Cómo las flores dieron una nueva vida al modernismo

En Terrassa una muestra revela cómo el modernismo se inspiró en las flores para dotar de una belleza natural a la arquitectura

El modernismo, ese movimiento que floreció con intensidad en España entre fines del siglo XIX y principios del XX, tenía a la naturaleza como su principal fuente de inspiración. 

2 Expo El Modernisme i les flors. Foto Eva Guillamet – DIBA

El modernismo, ese movimiento que floreció con intensidad en España entre fines del siglo XIX y principios del XX, tenía a la naturaleza como su principal fuente de inspiración. 

Flores, pétalos, tallos, raíces y hojas revistieron las fachadas, treparon por las paredes, brillaron en colores desde las vidrieras y acompañaron a las familias burguesas desde muebles, cuadros y cerámicas. 

El modernismo, ese movimiento que floreció con intensidad en España entre fines del siglo XIX y principios del XX, tenía a la naturaleza como su principal fuente de inspiración. 
El lirio, una de las flores favoritas del modernismo. Foto Eva Guillamet – DIBA

El matrimonio entre el modernismo y las flores 

En Terrassa se puede ver su protagonismo en la exposición El modernismo y las flores, una muestra itinerante por los municipios cercanos a Barcelona que hasta el 9 de mayo se presenta en el Museo Textil de esta ciudad del Vallès Occidental.

La naturaleza, y sobre todo las flores, fueron musas inspiradoras del modernismo, que se inspiró en ellas para decorar las residencias de las familias burguesas 

Las flores establecieron un fascinante diálogo con arquitectos y artistas a través de las artes decorativas, pero luego se expandió a otras ramas como la arquitectura. 

El modernismo, ese movimiento que floreció con intensidad en España entre fines del siglo XIX y principios del XX, tenía a la naturaleza como su principal fuente de inspiración. 
Diferentes motivos inspirados en las flores. Foto Eva Guillamet Cultura DIBA 5

Cómo es la exposición 

La muestra se divide en cuatro ámbitos. El primero, ‘La naturaleza, la fuente de inspiración, analiza el proceso creativo de los artistas para capturar las imágenes de las plantas en general y las flores en particular. 

La idea inicial era inmortalizar por medio de las artes decorativas la vida efímera del reino vegetal, con técnicas de dibujos y pinturas que más tarde se ampliaron a la fotografía. 

La segunda sección, ‘El obrador, la creación de las artes en la construcción”, traza un recorrido por diferentes técnicas aplicadas a la arquitectura, como la cerámica, el mosaico, el hierro, la piedra, el estuco, el mosaico hidráulico, el vidrio y el escayolado; y de qué manera se convierten en tallos y pétalos. 

El modernismo, ese movimiento que floreció con intensidad en España entre fines del siglo XIX y principios del XX, tenía a la naturaleza como su principal fuente de inspiración. 
Mosaicos inspirados en motivos florales. Foto Casa Museu Lluís Domènechi Montaner y Arxiu Municipal d’Esplugues de Llobregat

A través de diferentes ejemplos, los visitantes pueden comprobar cómo las artes aplicadas, que se suelen considerar como menores, en el modernismo adquieren categoría de artes mayores. 

El jardín urbano 

El tercer capítulo, ‘La arquitectura, el jardín urbano’, ofrece un paseo expositivo por flores y plantas que recrean un jardín gigante a través de las artes aplicadas a edificios. 

Desde vidrieras de colores a molduras en las paredes, las flores con sus tallos y pétalos se convirtieron en la principal decoración del modernismo 

El modernismo, ese movimiento que floreció con intensidad en España entre fines del siglo XIX y principios del XX, tenía a la naturaleza como su principal fuente de inspiración. 
Vitral de la casa de Evarist López en Cerdanyola. Foto Museu d’Art de Cerdanyola

Así es posible ver la hoja de acanto, el cardo de bosque, el pino, la margarita o el castaño de India representadas en diferentes técnicas y materiales, bajo esa idea de arte total del modernismo. 

Pero ninguna tiene tanto protagonismo como la rosa, considerada la reina de las flores, a la que se dedica un espacio especial. 

Conservar el patrimonio 

El último punto, ‘la ciudad, la naturaleza perdida’ detalla la dificultad de conservar las artes aplicadas en el mundo de la construcción. 

El modernismo, ese movimiento que floreció con intensidad en España entre fines del siglo XIX y principios del XX, tenía a la naturaleza como su principal fuente de inspiración. 
Mosaico de cerámica de Palau de la Música. Foto Fundació Orfeó Català-Palau de la Música Catalana

En este apartado se reflexiona sobre la necesidad de conservar el patrimonio modernista que es tan abundante en Cataluña, así como en otras regiones de España. 

Un rasgo interesante de la muestra es que es posible desde palpar las formas de algunas reproducciones a olfatear flores que están representadas en cerámicas, hierros y mosaicos, para comprender este valioso legado con todos los sentidos. 

a.
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