Procida: la encantadora isla napolitana que será capital de la cultura

Frente a la costa de Nápoles, famosa por sus casas de colores en el acantilado, la villa de Procida fue elegida capital de la cultura italiana de 2022

Estamos hablando de Procida, un municipio de poco más de 10.000 habitantes que hasta la llegada del coronavirus era una de las mecas turísticas más recomendadas de la región de Catania.

Foto Archana Reddy Unsplash

Una pequeña isla de la bahía de Nápoles, con sus casas agrupadas en laderas empinadas, será la capital de la cultura italiana del 2022.

Estamos hablando de Procida, un municipio de poco más de 10.000 habitantes que hasta la llegada del coronavirus era una de las mecas turísticas más recomendadas de la región de Catania.

La isla que no se aísla

Sin el glamour (ni las multitudes) de Capri, esta pequeña isla del archipiélago de las Islas Flégreas permite tener una inmersión más auténtica para conocer la vida de los pescadores y artesanos del sur de Italia.

La candidatura de la pequeña isla de Procida venció a ciudades más grandes como Ancona, Bari o Trapani

Su mención sorprendió por triunfar sobre otras candidaturas de ciudades más importantes, como Ancona, Bari o Trapani.

De hecho Procida tomará el testigo de la norteña Parma, que fue elegida para el 2020 pero por las cancelaciones que sufrió por la pandemia mantendrá el cetro durante este año.

Estamos hablando de Procida, un municipio de poco más de 10.000 habitantes que hasta la llegada del coronavirus era una de las mecas turísticas más recomendadas de la región de Catania.
Procida y la fortaleza de Terra Murata. Foto Luigi Ricchezza – Unsplash

«Procida puede considerarse una metáfora de muchos lugares, muchas administraciones, muchas comunidades que han redescubierto el entusiasmo y el orgullo de su territorio y que con este título quieren construir una redención importante para sus tierras» dijo su alcalde Raimondo Ambrosino tras conocer la nominación.

Recuerdos de ‘El Cartero’

Quizás el nombre de Procida no diga mucho, pero a muchos les sonará familiar cuando se recuerda que en estas callejuelas y acantilados se filmaron muchas escenas de El Cartero (y Pablo Neruda), como el bar donde Massimo Troisi conoce a Maria Grazia Cucinotta.

La isla y sus pequeños poblados se puede conocer en una jornada, aunque lo sugerido es pasar una noche y disfrutar de la calma que llega al atardecer cuando los últimos ferrys abandonan la Marina Grande en dirección al continente.

Las famosas casas de colores

Una de las características de Procida son sus casas de colores, una tradición que se replica en Murano, Cinque-Terre y otros pueblos marineros.

Cuando se llega a la Marina Grande se despliega un abanico de bares, restaurantes y tiendas de recuerdos, una intensa actividad comercial que continúa a lo largo de la Via Roma.

En la cornisa marina se encuentra el Palazzo Montefusco, del siglo XII, y en este barrio marinero hay varios edificios históricos interesantes como la Iglesia de la Piedad.

Estamos hablando de Procida, un municipio de poco más de 10.000 habitantes que hasta la llegada del coronavirus era una de las mecas turísticas más recomendadas de la región de Catania.
Las empinadas calles del pueblo. Foto Jean Marc Fondeu-Flickr

El pueblo de Corricella conserva la tradición de la vida de agua y pesca, que además de las postales de las barcas que se hacen a la mar al amanecer dan buena fe la gastronomía local.

Entre los platos típicos se pueden probar los linguini con langosta y la pasta del pobre pescador, sazonadas con dos productos de la tierra de merecida fama: las alcachofas y los limones, estos últimos materia prima del mejor limoncello.

Historia y bellezas naturales

Más historia se encuentra en el sector de Terra Murata, una colina de 91 metros que protegía una villa medieval, y desde donde se despliegan hermosas vistas de la bahía de Nápoles.

Estamos hablando de Procida, un municipio de poco más de 10.000 habitantes que hasta la llegada del coronavirus era una de las mecas turísticas más recomendadas de la región de Catania.
La herencia marinera de Procida. Foto Jean Marc Fondeu-Flickr

El litoral costero de Procida alterna entre playas, algunas de arena oscura, con acantilados que caen a pique en aguas cristalinas.

Las casas de colores y las cuestas empinadas han quedado registradas en la película ‘El Cartero (y Pablo Neruda)’

Cada tanto la geología local se dio un capricho y creó los faraglioni, agujas de roca que emergen del mar como cúpulas de una catedral.

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