Sintra: recuerdos de la realeza a media hora de Lisboa

La villa de Sintra concentra un gran número de palacios y fastuosas residencias que reflejan la pugna de la aristocracia lusitana por estar cerca de la casa real portuguesa

Sintra es una de las escapadas más recomendadas en las visitas a Lisboa, una villa a poco más de media hora de la capital portuguesa que en cada esquina ofrece un viaje al pasado.

Sorprende la concentración de palacios de la antigua realeza lusitana en su trazado urbano, así como la gran cantidad de residencias que presumen de elegancia construidas por la aristocracia local en el siglo XIX.

Hogar de la realeza

El microclima mediterráneo del antiguo poblado, rodeado de bosques y sierras de altura moderada, atrajo a la nobleza desde la Edad Media, pero fue tras el terrible terremoto de 1755 que Sintra volvió a resurgir como la residencia veraniega de la corte de Braganza.

La villa cuenta con muchas residencias del siglo XIX. Foto Portuguese Gravity – Unsplash

Varios palacios dan fe del favoritismo de Sintra por parte de la corona de Portugal. Uno de ellos es el Palacio de la Villa, que es fácil de distinguir por las dos gigantescas chimeneas cónicas de las cocinas.

El Palacio de la Villa presenta una amalgama de estilos, que van desde el medieval y el gótico al manuelino y el romántico

Cada estancia (como las salas de los Cisnes, de las Urracas y el de las Sirenas) presenta una decoración diferente, una amalgama de estéticas medieval, gótica, manuelina, renacentista y romántica que convierten a este inmueble en un edificio orgánico, como si varias partes diferentes se sumaran en armonía.

Vistas del Palacio de la Villa. Foto Pedro Santos – Unsplash

Como un cóctel de estilos

Otro de los palacios más llamativos de la villa es el de Pena, donde al primer golpe de vista impacta el despliegue de rojos y amarillos en tonos intensos de sus diferentes cuerpos.

En la reconstrucción de un antiguo palacio tras el terremoto se recurrió (otra vez) a una combinación de estilos adaptados al siglo XIX, que van desde el neogótico al neoislámico, con toques neorrenacentistas o guiños al manuelismo.

Torres, almenas, campanarios, cúpulas pasajes con arcos, claustros, azulejos de colores, gárgolas y molduras conforman un entramado arquitectónico que, dice la leyenda, inspiró a William R. Hearst a construir su ambicioso castillo en California.

Mezcla de estilos en el Palacio de Pena. Foto Mark Lawson – Unsplash

Colina abajo se despliega un fantástico parque con más de 500 especies botánicas procedentes de todo el mundo, que se suceden entre caminos sinuosos, pabellones, bancos y fuentes de piedra, acorde al gusto de los jardines románticos de la época.

Secretos masónicos

Hay otro palacio, pero que no es de origen real, que es el de Regaleira, emplazado en unos fastuosos jardines y que son la muestra de la personalidad del empresario António Carvalho Monteiro.

El empresario António Carvalho Monteiro construyó su residencia con abundancia de guiños a los secretos de sectas como la de los masones y los rosacruces

El edificio, que combina las arquitecturas románica con la gótica, la renacentista y la manuelina, está plagado de significados ocultos de la alquimia, la masonería, los rosacruces y las leyendas templarias.

Cerca se puede visitar Seteais, un palacio del siglo XVIII reconvertido en el elegante hotel de la cadena Tívoli, donde sus habitaciones mantienen el glamour de siglos atrás cuando fue construido por el ex cónsul holandés en Portugal.

El extraño palacio de Regaleira. Foto Agatha Depine – Unsplash

Las mejores vistas

Una de las características de este hotel es la vista que despliega sobre los monumentos de Sintra. Además del colorinche palacio de Pena también es posible divisar el Castillo de los Moros.

Pero más que verlo, lo ideal es visitar esta antigua fortaleza construida por los musulmanes en los siglos XIII y IX.

Ahora queda en pie las ruinas de sus muros de piedra, pero las vistas de la villa de Sintra, de los bosques y de la franja del Atlántico que se contempla vale el esfuerzo de subir las cuestas.

Más parques

Otros de los atractivos de Sintra es el Parque de Monserrate, donde se encuentra un palacio neogótico un tanto exótico, y el Convento de los Capuchos, del siglo XVI, que como corresponde a una orden fundada por San Francisco de Asís, usaba planchas de corcho para revestir los interiores para que la comodidad no choque con los votos de pobreza.

Castillo de los Moros. Foto Bobby Rahe – Unsplash

Museos para conocer artes y juegos

En esta villa hay varios museos para descubrir, pero uno de los más recomendados es el del azulejo en el Palacio de la Villa, que atestigua el apogeo de una de las industrias más importantes de Portugal a lo largo de los siglos.

El museo de Arte Moderno de Sintra presenta una colección de 1.000 piezas del empresario José Berardo, con obras de Picasso, Miró, Magritte y Mondrian, entre otros

Otro es el de Arte Moderno de Sintra, que presenta la colección del empresario José Berardo, donde entre el millar de piezas destacan las obras de Picasso, Bacon, Magritte, Lichtenstein, Mondrian, Miró y Pollock entre otros.

Y el tercero a no perder de vista, sobre todo si se viaja con niños, es el Museo de Juguetes, que atesora 40.000 piezas desde miniaturas de coches a muñecas, pasando por bicicletas a soldaditos de plomo de todo el mundo.

Museo de Arte de Sintra

La gastronomía de Sintra

Y a la hora de comer, hay tres imprescindibles a degustar en esta villa cercana a Lisboa. Uno es el pollo asado de Sintra, quizás demasiado condimentado para lo que uno está acostumbrado, pero que hay que probar.

Otro es el pastel dulce llamado queijada, como una pequeña tarteleta de queso del tipo requeijão, huevo, azúcar y leche.

Queijadas de Sintra. Foto Vortexmag

Y también los travesseiros, unas masas de hojaldre almibaradas con forma de almohada. Se pueden descubrir en las numerosas pastelerías del casco histórico de esta ciudad, de calles serpenteantes y con rincones con hermosas vistas de los bosques cercanos.

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