Tres rutas cerca de Barcelona para caminar junto al mar

La ruta de las calas en Sitges, la del faro en Calella y los caminos del Delta de Llobregat son excelentes escapadas a pocos minutos de Barcelona con el Mediterráneo como compañía

Cuando se piensa en hacer senderismo cerca de Barcelona casi todo el mundo pone rumbo a los macizos que rodean la capital catalana.

La Roca Grossa, cerca de Calella. Foto Mmi_13f | Flickr

Cuando se piensa en hacer senderismo cerca de Barcelona casi todo el mundo pone rumbo a los macizos que rodean la capital catalana.

Es cierto que las sierras de Collserola y la Marina, hacia la altura de Badalona, cuentan con un fascinante laberinto de caminos boscosos para amantes de las caminatas.

Pero en estos meses en que el calor es intenso es mejor probar nuevas rutas a la vera del mar, para sentir la brisa de Mediterráneo y contemplar paisajes únicos.

Una de las ventajas de estos senderos es su facilidad de acceso, no solo en coche, sino también en transporte público. En algunas incluso es posible tomar tren en el punto de salida y otro en el de llegada.

La exploración de las calas del Garraf

La ruta de las calas entre Sitges y Vilanova y la Geltrú forman parte de la etapa 22 del GR92, el circuito de gran recorrido que transcurre paralelo al Mediterráneo.

A Sitges se llega tras 50 minutos de tren desde Barcelona, y desde allí, tras pasar por su animado centro de casas blancas y restaurantes sobre el paseo marítimo, se camina hasta el extremo sur, a la altura del ME Sitges Terramar.

Cuando se piensa en hacer senderismo cerca de Barcelona casi todo el mundo pone rumbo a los macizos que rodean la capital catalana.
Vista del camino con Sitges al fondo. Foto Tripadvisor

A partir de aquí comienza un sendero de ocho kilómetros por las calas que intermedian entre esta famosa villa turística y el puerto de Vilanova.

La ruta de las calas transcurre por unos ocho kilómetros entre Vilanova y Sitges, donde se sugiere detenerse cada tanto para contemplar la belleza del Mediterráneo

En algunos tramos hay que tener precaución porque el sendero está muy cerca de las vías del tren, y en otros el camino pasa por rocas que se encuentran al borde de precipicios.

Al cabo de dos horas se llega al destino, donde se sugiere una visita al Espai Far, un museo para conocer los secretos de la vida de pescadores de esta ciudad, dotado de un hermoso jardín para descansar tras la caminata.

Descubriendo la naturaleza del Delta del Llobregat

A pesar de tener el aeropuerto y un parque logístico al sur y la mancha urbana de Barcelona y su área metropolitana al norte, el Delta del Llobregat es un entorno para descubrir uno de los últimos reductos de las marismas y humedales del Mediterráneo español.

Una de las rutas que se puede hacer es la que va por el espacio natural Remolar-Filipines y la playa de Viladecans, que permite descubrir una gran diversidad de aves marinas.

El primer lugar cuenta con senderos señalizados y numerosas explicaciones en paneles, así como puestos de observación, para ver las aves sin que se enteren de la presencia humana. Además de la vegetación de marismas con zonas de pinos en el parque hay una sorprendente concentración de orquídeas.

Cuando se piensa en hacer senderismo cerca de Barcelona casi todo el mundo pone rumbo a los macizos que rodean la capital catalana.
Espacio natural Remolar-Filipines. Foto Jorge Franganillo | Flickr

Otro recorrido es el que va hasta las ruinas del Cuartel de los Carabineros, un antiguo puesto de señales que fue rodeado por la naturaleza. En el lugar se aprecia la vegetación típica de un paisaje de dunas.

En las visitas a la playa del Prat, bien dotada de servicios para hacer una pausa, se sugiere visitar el mirador del Estanque de la Isla, el más alto del delta, así como visitar las instalaciones del CRAM, un centro dedicado al rescate, la curación y la reintroducción de cetáceos, tortugas y aves marinas.

El paseo de rocas y faros entre Calella y Sant Pol

Otro camino que compite en belleza es la ruta que une Calella con Sant Pol de Mar. Es un trayecto breve, de 4,65 kilómetros; pero como hay un desnivel de 238 metros acumulados se aconseja realizarlo en dos horas.

Es un sendero que antiguamente era usado tanto por pescadores como por centinelas, atentos al movimiento de los contrabandistas que aprovechaban las largas extensiones del Maresme.

El punto cumbre es, sin dudas, la visita al Centro de Interpretación del Faro, donde la antigua vivienda de los cuidadores de esta luz fue convertida en un interesante museo para saber cómo esta luz resguarda las costas de Calella.

Cuando se piensa en hacer senderismo cerca de Barcelona casi todo el mundo pone rumbo a los macizos que rodean la capital catalana.
El paisaje que rodea al faro de Calella. Foto Ayuntamiento de Calella

La caminata a Sant Pol pasa por la Roca Grossa, una solitaria formación que se aventura unos metros en el mar, y a cuyos lados siempre hay bañistas que aprovechan para descubrir algo de fauna con las máscaras de snorkel.

Tras seguir por caminos paralelos a la carretera y otros tramos junto a las vías del tren, donde conviene extremas las precauciones, se arriba a Sant Pol de Mar; un encantador pueblo con numerosas muestras de casas modernistas, excelente gastronomía (con la merecida fama que le dio Carme Ruscalleda) y un paseo marítimo que permite retratar hermosas postales de la bahía.

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