Seis palacios para descubrir la Cantabria más señorial

En medio de los valles o mirando a un mar embravecido, estos palacios recuerdan el magnetismo de Cantabria entre la aristocracia española desde el siglo XVIII

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.

Palacio de la Magdalena. Foto Andrés Alvarado-Flickr

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.

Son fastuosos exponentes que combinan toda clase de estilos, desde el gótico tardío al clasicista y el modernista.

Algunos son propiedades privadas y tienen las visitas prohibidas o hay que hacer complicadas gestiones.

Por ello, en la gran diversidad de palacios que hay en Cantabria, elegimos aquellos que tienen sus puertas abiertas a las visitas o que son hoteles que permiten dar una mirada en sus interiores.

Palacio de la Magdalena

Es imposible confeccionar esta lista, sugerida por Turismo de Cantabria, sin comenzar por el edificio más famoso de Santander, el elegante Palacio de la Magdalena.

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.
Interiores del Palacio de la Magdalena. Foto Palacio de la Magdalena

Su fama se multiplicó como escenario de diversas producciones de cine y series, entre ellas Gran Hotel, que llegó a 30 países.

El Palacio de la Magdalena es uno de los palacios más famosos de España, construido como residencia de verano para el rey Alfonso XIII

Su ubicación en la península que lo bautiza es un atalaya que vigila el acceso al puerto de la capital cántabra.

Fue construido entre 1909 y 1911 por el ayuntamiento y con la contribución de los residentes para que el rey Alfonso XIII lo use como residencia de verano; y así fue entre los años 1913 y 1930.

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.
Sala Real. Foto Palacio de la Magdalena

Los arquitectos Javier González Riancho y Gonzalo Bringas diseñaron un edificio que se considera la piedra angular del estilo ecléctico-regionalista cántabro, donde destaca las siluetas de sus torreones octogonales.

Actualmente es la sede de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menendez Pelayo, entidad que ofrece visitas guiadas que incluyen una interesante zona museística.

Palacio de Sobrellano

Desde Santander viajamos 50 km hacia el oeste, rumbo a Comillas, donde se encuentra el Palacio de Sobrellano.

Su propietario fue el empresario Antonio López, primer marqués de Comillas, que en 1888 entró a este palacio que destaca por la fachada recubierta con piedra extraída del pueblo de Carrejo, cercano a la Villa de los Arzobispos.

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.
Palacio de Sobrellano. Foto Juan José Hernández-Flickr

Diseñado por Joan Martorell en un estilo neogótico, fue el primer edificio de España en tener luz eléctrica.

A pocos pasos se encuentra una capilla-panteón donde Antonio Gaudí diseñó los bancos, el sitial y dos reclinatorios. Además el arquitecto catalán también fue responsable de las formas de gran parte del mobiliario del palacio.

Su sobria estructura rectangular sirvió de escenario para una media docena de películas españolas, y actualmente es propiedad del gobierno de Cantabria.

Palacio de Elsedo

A espaldas de Santander están las colina de los Valles Pasiegos, donde se pueden encontrar dos palacios que valen la pena descubrir.

Empezamos por el del Elsedo, en la localidad de Pánames. Construido en 1710 por Francisco Hermosa y Revilla, primer Conde de Torre Hermosa, llama la atención por el contraste de su sólida estructura en medio de un entorno rural.

Las grandes salas del Palacio de Elsedo aloja una de las colecciones privadas de arte contemporáneo español más importantes

Perteneciente a la familia Santos Díez, en su interior se encuentra un museo privado de arte contemporáneo, donde además de las obras de Eduardo Chillida, Pablo Picasso, Antonio Tàpies y Jorge Oteiza se puede conocer su impactante arquitectura.

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.
Palacio de Elsedo. Foto Jim Alzanone-Flickr

El edificio está acompañado por una contundente torre octogonal de tres pisos y una capilla de cruz latina.

El complejo abre sus puertas a las visitas todos los días durante el verano y los fines de semana del invierno.

Palacio de Soñanes

El otro edificio que destaca en estos valles es el Palacio de Soñanes, en Villacarriedo. Contemporáneo del de Elsedo, fue mandado a construir por Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino, diplomático de la corte de Felipe V.

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.
Palacio de Soñanes. Foto Hotel Grupo Abba

El edificio, de planta rectangular y tres plantas, representa la cumbre del estilo barroco en Cantabria.

Además de su escalera monumental el lugar deslumbra a los visitantes con una riqueza ornamental, sobre todo por piezas heráldicas como el escudo de la familia que impone su presencia en la fachada.

En el 2001 el edificio pasó a manos del Grupo Abba, que lo transformó en un elegante hotel de cuatro estrellas y sede de numerosos eventos.

Palacio Mier

En el corazón del valle de Nansa, cerca del pueblo de Carmona, se levanta el Palacio Mier, que fue catalogado como Conjunto Histórico de Interés Cultural.

El Palacio Mier es un claro exponente del barroco madrileño de la época de los Austrias, aunque también tiene huellas localistas

Construido en 1715 por encargo de Francisco Díaz de Cosío, es un claro exponente del barroco madrileño de la época de los Austrias, aunque también tiene huellas localistas con el diseño propio de las grandes residencias de las montañas del norte.

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.
Palacio Mier. Foto Arha Hoteles

Su escudo heráldico de piedra de sillería remite a los apellidos Díaz, Cossío, Calderón y Mier del siglo XVIII.

La cadena Arha Hoteles le dio una nueva vida como la Casona de Carmona, un alojamiento de cuatro estrellas de 10 habitaciones.

Palacio de los Hornillos

Este recorrido no puede dejar de mencionar a un edificio que es familiar para los amantes del cine de suspenso: el Palacio de los Hornillos, cerca de Las Fraguas, en el corazón de la Comarca del Besaya.

El lugar fue elegido por Alejandro Amenábar para filmar los exteriores de Los Otros, aunque también fue protagonista de otras películas y publicidades.

El suave clima del verano, la belleza de las montañas de la célebre cornisa y las brisas del mar han impulsado a generaciones de terratenientes, aristócratas y nobles a elegir los valles y costas de Cantabria como residencia para sus palacios.
Palacio de los Hornillos. Foto Casona de la Fragua 1840

Como es propiedad privada no se permiten visitas, pero las instalaciones se alquilan para bodas y eventos, donde hay comodidades para alojar a 14 personas.

Desde la distancia se puede divisar su arquitectura pintorequista inglés, según el diseño del arquitectura Ralph Selden Wornum.

Propiedad del duque de Santo Mauro, era el lugar elegido por Alfonso XIII para descansar y trabajar en los meses de verano hasta que se abrió el Palacio de la Magdalena.

Foto de portada: Andrés Alvarado-Flickr

a.
Ahora en portada