Algarve: el hallazgo de rincones desconocidos al sur de Portugal

Pueblos pesqueros, historias de conquistadores, palacios detenidos en el tiempo, mecas del surf: la región de Algarve revela sus secretos esta primavera

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.

Algarve apertura foto Bernardo Ferreria en Pixabay

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.

La frase, acertada síntesis de la perspectiva de los viajeros españoles, pertenece a Àlex Tarradellas, un catalán enamorado de la geografía y cultura lusitana, residente en Lisboa desde hace una década, traductor y autor de varias guías de viajes del país vecino.

Una forma diferente de conocer Portugal

Su último libro, 101 lugares de Portugal sorprendentes (Anaya Touring), es un viaje por paisajes, pueblos, ciudades, reservas, monasterios, ríos, bodegas, museos y sierras de la franja occidental de la península ibérica.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.

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No es una guía de viajes al uso, ya que carece de mapas, fichas de datos útiles y tips para trotamundos.

Lo que hace es presentar rincones que merecen ser tenidos en cuenta cuando se cruza la frontera y cambian desde la lengua a la forma de saludar; sitios que ofrecen una alternativa a los circuitos más transitados, aunque hablemos de las conocidas Lisboa, Oporto o Sintra.

De sus propuestas de destinos, elegiremos las de Algarve, la franja sur donde la sierra dialoga con el océano, en que la cultura e historia local presenta interesantes coincidencias con sus vecinos andaluces.

Mecas del surf

Uno de los puntos de partida es la Costa Vicentina, donde se encuentra la hermosa playa de Odeceixe, una de las mecas del surf en el país.

En las cercanías se encuentra el cabo de San Vicente, coronado por una fortaleza medieval y un faro que vigila desde sus 28 metros de altura.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.
Las formaciones rocosas de las playas. Foto Julius Silver | Pixabay

Otra fortaleza, la de Sagres, marca el punto donde terminaba el mundo conocido “y empezaba el de las tormentas”, recuerda el autor.

Entre las playas da Marinha y de Vale se encuentran las hermosas formacions rocosas de los ‘algares’, erosionadas por las olas y el tiempo

Pero la belleza de estas costas tiene un serio competidor: la Praia da Marinha, que forma parte de un sendero de 5,7 km hasta la Praia de Vale, donde se encuentran acantilados y farallones moldeados por el viento y las olas, con algares (cuevas) que son presa de caza de instagramers por la impactante composición de luz, agua y rocas.

Marismas y sierras

Otro paisaje para contemplar, sobre todo al alba y el atardecer, es el del Paisaje Naturaleza de la Ría Formosa, en Faro, un circuito lacustre de 60 km compuesto por dos penínsulas y cinco islas, 18.000 hectáreas donde se pasa de las dunas a los pinares, y de las zonas agrícolas a las marismas.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.
Paisaje de la Ría Formosa. Foto Inonoyazy | Pixabay

Este hogar de cientos de aves cuenta con encantadores pueblos de pescadores y algún restaurante de alta gastronomía; aunque otros locales más modestos sirven mariscos que son para aplaudir.

Allí se encuentran unas aguas termales que, atención, están entre las más alcalinas del mundo. Para senderistas, se recomienda subir al Pico da Fóia, de 902 metros, que permite atrapar las mejores vistas panorámicas de la región.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.
Vista del pueblo de Monchique. Foto Wikipedia

Antes de regresar al mar conviene citar a la Sierra de Monchique, también en Faro, límite natural con la región de Alentejo.

Pero más distendidos son los paseos por los pueblos como el que bautiza la sierra, de pisos empedrados y casas encaladas con frisos y marcos de colores.

Pueblos de Algarve

Si hablamos de pueblos, Algarve cuenta con varios que presentan la imagen bucólica que uno espera encontrar en estos parajes.

Uno de ellos es Aljezur, que supo tener uno de los puertos más importantes de Portugal hasta el siglo XVIII (hasta que la naturaleza le jugó en contra), con sus casas blancas con detalles celestes y amarillos; hogar de museos de historia o de arte como el dedicado al artista José Cercas.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.
Pueblo de Aljezur. Foto Visit Algarve

Muchos pueblos de Algarve, como Aljezur o Alte, replican el modelo de casas blancas con detalles de colores en sus puertas y ventanas

Otro es Alte, sobre la sierra de Caldeirão, una población de origen romano llamada ‘el jardín de Algarve’, donde se repite el patrón de casas blancas con toques de colores en las puertas y ventanas, decoradas con flores y con tejados típicos.

Cerca se encuentra la cascada Queda do Vigário, de 24 metros de altura, y una piscinas naturales, las de Fonte Grande, que son un imán para los visitantes en verano.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.
Costa de Tavira. Foto Ddzphoto | Pixabay

En el extremo oriental de la ría Formosa (y casi diríamos de la geografía portuguesa) están los pueblos de Tavira y Cacela Velha, donde sus años dorados se reflejan en sus puentes medievales, las iglesias como las de Misericórdia y Santa Maria do Castelo, sus fortalezas y los palacios a la orilla del río Gilão.

Iglesias y palacios

Una interesante muestra de la arquitectura más tradicional se puede encontrar en la bonita Iglesia de São Lourenço, en Almancil, con su cúpula y bóveda revestida de azulejos de azul cobalto; mientras que el Palacio de Estói da una idea de la fastuosidad que algunas fortunas quisieron imprimir a sus residencias.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.
Palacio de Estói. Foto Pousadas de Portugal

Este es un lujoso hotel de 60 habitaciones de la cadena Pousadas de Portugal, que conserva las mezclas de estilos neoclásico, neorrococó y modernismo del establecimiento, construido a lo largo del siglo XIX.

Alcoutim

El pueblo de Alcoutim parece un espejo del andaluz Sanlúcar de Guadania, donde el río fronterizo se atraviesa en la tradicional Fiesta del Contrabando, cuando se construye un puente efímero que recuerda cómo ambos núcleos sorteaban la burocracia para sobrevivir.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.
Alcoutim y Sanlúcar de Guadania. Foto Vitor Oliveria-Flickr

Pero los más aventureros pueden ir de orilla a orilla en una tirolina que recorre los 720 metros de separación en menos de un minuto.

Lagos

La visita al Algarve no está completa si no se llega a Lagos. Es cierto que muchos prefieren evitarla en temporada estival, pero fuera del pico turístico vale la pena transitar la larga Avenida dos Descobrimentos, visitar las playas del norte como la de Meia Praia, pasar por el faro rojo de Ponta da Piedade en barco.

Portugal parece estar a la vuelta de la esquina, pero es un gran desconocido.
Paseo por Lagos. Foto Judelle Drake | Flickr

Cabe recordar que la ciudad era el punto de partida hacia lo desconocido, cuando Portugal se convirtió en una potencia marítima a fines del siglo XV. La réplica de una carabela en su puerto lo recuerda.

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