeniería y los obreros, que tuvieron que trabajar entre las lluvias torrenciales, las avalanchas de barro y agua, las enfermedades infecciosas y los ataques de animales salvajes. En total murieron 64 personas en la construcción.

En el extremo norte

Otra vez estamos en Rusia, en esta oportunidad para conocer al ferrocarril más septentrional del mundo: el de la península de Yamal.

Fue abierto en 2010 para llevar a los trabajadores de las plantas de gas de la compañía Gazprom en Siberia, pero los turistas pueden compartir el viaje de 525 km entre Obskaya y Bovanenkovo.

El viaje del tren más septentrional del planeta puede ser el trayecto más aburrido del mundo

Uno puede alardear que estuvo en un tren que ostenta un récord, pero lo más probable es que también se corone en el viaje más aburrido del mundo.

Muchos de los ferrocarriles que se han construido han sido auténtica epopeyas de ingeniería.
El tren entre Obskaya y Bovanenkovo. Foto Gazprom

“Las vistas son fascinantes, pero son siempre las mismas durante 22 horas”, describe Hugh Whitworth, productor del programa de televisión británica Chris Tarrant: Extreme Railway Journeys.

Si alguien quiere sacar el vodka del bolso para hacer amigos, que se olvide: la seguridad es tan rígida como la de un aeropuerto y el consumo de alcohol está prohibido.

Tren hacia las nubes

En el extremo norte de Argentina se encuentra el Tren de las Nubes. Es un trazado inaugurado en los años ’40 tras dos décadas de trabajos, y que en 1972 pasó a ser un activo turístico. Tras diferentes interrupciones por las cíclicas crisis económica del país hace algunos años volvió a la vida.

Muchos de los ferrocarriles que se han construido han sido auténtica epopeyas de ingeniería.
El Tren de las Nubes a 4.200 m.s.n.m., en La Polvorilla.

El trayecto va desde la ciudad de Salta hasta San Antonio de los Cobres, un pueblo que vive de la industria minera ubicado a 3.775 metros sobre el nivel del mar.

Pasando esta localidad el convoy llega hasta el viaducto La Polvorilla, ubicado a 4.200 m.s.n.m., uno de los puntos más emocionantes del viaje cuando el tren pasa por una estructura metálica a 64 metros de altura.

A la ida y a la vuelta se ve la obra maestra de la ingeniería que es este ferrocarril, consistente en 29 puentes, 21 túneles, 13 viaductos y nueve cobertizos.

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