Descubriendo los pazos más impactantes de Galicia

Grandes palacios que destilan la elegante decadencia del barroco, dueños de hermosos jardines, estos pazos son un viaje por el tiempo a la historia de Galicia

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.

La elegante decadencia del Pazo de Lourizán. Descubre tu país | Flickr

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.

Muchos de estos pazos, como se conoce a estas grandes residencias, se pueden visitar y en algunos de ellos es posible pasar la noche mientras que otros alojan interesantes museos.

Veamos qué se descubre en los siete pazos más impactantes de Galicia.

Pazo de Mariñán

En Bergondo, provincia de A Coruña, se encuentra esta casa señorial que se remonta al siglo XV, dueña de unos espléndidos jardines que combina los estilos inglés y francés.

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.
Pazo de Mariñán. Foto Iuscofusco | Flickr

Propiedad de la diputación coruñesa desde 1936, en el lugar destacan las escalinatas talladas en granito gallego, que tienen un aire a las de la catedral de Santiago de Compostela.

El Pazo de Oca suele ser conocido como el Versalles de Galicia, por el despliegue de sus jardines barrocos

El pazo cuenta con una capilla y una antigua torre de defensa que conforma un bonito conjunto sobre el río Betanzos. En el lugar funciona un museo que se puede visitar para conocer su historia.

Pazo de Lourizán

El expresidente del gobierno Eugenio Monterio Ríos fue propietario de este pazo, diseñado por Jenaro de la Fuente, autor de varios edificios emblemáticos de Vigo.

La residencia de estilo clasicista modernista da la bienvenida desde una gran escalera imperial llena de estatuas que distribuye la simetría del edificio, lleno de ventanales.

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.
Pazo de Lourizán. Foto Juantiagues | Flickr

Los jardines, cruzados por arroyos y tapizado de árboles frutales, cedros, abedules, araucarias, magnolias y camelias, ocupan 54 hectáreas.

Actualmente allí funciona el Centro de Investigaciones de la diputación de Pontevedra.

Pazo de Oca

Conocido como el Versalles gallego, presenta un estilo barroco que se remonta a las reformas del siglo XVIII que cambiaron la fisonomía del baluarte defensivo del siglo XV.

Propiedad de la Casa de Medinaceli, además del sobrio palacio, la iglesia de San Antonio de Padua y las casas de los jornaleros el lugar destaca por la belleza de sus jardines.

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.
Vistas del palacio del Pazo de Oca. Foto Wikipedia

Son 14 hectáreas diseñadas bajo la influencia del famoso palacio de Luis XIV, llenas de estanques y fuentes con figuras labradas en roca, puentes de piedra y bolas de granito; todo revestido de una abundante vegetación.

Pazo de Rubianes

Primero fue una torre levantada en el siglo XII, luego llegó el pazo y con él el crecimiento de la actual ciudad de Vilagarcía de Arousa, gracias a las iniciativas de García de Caamaño en el siglo XV.

Este pazo tiene uno de los jardines de camelias más impactantes, con 4.500 ejemplares, lo que le valió obtener el sello de Excelencia Internacional de la Camelia.

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.
Pazo de Rubianes. Foto Juantiagues | Flickr

Además de conocer la residencia de estilo francés en el lugar se pueden probar los excelentes vinos albariños que se producen en la zona.

Pazo de Faramello

El origen de este pazo se encuentra en la fábrica de papel que el marqués de Piombino fundó en 1710, junto al río Tinto, en A Coruña.

El pazo de Rubianes presenta 4.500 ejemplares de camelias, y es uno de los jardines más floridos que se pueden encontrar en Galicia

La residencia presenta un estilo barroco, dueña de un parque de dos hectáreas donde se pueden ver una cincuentena de especies de árboles que aprovechan los afluentes de varios riachos naturales, que crecen junto a estanques, piscinas y fuentes en un entorno de influencias francesas.

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.
Pazo de Faramello. Foto Noel Feans

El edificio, de 2.100 metros cuadrados, ha sido protagonista de importantes sucesos históricos como las revueltas contra las tropas francesas en 1808. Además fue residencia del rey Alfonso XIII en sus vacaciones de verano y escenario de novelas como La casa de Troya, de Alejandro Pérez Lugin.

Pazo de Arxeriz

En O Sabiñano, a una hora en coche de Lugo, está este pazo construido en el siglo XVII que invita a viajar por la historia.

Porque el lugar, a diferencia de otros palacios, no destaca por su arquitectura, sino por lo que se encuentra en su interior.

El edificio aloja un museo etnográfico rodeado por infraestructuras que dan un buen ejemplo de arquitectura popular.

Allí se puede conocer cómo era la vida rural y la producción vitivinícola a través de la exposición de herramientas y molinos.

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.
Pazo de Arxeriz. Foto Wikipedia

En el lugar hay una finca de 30 hectáreas donde se descubren otros elementos como la capilla, el hórreo, el palomar, los hornos y un castro que se comenzó a excavar en el 2013.

Pazo de Quinteiro da Cruz

A 40 minutos de Vigo se llega a esta finca en Ribadumia, donde emerge una residencia señorial del siglo XVIII.

Sus jardines atesoran unas 1.000 variedades de camelias, que brillan junto con 5.000 árboles y unos viñedos que producen unos recomendados viños albariños.

El refinamiento de la nobleza y la alta burguesía van de la mano con la sencillez del mundo rural. Entre los siglos XVII y XIX la aristocracia de Galicia levantó espléndidos palacios, con estilos que van desde el barroco y el clasicismo al neo renacentismo, con grandes jardines diseñados a imagen y semejanza de las fincas inglesas y francesas.
Pazo de Quinteiro da Cruz

Este espacio natural cuenta con glorietas, escaleras y escondrijos que tan populares han sido en el paisajismo barroco.

En el pazo también hay una capilla del siglo XVI, dos cruceiros y un hórreo de 15 metros de largo.

a.
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