Al-Ándalus: viajar en un tren de lujo entre los siglos XX y XXI

Un palacio sobre raíles o por qué el Al-Ándalus es diferente al resto de trenes de lujo del planeta

Desde que empezó a rodar por las vías del sur de España, allá por el año 1985, el tren Al-Ándalus se ha convertido, sin duda, en uno de los referentes mundiales de los viajes de lujo en ferrocarril.

Hay muchas razones para ello más allá de lo evidente: es decir, la belleza y el lujo que caracterizan sus coches, construidos entre los años 20 y 30 del siglo XX por la prestigiosa compañía internacional Wagon-Lits para el disfrute de la monarquía británica en sus desplazamientos, por vacaciones, entre Calais y la Costa Azul.

Estos coches fueron luego adquiridos por Renfe en los años 40 para prestar diferentes servicios oficiales y de lujo y, después, en los ochenta fueron mejorados antes de su puesta en marcha como tren turístico, el Al-Ándalus. En el año 2012 se reformó todo el convoy para añadir (de una forma muy discreta eso sí) algunas agradables comodidades propias del siglo XXI.

Al-Andalus Renfe
Al-Ándalus. Foto: J. Alonso | Renfe.

Y el próximo 2021 viene también con sorpresa, con la primera ruta internacional del ferrocarril, un auténtico palacio sobre raíles.

Un tren de la Belle Époque

Sus vagones se caracterizan por un esperable estilo clásico (Belle Époque) a base de maderas nobles que recubren todas las paredes, elaboradas marqueterías, muebles de nogal, tejidos bordados a mano, cristales esmerilados, cuadros de época, finísimas vajillas, cristalerías y cuberterías personalizadas con el logo del propio tren o sanitarios de mármol.

Muchos pueden pensar que todo esto no es muy diferente a trenes como Venice Simplon Orient Express, Royal Scotsman, Rovos Rail o Eastern & Oriental Express. Si nos centramos exclusivamente en la mera cuestión decorativa, no les falta razón.

Pero hay un dato que conviene no pasar por alto: el ancho de vía español permite un mayor tamaño de los coches y, por tanto, una mayor sensación de espacio dentro del tren.

Al-Ándalus tren lujo
Salones Al-Ándalus. Foto: Patier | Renfe.

Más espacio y confort

De hecho, el tren Al-Ándalus tiene una amplitud mayor a la del resto de los trenes de lujo del planeta. Esto se traduce en comodidades como baño privado en cada una de las suites, dotados con lavabo, inodoro y ducha y hasta un pequeño armarito.

En 2021 y por primera vez en su historia, el Al-Ándalus viajará a las ciudades de Oporto y Lisboa en Portugal

Para hasta 74 pasajeros, estos compartimentos privados son durante el día coquetos saloncitos con sofá, sillones, mesa, armario ropero, maletero, caja fuerte y climatización regulable.

Llegada la noche se transforman, mientras los viajeros cenan en los coches-restaurante, en dormitorios con una confortable cama de 200 x 150 cm en el caso de las suites Deluxe o con dos lechos individuales.

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El tren tiene capacidad para 74 pasajeros. Foto: Renfe.

Un detalle importante respecto a las horas de sueño: el tren permanece parado en la estación durante el tiempo de descanso nocturno, por lo general estacionado en un andén apartado del trasiego de resto de viajeros y siempre con la vigilancia de un equipo de seguridad. Todo fundamental para garantizar un perfecto reposo de los huéspedes de este auténtico crucero sobre ruedas.

Un tren que se vive

Los espacios generales del tren: el bar y los salones para el juego, donde tienen lugar los espectáculos diarios, son también lugares ideales para el encuentro y diálogo (sobre cómodos sofás y sillones de época) entre los huéspedes y el personal de a bordo.

Salones que permanecen abiertos las 24 horas del día y que suelen estar de lo más frecuentados antes y después de la cena y también durante los diferentes trayectos.

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La interacción con otros pasajeros es uno de los alicientes del viaje. Foto: Renfe.

La constante presencia de pasajeros en estos espacios es uno de los elementos más definitorios del Al-Ándalus y, sin duda, uno de los grandes éxitos de las buenas artes como relaciones públicas de su personal. Porque, frente a lo que ocurre en otros ferrocarriles de lujo, donde los viajeros prefieren permanecer buena parte del viaje en sus compartimentos privados, en este tren español las relaciones sociales se convierten en un atractivo fundamental del viaje.

Gastronomía de altura

Si hablamos de lugares comunes, en el Al-Ándalus buena parte del protagonismo se lo llevan los coches-restaurante, con mesas para dos o cuatro comensales. En ellos se sirve (desayuno, almuerzo y cena) lo mejor de la gastronomía local: los menús se adaptan a los lugares por donde pasa el tren, como una forma de sumergir a los viajeros, aún más, en la cultura y etnografía de las ciudades y provincias visitadas en cada recorrido.

Todo elaborado de una forma refinada y en raciones más que generosas, por los dos chefs del tren en una cocina que sorprende por su gran equipamiento. Sobre todo si se tienen en cuenta las limitaciones de espacio…

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Gastronomía de primer nivel en el Al-Ándalus. Foto: Renfe.

También fuera del tren

Pero, pese al mérito que supone este brillante acercamiento a la alta cocina española por parte de los cocineros del Al-Ándalus, el capítulo gastronómico va mucho más allá.

De hecho, en la programación de actividades de cada recorrido se incluyen comidas en algunos de los mejores restaurantes de las localidades en las que se detiene el tren.

Sin duda, un complemento perfecto a las visitas exclusivas a monumentos, lugares históricos o parajes naturales de especial valor, todas ellas incluidas en el precio total del viaje.

Lo mejor de Andalucía

El recorrido clásico del tren Al-Ándalus transcurre por buena parte de Andalucía, con salida desde Sevilla. En esta ciudad los viajeros llegan hasta el hotel Alfonso XIII, todo un emblema de la hospitalidad clásica en España, donde se almuerza.

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Al-Andalus. Foto: J. Alonso | Renfe.

Desde allí, y tras la visita a algunos de los lugares más representativos de la ciudad, se traslada a los pasajeros hasta la estación de Santa Justa, para comenzar un viaje de siete días (con seis noches) que les conducirá por Jerez de la Frontera, Cádiz, Ronda, Granada, Úbeda, Baeza y Córdoba, entre otros lugares, antes de regresar a Sevilla.

Por lo general, este recorrido se puede realizar durante los meses de mayo, junio, septiembre y octubre, evitando de esta forma el intenso calor del periodo estival en esa comunidad autónoma.

El Al-Ándalus se va a Portugal

Pero los organizadores de los itinerarios del Al-Ándalus preparan cada año una sorpresa. La gran novedad para 2021 es que este tren va a realizar una ruta internacional, llegando a las portuguesas ciudades de Oporto y Lisboa y pasando también por Mérida y Sevilla.

Un recorrido de cuatro días y tres noches de duración, bautizado como ruta Lusitania, que tiene programadas dos salidas (una desde Sevilla, la otra desde Oporto) durante el mes de agosto. Eso, si las condiciones sanitarias globales lo permiten, claro.

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