Descubriendo la cara más barroca de Sevilla

En Sevilla hay huellas modernas, romanas, renacentistas, medievales y, por supuesto, barrocas. Este arte de los siglos XVII y XVIII brilló en esta ciudad andaluza, y lo descubrimos en esta ruta

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.

Palacio de San Telmo. Foto Kirk K – Flickr

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.

Este esplendor de las bellas artes fue paralelo a la decadencia política y comercial de la ciudad andaluza, que fue perdiendo importancia en el monopolio del comercio con las colonias americanas y por las epidemias que diezmaron su población.

Ese sentimiento de pérdida, pero sin olvidar los aires de grandeza que impregnaron a esta ciudad por generaciones, se reflejaron en una quincena de edificios monumentales, entre iglesias y palacios, que se suman al patrimonio artístico que se puede ver en el Museo de Bellas Artes, donde se encuentran obras de pintores barrocos como Bartolomé Murillo, Francisco Zurbarán, Diego Velázquez o Juan de Valdés Leal.

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.
Antigua Fábrica de Tabacos. Foto Juan Antonio Martinez | Flickr

La ruta del barroco sevillano

El punto de partida para conocer los tesoros barrocos sevillanos puede ser la Antigua Fábrica de Tabacos, edificio realizado entre 1728 y 1763 por Ignacio Sala y Sebastián Van der Borcht.

En su momento fue uno de los edificios industriales más grandes de Europa, y actualmente aloja el rectorado de la Universidad de Sevilla.

Esta ruta de 3,5 kilómetros permite contemplar los palacios e iglesias más representativos del arte barroco

A pocos pasos se encuentra el Palacio de San Telmo, del cual se necesitó 50 años (de 1684 a 1734) para ser levantado, siguiendo el diseño de Antonio Rodríguez.

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.
Detalle del balcon de la fachada del Palacio de San Telmo. Foto Joe Lin – Flickr

En un principio fue creado para alojar al Colegio Seminario de la Universidad de Mareantes, pero desde 1849 se transformó en la residencia de los Duques de Montpensier; y hoy día es la sede de la presidencia de la Junta de Andalucía.

Si se puede visitar no hay que dejar pasar por la capilla, una obra maestra del arte andaluz.

Arte barroco de Sevilla en fachadas y retablos

Tras un ligero desvío se llega para ver la fachada de tres cuerpos del Hospital de la Caridad, en el barrio de Triana, cuyo interior es otro rico ejemplo del barroco, con obras de arte de Murillo, Pedro Roldán, Bernardo Simón de Pineda y Valdés Leal.

Al retomar la Avenida de la Constitución se arriba a la Iglesia del Sagrario, integrante del complejo liderado por la gigantesca catedral, y en donde se puede ver el contrapunto entre la sobriedad de la fachada y la complejidad de su retablo mayor y de otros que se encuentran en las capillas.

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.
Arzobispado de Sevilla. Foto Wikipedia

A un lado está el fastuoso Palacio Arzobispal, edificado entre 1650 y 1714 por Lorenzo Fernández Iglesia y Vermondo Resta.

Su fachada, de cara a la plaza Virgen de los Reyes, es una de las muestras del barroco sevillano más logradas.

El arzobispado tiene la tercera pinacoteca más importante de Sevilla, tras la de Museo de Bellas Artes y la Catedral

Sede del importante poder eclesiástico en la ciudad, con una gravitante influencia en Andalucía y buena parte de España, sigue siendo la sede del arzobispado local. Su pinacoteca es la tercera más importante de la villa. También cabe ver la hermosa escalera central, de un solo tiro y tres tramos.

Velázquez, Murillo y otros talentos en las iglesias de Sevilla

Hay que subir en zigzag las pequeñas calles del barrio de Santa Cruz hasta llegar al Hospital de los Venerables Sacerdotes, diseñado por Juan Domínguez y Leonardo de Figueroa.

Actual sede del Centro Velázquez, cuenta con numerosas obras de este pintor así como de otros grandes de las bellas artes barrocas como Murillo y Zurbarán.

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.
Interior del Hospital de los Venerables Sacerdotes. Foto hospitalvenerables.es

Hay que hacer un esfuerzo para poder contemplar la elegancia de la fachada blanca y rosada como la lateral en las estrellas callejuelas, pero el esplendor del edificio se comprende mejor cuando se visita el patio central con su fuente, y la antigua iglesia con sus frescos en la bóveda, realizados por Valdés Leal y su hijo Lucas.

La ruta sigue por tres templos muy cercanos: la iglesia de Santa Cruz, la de Santa María la Blanca y la de San Nicolás de Bari.

De estos tres destacamos la de Santa María la Blanca, también llamado el templo de las tres religiones porque fue mezquita en el siglo X, sinagoga en el XII y, desde la expulsión de los judíos de 1492, pasó a ser templo católico.

Si bien la arquitectura del edificio es gótico con trazas de mudéjar, hay que ver su retablo barroco, su compleja bóveda y las pinturas como las de Murillo que decoran la estancia.

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.
Bóveda de Santa María la Blanca. Foto Wikipedia

La fastuosa iglesia del Salvador

Ya en el centro, tras pasar por la Capilla de San José, construida entre 1699 y 1766 por Pedro Romero y Esteban Paredes, se llega a la Iglesia del Salvador.

El edificio ocupa la antigua sede de la mezquita de Ibn Adabbas, que fue reconstruido en 1671 bajo el estilo barroco siguiendo los diseños de Francisco Gómez y Leonardo de Figueroa, con José Granados de la Barrera a cargo de la fachada.

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.
Retablo de la Iglesia del Salvador. Foto Saulo Alvarado Mateos | Flickr

Tras la catedral esta es la iglesia más grande de Sevilla, y su interior aloja 14 retablos, algunos de ellos como el del Cristo de los Afligidos o el de la Virgen de las Aguas que son una lograda creación barroca.

La iglesia de San Luis de los Franceses, punto final de la ruta, presenta una de las mejores muestras del barroco sevillano

Otra vez encontramos a Leonardo de Figueroa en la construcción de la cercana iglesia del Buen Suceso, el último vestigio de un hospital del mismo nombre, que alberga valiosas muestras del barroco realizadas por Alonso Cano, Pedro Roldán y Juan Martínez Montañés.

El punto final de este trayecto de 3,5 kilómetros es la iglesia de San Luis de los Franceses, donde de Figueroa vuelve a estar presente en un diseño realizado con su nieto Antonio Matías.

El barroco en Sevilla, iniciado con una importante renovación urbanística, marcó un período de brillo artístico en la ciudad impulsado por el fervor religioso que el catolicismo impulsó con la contrarreforma, el dique de contención ante la avanzada protestante en Europa.
Fachada de la iglesia de San Luis de los Franceses. Foto Ctj71081 | Flickr

Construida entre 1699 y 1730 para la orden de los jesuitas, su fachada es uno de los puntos álgidos del barroco sevillano, que se presenta como un gigantesco retablo.

Su interior es pomposo y fastuoso, con sus retablos, columnas y con unas cúpulas que presentan una de las imágenes más reconocidas de Sevilla, esta Sevilla que es una amalgama de estilos, testigos de su rica historia.

a.
Ahora en portada