Seis rutas en autocaravana por el Mediterráneo para disfrutar en otoño

El libro ‘Rutas en autocaravana por España’ propone diferentes recorridos por la Península. Elegimos seis de ellos por la franja costera mediterránea

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.

Viajar en autocaravana otorga una libertad única. Foto Loli Beltrán y Conrado Rodríguez

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.

Ellos son Loli Beltrán y Conrado Rodríguez, editores de la página On Road Magazine y autores de Rutas en autocaravana por España (Anaya Touring), en donde recopilan 21 trayectos que se convierten en una interesante guía de viajes para este otoño.

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.

Los primeros pasos en autocaravana

El libro introduce a los iniciados con una descripción de los diferentes tipos de autocaravana, como funciona los equipamientos y los consejos para los que se lanzan a la carretera con estos vehículos por primera vez, desde las pautas del estacionamiento hasta cómo convivir con los hijos en un espacio tan reducido.

Veamos algunas de las rutas que proponen para hacer por las regiones que se asoman al Mediterráneo.

En autocaravana por la Costa Brava

Este es un trayecto de 70 kilómetros que los autores sugieren realizar durante cinco días, bordeando la Costa Brava desde Sant Feliu de Guíxols en dirección al norte, hasta el Cap de Begur, y de ahí terminar en la villa medieval de Pals.

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.
Detalles modernistas en Sant Feliu. Foto Loli Beltrán y Conrado Rodríguez

La elección de la comarca del Baix Empordà obedece a que es la que tiene menos problemas para organizar un viaje en autocaravana, donde además de las calas y los caminos de ronda también se pueden aprovechar el buen estado de las carreteras secundarias para conocer bonitos pueblos rurales.

A pesar de lo urbanizada que está la comarca del Baix Empordà hay varias carreteras secundarias que permiten llegar a rincones poco visitados de la Costa Brava

En la ruta sugerida se pasa por sitios con recuerdos medievales como Begur y Castell d’Aro, pueblos de pescadores como Palamós y Calella de Palafrugell y barrios de casas modernistas como Sant Feliu.

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.
La belleza de Calella de Palafrugell. Foto Loli Beltrán y Conrado Rodríguez

En autocaravana por El Priorat

Al sur de Cataluña, entre las fértiles tierras de Tarragona, esta zona de viñedos cambia de color en otoño en un paisaje de lomas y acantilados que deslumbra.

En el circuito sugerido las carreteras suelen ser tortuosas, por lo que hay que armarse de paciencia y evitar medir las distancias en kilómetros sino en tiempos.

Es un trayecto de 120 kilómetros a realizar en cuatro días, con la villa de Falset como punto de salida y llegada.

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.
Descanso en el Priorat. Foto Loli Beltrán y Conrado Rodríguez

En el viaje se visitan pueblos como La Vilella Baixa, Escaladei (con una interesante cartuja medieval), La Morera de Montsant y la belleza de su parque natural, Siurana, Ulldemolins, Crestes de la Llena, Margalef, La Bisbal de Falset y La Figuera.

Las bodegas modernistas conviven con núcleos medievales, además de paisajes para detenerse y contemplar desde las alturas.

En autocaravana por el Delta del Ebro

El tercer recorrido propone explorar la superficie perfectamente horizontal del Delta del Ebro, en un viaje de 110 kilómetros que se puede hacer en cuatro días.

Ya que el río divide en dos al Delta del Ebro, esta ruta se sugiere dividiendo las franjas norte y sur de la península

Este río divide a la península en dos, por lo que dos etapas se pueden hacer en la parte norte, desde la Laguna de las Ollas a la Punta del Fangar, y luego bordear los arrozales hasta el extremo del Faro del Garxal.

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.
Atardecer en la playa del Trabucador. Foto Loli Beltrán y Conrado Rodríguez

Tras regresar varios kilómetros y cruzar el Ebro, el viaje sigue hacia la Isla de Buda, y luego la Laguna de la Tancada, la insólita Playa del Trabucador, las Salinas de la Trinidad y la Casa de la Fusta.

Es un paseo entre la naturaleza y la historia agrícola, parajes de grandes dunas, faros solitarios, excelente gastronomía y una constante presencia de aves en lagunas y humedales.

En autocaravana por la Serranía del Turia

Los Serranos, recuerdan los autores del libro, es “una de las comarcas más abruptas de la Comunidad Valenciana”.

Pero el curso del Turia entre gargantas y desfiladeros es un espectáculo que hay que realizar lentamente, con todas las paradas que sean necesarias.

El trayecto se inicia en Sot de Chera y transcurre aguas arriba por 50 kilómetros, que sugieren hacer en cinco jornadas.

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.
Embalse de Benagéber. Foto Loli Beltrán y Conrado Rodríguez

Además de castillos árabes y cristianos de la Edad Media, de pequeños pueblos y acueductos romanos en el trayecto se ven bonitos embalses como el de Loriguilla y cañones que conviene descubrir en marchas de senderismo.

Los embutidos de Losa del Obispo, el milenario puente de Peñacortada y los colores pastel del pueblo de Chelva son otros de sus atractivos.

En autocaravana por los parques de Alicante

Si bien a Alicante se lo reconoce por sus playas, en paralelo hay una serie de parques naturales que se pueden conocer a bordo de la autocaravana.

La belleza otoñol de los parques naturales de Alicante se descubre mejor en autocaravana

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.
Vista aérea de la isla de Tabarca. Foto Turismo de Alicante

Este viaje de cinco días por 175 kilómetros se inicia en el Parque Natural del Macizo de Montgó, y tras visitar el Cabo de la Nao, se descubren el Parque Natural Peñón de Ifac, las fuentes de Algar, el Parque Natural de la Serra Gelada y se termina en la isla de Tabarca, frente a Santa Pola, donde sirven excelentes pescados y mariscos en su minúsculo pueblo.

En este trayecto los paisajes costeros se combinan con la belleza de las cascadas y las pozas de agua, además de senderos entre los acantilados y otros atractivos naturales.

En autocaravana por el Campo de Cartagena

“El Campo de Cartagena puede parecer un lugar de paso, pero su tradición minera y sus miradores costeros la convierte en una de las comarcas más sorprendentes de Murcia”, indican Beltrán y Rodríguez.

“El turismo itinerante es más un estilo de vida que una forma de viajar”. Los que afirman esta idea son dos expertos en moverse con la libertad que otorga las autocaravanas, que vuelcan sus experiencias por las carreteras de la Península Ibérica en un nuevo libro.
Costa de Cartagena. Foto Loli Beltrán y Conrado Rodríguez

Este viaje de 140 kilómetros, a realizar en cuatro días, se inicia en San Pedro del Pinatar, en el extremo norte del Mar Menor; y desde ahí se bordea esta albufera hasta el Cabo de Palos, donde se puede realizar una excursión a la Islas Hormigas.

Desde allí el trayecto acompaña al Mediterráneo por el Parque Regional Cablanque, el Monte de las Cenizas y Peña del Águila, el pasado minero de Portman y La Unión, y tras varias curvas se culmina en Cabo Tiñoso.

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