Cinco viajes épicos en tren por las soledades de Australia

La única manera de descubrir a fondo las infinitas extensiones de Australia es a bordo de los trenes que cruzan el país. Estos son cinco de los trayectos más importantes

Australia es una isla y casi un continente en sí mismo. Con 7,7 millones de kilómetros cuadrados, es el séptimo país más grande del mundo. Semejantes dimensiones son inabarcables si no es por una red de ferrocarriles que la atraviesan, como si fueran cicatrices, por desiertos infinitos, bosques, estepas y prados.

The Ghan apertura OK

Australia es una isla y casi un continente en sí mismo. Con 7,7 millones de kilómetros cuadrados, es el séptimo país más grande del mundo. Semejantes dimensiones son inabarcables si no es por una red de ferrocarriles que la atraviesan, como si fueran cicatrices, por desiertos infinitos, bosques, estepas y prados.

Los viajes en tren por Australia pueden dividirse entre los trayectos relativamente breves entre las zonas fértiles de sus núcleos más importantes, como Sídney, Melbourne o Perth; o los viajes de uno o cuatro días de duración que conectan los extremos costeros y unen a poblaciones perdidas en medio de la soledad.

Entre estos últimos, destacamos estos cinco viajes.

The Ghan

Son casi 3.000 kilómetros (en rigor, 2.979 km) que se recorren en 54 horas, desde Darwin, en la costa norte; hasta Adelaida, en la franja sur.

Australia es una isla y casi un continente en sí mismo. Con 7,7 millones de kilómetros cuadrados, es el séptimo país más grande del mundo. Semejantes dimensiones son inabarcables si no es por una red de ferrocarriles que la atraviesan, como si fueran cicatrices, por desiertos infinitos, bosques, estepas y prados.
The Ghan puede medir un kilómetro de largo.

Este tren, que puede medir hasta un kilómetro de largo, sigue las huellas de las caravanas de camellos conducidos por afganos que llevaban provisiones al duro outback, como se llama al desierto australiano. En su honor, cuando se inauguró el tren en 1929, se lo llamó Afghan Express.

El recorrido durante horas y horas transcurre por una planicie rojiza de pocos atractivos a simple vista. El viaje tiene 14 paradas, alguna de hasta cuatro horas, como la de Alice Springs.

Pero el desierto puede ser fascinante, sobre todo al amanecer y atardecer. Además en el trayecto se pasa por sitios emblemáticos como el Uluru, el monte sagrado cerca del centro geográfico; los pueblos fantasma de Flinders Rangers y los yacimientos con pinturas prehistóricas.

Australia es una isla y casi un continente en sí mismo. Con 7,7 millones de kilómetros cuadrados, es el séptimo país más grande del mundo. Semejantes dimensiones son inabarcables si no es por una red de ferrocarriles que la atraviesan, como si fueran cicatrices, por desiertos infinitos, bosques, estepas y prados.
El tren recuerda a los afganos que conducían los camellos. Foto Wikipedia

Pero no todo son páramos solitarios. También se visitan las bodegas del Valle Clare, las cascadas del Parque Nacional Nitmiluk y el espléndido río Katherine.

The Indian Pacific

Si The Ghan atraviesa Australia de norte a sur, The Indian Pacific lo hace desde este a oeste.

Es un trayecto todavía más largo, de 4.352 km, que se realiza durante 65 días (o sea, cuatro días y tres noches), y en el que se detiene en 25 estaciones. En dos de ellas, Port Augusta y Port Pirke, se puede enlazar con The Ghan.

El trayecto de The Indian Pacific supera los 4.300 km, y une la costa del Pacífico con la del Índico

El convoy, de 600 metros de largo, une la ciudad de Perth con la de Sídney, con una parada en Adelaida en el segundo día de viaje.

Australia es una isla y casi un continente en sí mismo. Con 7,7 millones de kilómetros cuadrados, es el séptimo país más grande del mundo. Semejantes dimensiones son inabarcables si no es por una red de ferrocarriles que la atraviesan, como si fueran cicatrices, por desiertos infinitos, bosques, estepas y prados.
Comida bajo las estrellas con el Indian Pacific. Foto Journey Beyond Rail

Como las vías transcurren por la franja sur, el paisaje es de alturas boscosas como las Blue Mountains a planicies sin árboles como las de The Nullarbor, tramo donde se extiende la mayor recta ferroviaria del mundo: 400 kilómetros sin una curva.

En elegantes coches con camarotes privados, las excursiones permiten realizar paradas en las bodegas del Valle de Barossa, visitar las sierras de Adelaida Hills donde se encuentran pueblos de ensueño como Hahndorf y conocer la historia de los pueblos mineros abandonados de Broken Hill.

The Greath Southern

El viaje de 2.896 kilómetros entre Adelaida y Brisbane del The Great Southern dura tres días y dos noches, un periplo que realiza un tren de 28 vagones que mide unos 700 metros desde la locomotora hasta el furgón de cola.

En el primer día de viaje se atraviesa el paisaje ondulado del Parque Nacional de los Montes Grampianos, donde se suelen ver a canguros y emús en libertad, un sitio que es magnético para escaladores y en donde también se pueden encontrar muestras de arte de los pueblos nativos.

Australia es una isla y casi un continente en sí mismo. Con 7,7 millones de kilómetros cuadrados, es el séptimo país más grande del mundo. Semejantes dimensiones son inabarcables si no es por una red de ferrocarriles que la atraviesan, como si fueran cicatrices, por desiertos infinitos, bosques, estepas y prados.
The Great Southern recorre el litoral costero del sudeste de Australia. Foto: Journey Beyond.

El segundo día se organizan excursiones a Canberra, sitio en el que los pasajeros se empapan de la historia del país y visitan sitios como el Parlamento, el Museo Nacional o la Galería Nacional, además de degustar los vinos de la región de Murrumbateman.

El trayecto sigue y sigue entre granjas, viñedos y extensiones de campiñas donde con suerte se divisa alguna casa o poblado.

Spirit of Queensland

Este tren es una variante más lujosa, moderna y rápida del Sunlander, el ferrocarril que iba desde Brisbane hasta Cairns, a lo largo de la costa del Pacífico, y de cara a la Gran Barrera de Coral.

Desde Brisbane parten dos largos trayectos ferroviarios: el que flanquea la Gran Barrera de Coral y otro que se introduce en el ‘outback’, el desierto australiano

Si antes se necesitaban 45 horas (luego 31) para recorrer los 1.681 km, ahora se hace en casi 25 horas.

Australia es una isla y casi un continente en sí mismo. Con 7,7 millones de kilómetros cuadrados, es el séptimo país más grande del mundo. Semejantes dimensiones son inabarcables si no es por una red de ferrocarriles que la atraviesan, como si fueran cicatrices, por desiertos infinitos, bosques, estepas y prados.
El verde que no cesa en el Spirit of Queensland. Foto Queensland Rail

Entre campos sembrados y extensiones siempre flanqueadas por gigantescos eucaliptos, las excursiones que se pueden hacer en los viajes permiten conocer la rica biodiversidad de las islas Whitsunday, las ballenas que se acercan a Hervey Bay, las playas de Townsville y las maravillas geográficas cerca de Cairns.

Spirit of the Outback

La misma compañía que explota el trayecto anterior ofrece un viaje de 26 horas desde Brisbane hacia Longreach a través del desierto australiano, en la región de Queensland.

Australia es una isla y casi un continente en sí mismo. Con 7,7 millones de kilómetros cuadrados, es el séptimo país más grande del mundo. Semejantes dimensiones son inabarcables si no es por una red de ferrocarriles que la atraviesan, como si fueran cicatrices, por desiertos infinitos, bosques, estepas y prados.
Dos locomotoras para el Spirit of the Outback. Foto Queensland Rail

Si a uno le parece que este paisaje es anodino, está equivocado. En las excursiones a lo largo de las paradas se descubren yacimientos de fósiles (como las huellas de una estampida en Lark Quarry), ver la historia de pioneros reflejada en el Árbol del Conocimiento de Barcaldine, pasear en carruajes en la ruta de Windorah a Longreach (con un elegante té en la estación de Nogo) y conocer la historia de Qantas en el museo de la parada final.

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