Siete rutas para descubrir las huellas de la Corona de Aragón

Las gestas medievales, la influencia de las órdenes monacales y militares y las vidas de los reyes aragoneses marcan estos caminos de Zaragoza, Huesca y Teruel

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.

La idea, según sus impulsores, es recordar los “600 años de historia que han dejado una huella extraordinaria en Aragón”, donde unas 57 empresas ofrecen visitas guiadas para conocer más en detalle la riqueza del patrimonio en los recorridos.

La Corona de Aragón se expandió al litoral español y de allí al Mediterráneo, en una combinación de conquistas militares y comerciales

La Corona de Aragón, nacida en la Edad Media, se expandió más allá de la actual comunidad autónoma, al enlazarse con los territorios de los Condes de Barcelona, y se convirtió en una especie de imperio comercial, con una fuerte influencia en el Mediterráneo y con conquistas de la actual Mallorca y la Comunidad Valenciana.

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.
Monumento a Alfonso I en Zaragoza. Foto Turismo de Aragón

Sin embargo estas siete rutas se centran en la tierra que la vio nacer, Aragón, con recorridos que permiten seguir las huellas de las órdenes militares, la leyenda del Santo Grial y de los monarcas más importantes.

La Corona de Aragón

Esta es la ruta ‘macro’, la que permitiría tener la visión global de esta casa real, desde sus orígenes hasta la expansión al Mediterráneo.

Se trata de un recorrido de 853 kilómetros que se divide en cuatro etapas, que atraviesa 21 localidades.

En ella se visitan los antiguos monasterios del norte, la ciudad de Teruel usada como base para conquista de Valencia, así como los condados de Ribagorza y Sobrarbe.

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.
Castillo de Montearagón. Foto Turismo de Aragón

Otros puntos de interés son Jaca y sus alrededores, Huesca y La Hoya, el Somontano de Barbastro, Cinca Medio y Monegros y diversos parajes de la provincia de Zaragoza, como Caspe, Alcañiz, Calatayud, Daroca y, por supuesto, la ciudad capital.

Las órdenes militares

Esta ruta, de 332 kilómetros, pasa por los pueblos y localidades de Montalbán, Alcañiz, Valderrobres, Castellote, Cantavieja, La Iglesuela del Cid, Mirambel, Mora de Rubielos y Rubielos de Mora.

Una ruta permite conocer cómo las órdenes militares, como las del Temple, la de San Juan del Hospital y del Santo Sepulcro ganaron en poder tras Alfonso I

En ellos se puede ver cómo las órdenes militares medievales del Temple, San Juan del Hospital y del Santo Sepulcro ganaron en poder e influencia tras el legado que dejó el rey Alfonso I ‘El batallador’; y tras las cesiones realizadas por Alfonso II para proteger la frontera sur del reino.

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.
Valderrobles, en la ruta de las órdenes militares. Foto Turismo de Aragón.

Pedro II abrió las puertas a la Orden de Santiago y Jaime I las recompensó con más tierras, castillos y posesiones tras las campañas a Valencia y Mallorca.

La Orden del Císter

A lo largo de 349 kilómetros se puede ver cómo la Orden del Císter, nacida en Francia en el siglo XII, fue clave para el reino aragonés para colonizar territorios a lo largo del Ebro mientras se avanzaba sobre las tierras de Al-Andalus.

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.
Catedral de Santa María de la Huerta, en Tarazona. Foto Turismo de Aragón

Huellas de la importancia de esta orden son los monasterios de Tarazona, Veruela, Piedra, Caspe, Rueda, así como la iglesia del Compromiso y el castillo de Grisel.

Ruta del Santo Grial

Como en tanto otros lugares de España y el mundo, las leyendas y la devoción religiosa ubicaron a las tierras aragonesas como el destino del Santo Grial, la copa donde Jesús bebió en su última cena.

La ruta del Santo Grial pasa por monasterios y palacios donde se supone que estuvo oculta la copa que usó Jesús en la última cena

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.
Monasterio de Siresa. Foto Turismo de Aragón

Entre los sitios señalados por la mítica copa están la cueva de Yebra de Basa, el monasterio de San Juan de la Peña cerca de Jaca y el palacio de la Aljafería de Zaragoza, sitios que se pueden visitar junto con otros puntos importantes como Bailo, San Pedro de Siresa y San Adrián de Sasabe, en una ruta de 245 kilómetros.

Tras los pasos de Ramiro II El Monje

Este rey, que sentaría los cimientos de la futura Corona de Aragón, se enfrentó a las ordenes militares que fueron beneficiadas por su padre Alfonso I y a los nobles que le quitaron apoyo en las intrigas políticas.

Las afrentas, dice la leyenda, las resolvió cortando las cabezas a los líderes rebeldes, como recuerda la historia de la Campana de Huesca.

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.
Las huellas medievales en Aínsa. Foto Turismo de Aragón

En los 256 kilómetros de esta ruta se pueden seguir las huellas de su turbulento reino, con visitas a Huesca, San Úrbez de Nocito, Tierrantona, el Real Monasterio de San Victorián, Roda de Isábena y Barbastro.

El reino de los Mallos

Esta es la ruta más corta de todas, de apenas 32 kilómetros, y que atraviesa las localidades de Agüero, Bolea, Ayerbe y el castillo de Loarre.

Los Mallos, surgido por una dota entregada por Pedro I a su segunda esposa, fue como un reino dentro del reino de Aragón

Los Mallos actualmente es una formación geológica de impacto, con paredes que alcanzan los 300 metros de altura.

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.
Castillo de Loarre. Foto Turismo de Aragón

Pero también fue un reino dentro del reino de Aragón, por la dote que el rey Pedro I entregó a su segunda esposa Berta, y que continuó así bajo Alfonso I.

Las conquistas de Alfonso I

Que haya sido conocido como ‘el batallador’ da la idea del talante bélico de este monarca, clave para la expansión territorial del reino.

Las tierras fértiles y las yermas de Zaragoza, Teruel y Huesca, los castillos solitarios y los que fueron rodeados de pueblos, el río Ebro y el desierto de Monegros. Estos paisajes que durante siglos vieron pasar a caballeros, campesinos, reyes y monjes acogen siete rutas para conocer la historia de la Corona de Aragón.
Catedral de Huesca. Batallador. Catedral de Huesca

Su vida se puede seguir en una ruta de 329 kilómetros por los monasterios de San Pedro de Siresa (donde se educó de niño y adolescente) y San Pedro el Viejo, el castillo de Montearagón, el museo y la catedral de Huesca, el museo Alma Mater de Zaragoza; en donde también se sugiere visitar el palacio de la Aljafería y el monumento del Parque Grande.

La ruta puede culminar en Fraga, donde Alfonso I murió en el asedio de 1134 a esta ciudad oscense.

a.
Ahora en portada