Fellini ya tiene su museo en Rímini

Onírico e inmersivo, abre sus puertas el Museo Fellini en tres espacios diferentes de Rímini, que se rinde por completo al mejor cineasta italiano del siglo XX

En la Piazza Malatesta de la ciudad de Rímini, a noroeste de Italia, se ha instalado una lámina de agua. A través de emanaciones de vapor, la plaza queda envuelta en una neblina que recrea el ambiente de la película Amarcord. Frente a Cinema Fulgor ha aparecido una estatua de rinoceronte, una referencia a E la nave va. En la pared de Teatro Galli se proyecta el beso de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La dolce vita. Pero si hay un sitio que concentra las miradas, ese es el Castel Sismondo, donde acaba de abrir sus puertas el Museo Fellini.

Museo Fellini. Foto: Antonello Nusca | EFE.

En la Piazza Malatesta de la ciudad de Rímini, a noroeste de Italia, se ha instalado una lámina de agua. A través de emanaciones de vapor, la plaza queda envuelta en una neblina que recrea el ambiente de la película Amarcord. Frente a Cinema Fulgor ha aparecido una estatua de rinoceronte, una referencia a E la nave va. En la pared de Teatro Galli se proyecta el beso de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La dolce vita. Pero si hay un sitio que concentra las miradas, ese es el Castel Sismondo, donde acaba de abrir sus puertas el Museo Fellini.

El sueño, por fin, se hizo realidad. Largamente acariciado y retrasado por la pandemia -inicialmente estaba incluido como parte de los actos de conmemoración del centenario del nacimiento del director, celebrado en 2020-, el gran museo del maestro del cine y ganador de cuatro premios Oscar ya se puede visitar en su ciudad natal.

La Rímini de Fellini

Federico Fellini nació en Rímini el 20 de enero de 1920. Allí fue por primera vez al cine, con seis años, a ver Maciste en el infierno (Maciste all’inferno), del director Guido Brignone. Sentado sobre las rodillas de su padre en una butaca del Cinema Fulgor, se quedaría prendado de la magia del cine, y ya nunca dejaría de soñar con él.

En la Piazza Malatesta de la ciudad de Rímini, a noroeste de Italia, se ha instalado una lámina de agua. A través de emanaciones de vapor, la plaza queda envuelta en una neblina que recrea el ambiente de la película Amarcord. Frente a Cinema Fulgor ha aparecido una estatua de rinoceronte, una referencia a E la nave va. En la pared de Teatro Galli se proyecta el beso de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La dolce vita. Pero si hay un sitio que concentra las miradas, ese es el Castel Sismondo, donde acaba de abrir sus puertas el Museo Fellini.
El museo recorre personas, lugares y escenarios que marcaron a Fellini. Foto: Antonello Nusca | EFE.

En esta misma sala, un edificio del siglo XVIII que a partir de octubre alojará otra sede del Museo Fellini, el cineasta tuvo su primer trabajo relacionado con el séptimo arte: el joven Federico, que despuntaba como dibujante, podía ver las películas a cambio de caricaturas de los actores que servían como publicidad para la sala.

Después viviría en Roma, musa y hogar del director, aunque si de algún lugar estaba enamorado era de sus estudios de cine: «Cuando me preguntan en qué ciudad me gustaría vivir, me saldría decir que en Cinecittà», declaró entre risas en una entrevista.

Rímini inspiró varias de las películas de Fellini, como ‘Amarcord’ o ‘Los inútiles’ pero, incluso aunque no la grabara, retrataba sus recuerdos en sus decorados

Sí se inspiró en su ciudad en cintas como Los inútiles (I Vitelloni) y Amarcord. Cuando volvía a Rímini, de hecho, siempre se refugiaba en el Grand Hotel, ligado ya en la cultura popular a los bailes y a la sensual Gradisca de esta película.

Incluso si no grababa en su ciudad, recreaba en sus decorados detalles que la emulaban, aunque más basados en sus recuerdos que en la realidad. «Rímini es una dimensión de la memoria», decía.

En la Piazza Malatesta de la ciudad de Rímini, a noroeste de Italia, se ha instalado una lámina de agua. A través de emanaciones de vapor, la plaza queda envuelta en una neblina que recrea el ambiente de la película Amarcord. Frente a Cinema Fulgor ha aparecido una estatua de rinoceronte, una referencia a E la nave va. En la pared de Teatro Galli se proyecta el beso de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La dolce vita. Pero si hay un sitio que concentra las miradas, ese es el Castel Sismondo, donde acaba de abrir sus puertas el Museo Fellini.
Foto: Antonello Nusca | EFE.

Un museo onírico

El nuevo museo se ha diseñado como un mundo de ensoñación. Se ubica en el centro histórico de esta ciudad a orillas del Adriático, en el Castel Sismondo, residencia de los señores de Rímini en el quattrocento, los Malatesta, y prisión en los tiempos en los que el niño Federico jugaba en sus alrededores con sus amigos.

Abandonado durante años, el edificio renace como la sede principal del museo, con múltiples instalaciones y gran despliegue de tecnologías inmersivas que permiten al visitante convertirse en ‘spettautore’ (un juego de palabras entre espectador y autor).

Con un total de 16 salas, la visita puede extenderse hasta las 6 horas si quieren ver todos los materiales audiovisuales

Y lo es porque, a diferencia del cine, aquí la barrera de la pantalla se rompe y el ambiente invita a sumergirse e interactuar con un mundo onírico, como si lo hubiese diseñado el propio Fellini.

Paseos por la niebla invernal de la playa de Rímini con los personajes fellinianos, diálogos imposibles entre el Marcello Mastroianni de La dolce vita y el de 8 1/2 o las bandas sonoras de Nino Rota a todo volumen en una habitación inspirada en Ensayo de orquesta (Prova d’orchestra) son algunas de las posibilidades que se pueden experimentar en este nuevo museo.

En la Piazza Malatesta de la ciudad de Rímini, a noroeste de Italia, se ha instalado una lámina de agua. A través de emanaciones de vapor, la plaza queda envuelta en una neblina que recrea el ambiente de la película Amarcord. Frente a Cinema Fulgor ha aparecido una estatua de rinoceronte, una referencia a E la nave va. En la pared de Teatro Galli se proyecta el beso de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La dolce vita. Pero si hay un sitio que concentra las miradas, ese es el Castel Sismondo, donde acaba de abrir sus puertas el Museo Fellini.
Trajes eclesiásticos de la película ‘Roma’. Foto: Antonello Nusca | EFE.

Escenarios que marcaron su vida y su carrera

Diseñado por la casa de cine Lumière con un proyecto de Studio Azzurro, una estatua de Alberto Sordi en el columpio en el papel de El jeque blanco (Lo sceicco bianco) se encarga de dar la bienvenida en la entrada.

La imaginación y la diversión acompañan la visita, que abarca un total de 16 salas en las que se repasan su vida y su filmografía de un modo tan completo que la visita puede extenderse hasta 6 horas si se quiere ver todo el material audiovisual recopilado.

Hay salas que hablan del primer Fellini, diseñador y dibujante, una dedicada a Giulietta Masina, esposa, actriz y musa del maestro, y varias a los actores y colaboradores más destacados de Fellini, una de ellas dominada por una enorme estatua que reproduce a Anita Ekberg.

En la Piazza Malatesta de la ciudad de Rímini, a noroeste de Italia, se ha instalado una lámina de agua. A través de emanaciones de vapor, la plaza queda envuelta en una neblina que recrea el ambiente de la película Amarcord. Frente a Cinema Fulgor ha aparecido una estatua de rinoceronte, una referencia a E la nave va. En la pared de Teatro Galli se proyecta el beso de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La dolce vita. Pero si hay un sitio que concentra las miradas, ese es el Castel Sismondo, donde acaba de abrir sus puertas el Museo Fellini.
Estatua de Anita Eckberg en el Museo Fellini. Foto: Antonello Nusca | EFE.

En otro momento, las páginas con los dibujos de su Libro de los sueños se despliegan en las paredes ante los ojos de los visitantes. También hay dibujos originales expuestos, así como elementos y decorados de sus películas, vestuario, guiones originales y partituras originales de Nino Rota y otros grandes músicos que colaboraron con Fellini, como Nicola Piovani y Luis Bacalov.

Cinema Fulgor

En las salas se intercalan también imágenes documentales de archivo que corroboran que supo retratar como nadie la Italia del siglo XX. Así, escenas de piezas propagandísticas y periodísticas se fusionan con fragmentos de sus películas y, unos fotogramas frente a los otros dialogan en perfecta armonía y se complementan como si formaran parte de la misma pieza cinematográfica.

Otro de los espacios más interesantes es la que alberga algunas de las audiciones de muchos actores para sus películas. Lo extraordinario es que los visitantes, en muchas salas, pueden elegir qué contenido y videos ver.

El museo también ofrecerá exposiciones temporales, la primera de ellas dedicada a Tonino Guerra, amigo de Fellini y guionista de Amarcord y otras de sus películas.

A unos cinco minutos andando del Castel Sismondo se llega a Cinema Fulgor, la segunda sede de este museo, que se inaugurará en octubre. Será un espacio más tradicional, con objetos de documentación y estudio.

En la Piazza Malatesta de la ciudad de Rímini, a noroeste de Italia, se ha instalado una lámina de agua. A través de emanaciones de vapor, la plaza queda envuelta en una neblina que recrea el ambiente de la película Amarcord. Frente a Cinema Fulgor ha aparecido una estatua de rinoceronte, una referencia a E la nave va. En la pared de Teatro Galli se proyecta el beso de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La dolce vita. Pero si hay un sitio que concentra las miradas, ese es el Castel Sismondo, donde acaba de abrir sus puertas el Museo Fellini.
Trajes de la película ‘Il Casanova di Federico Fellini’ (1976). Foto: Antonello Nusca | EFE.

Toda Rímini se rinde a Fellini

Pero el Museo Fellini no acaba en estos dos espacios. La Piazza Malatesta, donde recalaba el circo que tanto gustaba a Fellini de niño, se ha remodelado con guiños al cineasta, como la larga plataforma de agua que, a través de emanaciones de vapor, envuelve a los visitantes en el ambiente neblinoso de Amarcord.

«El Museo Fellini finalmente abre en Rimini, un amplio espacio expositivo que celebra a un gigante del cine: el Maestro de muchos Maestros»

Dario Franceschini, ministro de Cultura italiano

De noche, proyecciones de los momentos más emblemáticos de sus largometrajes tiñen la pared del Teatro Galli y recuerdan que en esta ciudad costera del noreste italiano nació uno de los grandes maestros del celuloide.

“Lo que se puede soñar se puede conseguir”, decía exultante el alcalde de la ciudad durante la inauguración. “El sueño se hace realidad y hoy se llena un vacío. El Museo Fellini finalmente abre en Rimini, un amplio espacio expositivo que celebra a un gigante del cine: el Maestro de muchos Maestros” apuntaba el ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini.

En la Piazza Malatesta de la ciudad de Rímini, a noroeste de Italia, se ha instalado una lámina de agua. A través de emanaciones de vapor, la plaza queda envuelta en una neblina que recrea el ambiente de la película Amarcord. Frente a Cinema Fulgor ha aparecido una estatua de rinoceronte, una referencia a E la nave va. En la pared de Teatro Galli se proyecta el beso de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La dolce vita. Pero si hay un sitio que concentra las miradas, ese es el Castel Sismondo, donde acaba de abrir sus puertas el Museo Fellini.
Foto: Antonello Nusca | EFE.

Cómo visitar el Museo Fellini

Tras unos días de visitas gratuitas para celebrar su apertura (ya agotadas), a partir del lunes 23 de agosto las entradas tienen un coste de 10 euros, a la venta en la web y en taquilla.

Será necesario mostrar el green pass (el pasaporte verde europeo o pasaporte covid) y el horario es, del 1 de septiembre al 31 de mayo de martes a sábado de 9.30 a 13 y de 16 a 19, domingos y festivos de 10 a 19.

Del 1 de junio al 31 de agosto el museo abre de martes a domingo y festivos de 10.00 a 19.00 horas. Los miércoles y viernes también de 21 a 23 horas.

a.
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