Dónde es posible viajar en trenes a vapor en España

En los valles del País Vasco, en las minas de Huelva y cerca de Madrid sobreviven centenarios trenes a vapor que invitan a un fascinante viaje en el tiempo

Esto es posible a bordo de alguno de los pocos pero encantadores trenes a vapor que subsisten en España.

El Tren de la Fresa a toda máquina. Foto Andres Gomez | Flickr

No, no se puede retroceder en el tiempo de manera literal; pero sí es posible sentir que uno da un salto a 100, 120 años atrás y vuelve a aquellos tiempos en que el tren era un caballo de hierro que unía pueblos, culturas y personas.

Esto es posible a bordo de alguno de los pocos pero encantadores trenes a vapor que subsisten en España.

La supervivencia de los trenes a vapor

Hace casi medio siglo, en 1975, la locomotora Mikado apagó sus calderas, dejó de expeler humo y así Renfe puso punto final al servicio comercial de trenes a vapor.

Pero aunque muchos creían que era la estocada final sobre estas locomotoras, décadas después hay varios servicios turísticos de trenes a vapor que circulan con resistencia numantina.

Esto es posible a bordo de alguno de los pocos pero encantadores trenes a vapor que subsisten en España.
Cada tanto la locomotora Espinal vuelve a la vida. Foto Museo Vasco del Ferrocarril

Algunas locomotoras fueron reparadas por apasionados del ferrocarril, otras fueron adquiridas por entidades turísticas para dar un servicio diferente a sus visitantes.

Según la web Locomotoravapor.com, en el país “hay 350 unidades supervivientes, varias aún en marcha en museos y trenes históricos”.

Veamos algunos de los trenes a vapor que todavía circulan por España.

Tren del Río Tinto

En la cuenca minera del Río Tinto, en la provincia de Huelva, a fines del siglo XIX los capitales británicos tejieron una red ferroviaria hacia el Mediterráneo para transportar el hierro que se extraía de estas tierras.

El tren del Río Tinto conserva las dos locomotoras en funcionamiento más antiguas de España: una de 1875 y otra de 1890

Aquí llegó a haber un parque de 143 locomotoras, 2.000 vagonetas para transportar mineral y 1.300 vagones.

Desactivado el servicio, actualmente los visitantes pueden realizar un viaje por 22 km del antiguo trazado en una locomotora diésel.

Esto es posible a bordo de alguno de los pocos pero encantadores trenes a vapor que subsisten en España.
Tren a vapor en las minas. Foto Parque Minero Riotinto

Pero el mayor encanto lo da la locomotora a vapor que funciona el primer domingo de mes entre noviembre y abril, que recorre 10 km entre los parajes de Talleres Mina y Zarandas

En realidad este parque cuenta con dos locomotoras, que son las más antiguas en funcionamiento en España: una fue construida en 1875 y la otra en 1890. En sus viajes transporta dos vagones de madera reconstruidos a partir de los planos del siglo XIX.

Tren de la Fresa

La segunda línea férrea que se construyó en España fue la de Madrid-Aranjuez, en 1851.

Esto es posible a bordo de alguno de los pocos pero encantadores trenes a vapor que subsisten en España.
El Tren de la Fresa viaja desde la estación Delicias a Aranjuez. Foto Wikipedia

Además del servicio de pasajeros los convoyes también cargaban los productos agrícolas del sur de Madrid, como espárragos y fresas. Y de ahí viene su nombre.

Cada fin de semana, entre el otoño y la primavera, el Tren de la Fresa vuelve a circular para ofrecer una fascinante experiencia de viaje, con vagones de madera, azafatas vestidas como en 1900 y degustaciones de productos típicos.

El tren está formado por dos coches del tipo Costa, de 1920; con un vagón de la serie 5000 de los años ’40 y dos furgones de la década de 1960.

Esto es posible a bordo de alguno de los pocos pero encantadores trenes a vapor que subsisten en España.
Degustaciones de fresas en el viejo tren a vapor. Foto Tren de la Fresa

Las excursiones se complementan con visitas al Museo Ferroviario de la estación Delicias, al Palacio de Real de Aranjuez y a los Jardines del Príncipe.

Tren del Urola

Este tren recorre 4,5 kilómetros del valle del río Urola, en el País Vasco. Es un reflejo de los servicios que realizaba un transporte entre los pueblos de esta cuenca minera de Guipúzcoa.

Los viajes, que se realizan cada fin de semana, parten desde la estación de Azpeitia hasta el pueblo de Lasao, en una locomotora bautizada como Aurrera, que data de 1898.

El recuerdo de los trenes mineros del valle del Urola resiste en el tren a vapor que une los pueblos de Azpeitia con el de Lasao

Esto es posible a bordo de alguno de los pocos pero encantadores trenes a vapor que subsisten en España.
La locomotora Aurrera data de 1898. Foto Museo Vasco del Ferrocarril

El tren está compuesto por tres vagones, dos de ellos de 1925, que conservan sus asientos de madera y su decoración original, muy bien restaurada.

A la vuelta, los viajeros visitan el Museo Vasco del Ferrocarril, donde además de exponer interesantes elementos históricos de los trenes de la región también están a cargo del mantenimiento de otras locomotoras a vapor como la pequeña Espinal, de 1887, la Euzkadi, la Portugal y la Zugaztieta.

Tren de Arganda

Esperamos que pronto se reanuden los servicios del Tren de Arganda. A pesar de su largo paréntesis por la pandemia, no podemos dejar de citar a este tren que rememora a un histórico servicio de 1886.

Su recorrido de cuatro kilómetros transita por el único tramo preservado del antiguo ferrocarril de Tajuña, que unía Madrid con Alocén, en la provincia de Guadalajara.

Esto es posible a bordo de alguno de los pocos pero encantadores trenes a vapor que subsisten en España.
Una de las locomotoras del Tren de Arganda. Foto Vapor-Madrid

Esta experiencia ha sido posible gracias a la tenacidad del Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid, que restauró las locomotoras Arganda y Áliva, de principios del siglo XX, así como coches y otros elementos del mundo ferroviario.

El trayecto entre las estaciones de Poveda (Arganda del Rey) y Laguna del Campillo (Rivas Vaciamadrid) se realiza en coches de madera, algunos más que centenarios, como el AC-201 fabricado por Carde y Escoriaza en 1916.

A lo largo de este trayecto se cruza dos veces el río Jarama por un espectacular puente de hierro de 175 metros de longitud.

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