La ruta de los molinos por las tierras de Castilla-La Mancha

En las provincias de Ciudad Real, Toledo y Cuenca se levantan grandes molinos de viento que, al verlos, no se puede dejar de recordar a El Quijote

Estos pueblos conservan, como joyas detenidas en el tiempo, grandes molinos de viento que, algunos con más de cinco siglos de vida, seguramente inspiraron a Miguel de Cervantes para retratar la locura de su protagonista.

Atardecer entre los molinos de Campo de Criptana. Foto Jorcolma | Flickr

¿Dónde estará ese lugar de La Mancha que el ingenioso hidalgo Don Quijote no quería acordarse?

Hace cinco años, un grupo de expertos de la Universidad Complutense de Madrid aseguró que el sitio era Villanueva de los Infantes, un pueblo de 5.000 habitantes de la provincia de Ciudad Real.

Pero cuando se transita por las tierras de esta provincia se encuentran otros pueblos que seguramente habrían visto pasar al caballero de la triste figura, con su flaco rocín y con su escudero Sancho Panza.

Los molinos que inspiraron a Cervantes

Estos pueblos conservan, como joyas detenidas en el tiempo, grandes molinos de viento que, algunos con más de cinco siglos de vida, seguramente inspiraron a Miguel de Cervantes para retratar la locura de su protagonista.

Estos pueblos conservan, como joyas detenidas en el tiempo, grandes molinos de viento que, algunos con más de cinco siglos de vida, seguramente inspiraron a Miguel de Cervantes para retratar la locura de su protagonista.
Molinos de Alcázar de San Juan. Foto Santiago Lopez Pastor | Flickr

En los años del siglo XVI en que este escritor nacía la población de Alcázar de San Juan vivía una de sus épocas de esplendor.

Ciudad Real cuenta con numerosos pueblos con molinos de viento, como Alcázar de San Juan, Herencia y Campo de Criptana

Precisamente en la iglesia parroquial de Santa María se conserva una partida de bautismo de Cervantes, fechada en 1558.

Pero uno de sus mayores atractivos visuales está en el cerro de San Antón, vigilada por cuatro molinos de viento que otean llanura.

Dos de ellos se pueden visitar: uno contiene el Centro de interpretación del Paisaje Manchego y otro mantiene la maquinaria del siglo XVI.

En sus mejores épocas llegó a haber 19 molinos de viento y dos de agua. Los que quedan, bautizados como Rocinante, Barataria, Fierabrás y Barcelona, periódicamente reanuda el triturado de los granos, en una ceremonia a la que se puede asistir previa reserva.

Campo de Criptana, el pueblo que tuvo 34 molinos

La ruta de los molinos quijotescos sigue en Campo de Criptana. En un catastro de 1752 están registrados 34 molinos en la localidad, pero ahora solo quedan tres en pie.

Estos pueblos conservan, como joyas detenidas en el tiempo, grandes molinos de viento que, algunos con más de cinco siglos de vida, seguramente inspiraron a Miguel de Cervantes para retratar la locura de su protagonista.
Molinos de Campo de Criptana. Foto Santiago López Pastor | Flickr

Ubicados en la Sierra de los Molinos, Infanto, Burleta y Sardinero son los únicos de la Península que conservan la estructura y maquinaria original del siglo XVI.

También es posible ver cómo se ponen en marcha y realizan la molienda del grano de trigo.

Los molinos de Herencia

En el pueblo de Herencia el primer molino se construyó en 1790 y dos décadas después ya tenían 11.

Estos pueblos conservan, como joyas detenidas en el tiempo, grandes molinos de viento que, algunos con más de cinco siglos de vida, seguramente inspiraron a Miguel de Cervantes para retratar la locura de su protagonista.
Detalle de uno de los molinos de Herencia. Foto Spaincenter | Turismo de Castilla-La Mancha

Los siete que quedan fueron llamados como El Ama, La Sobrina, Dulcinea, Maritornes, La Dueña Dolorida, La Duquesa y Teresa Panza. Contemplarnos a la noche es un espectáculo único.

Los molinos de las tierras toledanas

Más molinos de viento se pueden encontrar al pasar a la provincia de Toledo. El pueblo de Consuegra tiene una de las visuales más fotografiadas de estos gigantes blancos con aspas, como son las 12 estructuras construidas en el s.XIX.

Los 12 molinos de Consuegra, en Toledo, son una de las postales más fotografiadas de las tierras castellanas

De ellos, los llamados Bolero, Sancho, Rucio, Espartero y Mochilas conservan su estructura de molienda.

Estos pueblos conservan, como joyas detenidas en el tiempo, grandes molinos de viento que, algunos con más de cinco siglos de vida, seguramente inspiraron a Miguel de Cervantes para retratar la locura de su protagonista.
Los molinos de Consuegra. Foto Massimo Frasson | Flickr

Bolero también aloja las oficinas de Turismo, mientras que en el Rucio se ubica el Museo de la Molinería.

Para destacar es que el Caballero de Verde Gabán se transformó en el primer gastromolino de España.

Más molinos de Toledo

También en las tierras toledanas se pueden ver los molinos de El Romeral, que cuenta con cuatro molinos de viento. El más antiguo es El Crítica, de 1852, y los otros se conocen como El Muela, Los Gorrinos y El Pechuga. El primero se transformó en sala de exposiciones, y el último conserva su maquinaria, que se pone en marcha en la Fiesta de los Molinos.

Estos pueblos conservan, como joyas detenidas en el tiempo, grandes molinos de viento que, algunos con más de cinco siglos de vida, seguramente inspiraron a Miguel de Cervantes para retratar la locura de su protagonista.
Uno de los molinos de El Romeral. Foto Manuel M.V. | Flickr

Cerca está Tembleque, donde se levantan tres molinos; dos de propiedad pública rehabilitados y el otro privado, pero con las huellas de paso de los años.

Los molinos de Cuenca

En Cuenca la villa Mota del Cuervo llegó a tener 23 molinos, de los que siete están en pie. En el Gigante funciona una delegación de la oficina de turismo y cada sábado por la mañana se pone en marcha para enseñar cómo era la molienda.

Otros son Cervantes, Piqueras, Goethe, Irak y Franz Grillparzer y El Zurdo, llamado así porque sus aspas giran en el sentido contrario.

Estos pueblos conservan, como joyas detenidas en el tiempo, grandes molinos de viento que, algunos con más de cinco siglos de vida, seguramente inspiraron a Miguel de Cervantes para retratar la locura de su protagonista.
Molinos en Mota del Cuervo. Foto Anna & Michal | Flickr

En Belmonte se presentan otros tres molinos, de los que uno se puede visitar para ver cómo era la maquinaria de molienda, que siglos después se conserva en excelente estado.

a.
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