Esta es la espectacular playa dominicana de la película ‘Tiempo’

En la península de Samaná, en la República Dominicana, se alza la idílica playa transformada en infierno en la última película de M. Night Shyamalan

Una playa paradisíaca de aguas transparentes y arenas blancas, protegido por acantilados y rodeado de jungla que cumple con el sueño vacacional de cualquier viajero se convierte en el escenario de la última pesadilla rodada por M. Night Shyamalan en Tiempo (Old).

Playa El Valle. Foto: Juanca Paulino | Unsplash.

Una playa paradisíaca de aguas transparentes y arenas blancas, protegido por acantilados y rodeado de jungla que cumple con el sueño vacacional de cualquier viajero se convierte en el escenario de la última pesadilla rodada por M. Night Shyamalan en Tiempo (Old).

Aunque no es la primera película donde la playa tiene un papel preponderante (de Náufrago, de Robert Zemeckis a La playa, de Danny Boyle), aquí es auténtica protagonista, ya que este lugar recóndito esconde algo que cambiará la vida a todo aquel que la pise.

En concreto, les hará envejecer hasta dos años por hora hasta el punto de que su existencia se verá reducida a ese único día en un thriller psicológico que promete ser una de las películas del verano.

La playa tras el infierno de ‘Tiempo’

La práctica totalidad de la historia, basada en la novela gráfica Castillo de Arena de Frederik Peeters y Pierre Oscar Lévy, transcurre en este arenal, que el director de El sexto sentido es capaz de trasformar en un auténtico infierno del que los personajes (un magnífico reparto con Gael García Bernal, Vicky Krieps y Rufus Sewell al frente) no pueden escapar.

Encontrar, pues, la playa perfecta («una playa privada y mágica y un resort espectacular», según su productor, Marc Bienstock), fue todo un reto para el equipo, que finalmente se decantó por la República Dominicana para localizar los misterios, muertos, giros de guion y sustos de la trama.

«Buscamos por todo el planeta ese lugar que fuera la playa que yo había imaginado»

M. Night Shyamalan

«Tenía que ser un lugar que encajara con las imágenes en mi cabeza», explica Shyamalan. Una playa aislada, describe Naaman Marshall, del equipo de producción, «con el peso de un gran muro aprisionando a los protagonistas». Era fundamental, tanto visual como narrativamente.

Una playa paradisíaca de aguas transparentes y arenas blancas, protegido por acantilados y rodeado de jungla que cumple con el sueño vacacional de cualquier viajero se convierte en el escenario de la última pesadilla rodada por M. Night Shyamalan en Tiempo (Old).
Playa El Valle, Samaná. Foto: Juanca Paulino | Unsplash.

«Buscamos por todas partes, y lo digo literalmente», recalca el director, «por todo el planeta». Encontraron la ubicación perfecta en la idílica península de Samaná, en la playa El Valle, encajonada entre montañas en la costa norte de Santa Bárbara de Samaná.

La práctica totalidad del rodaje se realizó en esta única localización, con algunas escenas adicionales en otros puntos de la península y los estudios Pinewood de República Dominicana ubicados en Juan Dolio.

Playa El Valle

Con 4 km de extensión y rodeada por frondosa vegetación, la playa El Valle es un rincón bastante virgen de Samaná, sin apenas construcciones, que alberga espectaculares acantilados y en la que se ven faenar barquitos de pescadores.

Una playa paradisíaca de aguas transparentes y arenas blancas, protegido por acantilados y rodeado de jungla que cumple con el sueño vacacional de cualquier viajero se convierte en el escenario de la última pesadilla rodada por M. Night Shyamalan en Tiempo (Old).
Playa El Valle. Foto: Wilson Paulino | Unsplash.

Sus aguas de intensas tonalidades turquesas se ven atravesadas por algunas corrientes, especialmente fuertes en la temporada de invierno. Nada que ver con los peligros de la película.

Tampoco se trata de la playa cerrada –y, a medida que avanzan los minutos, asfixiante- que ideó Shyamalan para Tiempo.

Para adecuarla se construyó un acantilado que se colocó cerrando la playa. Sin embargo, la temporada de huracanes no ayudó; uno de ellos destrozó el decorado y se llevó parte de la propia playa. Las horas de luz y las mareas fueron otras complicaciones añadidas: «Tuvimos que aprender a leer el movimiento del agua», recuerda el director.

Una pesadilla logística

La pandemia también complicó el rodaje, realizado durante tres meses a principios de 2020 y que su director calificó de «pesadilla logística».

«Era un paraíso, pero también era infernal. Fue como si estuviéramos viviendo lo mismo que los personajes. Estábamos, obviamente, aislados, porque rodamos durante el pico más alto de la pandemia, así que no podíamos ir a ninguna parte».

«No podíamos salir de la playa para visitar la población más cercana. No podíamos hacer nada. El reparto y yo solo podíamos ir y volver al hotel. Teníamos esa sensación de estar atrapados, aunque en un lugar de gran belleza. Esa mezcla de horror y belleza es lo que hace que Tiempo sea especial para el público. Es una mezcla que no se olvida después de verla» concluye Shyamalan.

a.
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