Úbeda, la joya del Renacimiento de Andalucía

En el centro histórico de Úbeda se concentran un gran número de palacios, conventos, iglesias y otros edificios que revelan la influencia del Renacimiento en esta ciudad andaluza

Úbeda es como un catálogo de historia de los últimos cinco siglos, donde se concentran numerosos ejemplos de arquitectura en un trazado urbano de laberinto.

Úbeda es una puerta abierta a la historia. Foto Turismo de Andalucía

Úbeda es como un catálogo de historia de los últimos cinco siglos, donde se concentran numerosos ejemplos de arquitectura en un trazado urbano de laberinto.

Hay varias formas de descubrirlo, pero si hay poco tiempo en la Dirección de Turismo sugieren un recorrido básico que permita, aunque sea fugazmente, conocer una treintena de edificios en el sector intramuros de esta pequeña ciudad de Jaén.

Se la suele llamar la capital del Renacimiento andaluz, y a tener de la gran cantidad de palacios, conventos, iglesias y otras construcciones de esa época, se entiende la razón.

El recorrido básico para ver la historia de Úbeda

Este recorrido se puede realizar en un par de horas. Tiene trazado de espiral, con el punto de partida en la Plaza de Vázquez de Molina y final en la vecina Plaza 1º de Mayo, situada a pocos pasos de distancia.

La plaza donde comienza el paseo, según los ubetenses, es una de más bonitas de Europa.

Úbeda es como un catálogo de historia de los últimos cinco siglos, donde se concentran numerosos ejemplos de arquitectura en un trazado urbano de laberinto.
Capilla del Salvador. Foto Turismo de Andalucía

Más allá del cariño a la patria chica, lo cierto es que el lugar es para admirar, con la figura dominante del Palacio Juan Vázquez de Molina, construido en la segunda mitad del siglo XVI en estilo renacentista, que recuerda a los palazos de la Florencia de los Médici.

Alrededor de la Plaza de Vázquez de Molina se concentra una decena de edificios, muchos de ellos dignos representantes del Renacimiento andaluz

A un lado está el Palacio del Deán Ortega, con elegantes columnas que heredan el estilo del arte nazarí granadino, y con un hermoso patio que es de visita obligada.

Unos pasos más allá se eleva la Sacra Capilla Funeraria del Salvador del Mundo. Es un panteón del noble Francisco de los Cobos del siglo XVI, con una imponente fachada llena de detalles escultóricos.

Úbeda es como un catálogo de historia de los últimos cinco siglos, donde se concentran numerosos ejemplos de arquitectura en un trazado urbano de laberinto.
Palacio de Vázquez Molina. Foto Turismo de Andalucía

El Hospital de los Honrados Viejos del Salvador, adosado a la capilla, compite en presencia con el vecino Palacio del Marqués de Mancera, de fines del s.XVI y principios del XVII, característica casa con torre que denotaba el poder de su propietario.

El despliegue de la plaza cierra con la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, edificio que hereda las bases de una mezquita y que está llena de detalles que evidencia su largo proceso de construcción, entre los siglos XIII y XIX.

Grandes palacios que demuestran la influencia que tuvo Úbeda

Al lado de la Plaza del Ayuntamiento, en una esquina, está otro de los palacios más interesantes de Úbeda, el de Vela de los Cobos. Diseñado por Andrés de Vandelvira, autor de numerosas residencias nobles en la ciudad, fue modelo para otras grandes viviendas de la aristocracia local, como se puede ver en su balcón en esquina.

Llegando a la Plaza de Santa Clara se ve el Real Monasterio homónimo, que combina desde estilos Gótico-mudéjar al renacentista.

Úbeda es como un catálogo de historia de los últimos cinco siglos, donde se concentran numerosos ejemplos de arquitectura en un trazado urbano de laberinto.
Patio del Parador de Turismo. Foto Turismo de Andalucía

La calle de los palacios

Cerca, la iglesia de San Pedro es otra interesante muestra de ese último estilo, como se puede conocer en su fachada.

A su lado está otro palacio que destaca en el conjunto: el de los Condes de Guadiana, contemporáneo al del Marqués de Mancera, y dueño de una torre que se considera como una de las más elegantes de España para ennoblecer a la calle Real.

La Casa Mudéjar permite conocer cómo eran las viviendas tradicionales de Úbeda. Allí funciona el Museo Arqueológico de la ciudad

No tan fastuosa, pero no por ello menos interesante, la Casa Mudéjar -actual sede del Museo Arqueológico de Úbeda-, muestra cómo este estilo imperó en las viviendas más modestas.

Úbeda es como un catálogo de historia de los últimos cinco siglos, donde se concentran numerosos ejemplos de arquitectura en un trazado urbano de laberinto.
Interior del Museo Arqueológico

La plaza que regulaba la vida (y la muerte)

Frente a la Plaza del 1º de Mayo, también conocida como la del Mercado, está la iglesia de San Pablo, con una fachada de estilo isabelino. A tener en cuenta la Portada de los Carpinteros, uno de los escasos ejemplos de arquitectura tardorromántica de la comarca.

Cuando se llega a los restos de la muralla se pueden conocer sus grandes puertas, como la monumental del Losal, de estilo mudéjar, que franqueaban el paso a esta estructura construida y reconstruida entre los siglos IX y XV.

Tras pasar por el Convento de San Miguel, donde está el sepulcro de San Juan de la Cruz, la ruta termina en las Antiguas Casas Consistoriales; otra de las muestras renacentistas inspiradas en los edificios civiles de la Toscana, caracterizada por la galería superior que permitía al poder político y eclesiástico asistir a los eventos públicos, sean corridas de toros o ajusticiamientos, que tenían lugar en esa plaza.

Úbeda es como un catálogo de historia de los últimos cinco siglos, donde se concentran numerosos ejemplos de arquitectura en un trazado urbano de laberinto.
Balcones de Úbeda. Foto Fernando | Flickr

Más rutas para descubrir Úbeda

Hay otros recorridos alternativos que permiten seguir descubriendo más palacios, iglesias y conventos propios del Renacimiento andaluz, como el que va por los barrios del Alcázar, San Lorenzo y Santo Domingo; el que transcurre por el vecindario de San Isidro; el circular por los sectores de San Pablo y San Nicolás; o traspasando las murallas, el que lleva a San Millán y Santo Tomás.

Pero esos quedarán para otra oportunidad.

a.
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