Marbella: vacaciones perfectas en la Costa del Sol

Galerías de arte, paseos entre buganvillas, hoteles de ensueño y una nueva escena gastronómica sitúan a Marbella en el radar de los viajeros más exigentes

La Costa del Sol siempre ha sido uno de los destinos de veraneo por excelencia. Pero quizás sea la de Marbella la historia más destacada. Un humilde pueblo de agricultores y pescadores pasó a ser el preferido de la jet set internacional, príncipes y princesas, aristócratas, monarcas y estrellas de Hollywood.

Más tarde, y ya con Gil como alcalde, la población creció y se produjo un boom de la construcción hasta entonces desconocido. Fue todo un éxito, si dejamos de lado las historias de corrupción que inevitablemente estuvieron adscritas a aquella época.

Hoy Marbella sigue siendo un destino de esos que marcan la zona donde están. A su tradición y encanto andaluz se suma un glamour rejuvenecido que la convierte en todo un festín para los sentidos. Galerías de arte, paseos entre buganvillas, hoteles de ensueño y nuevos restaurantes la sitúan en el punto de mira de los viajeros más exigentes. Te damos las direcciones clave para dibujar las vacaciones perfectas.

Marbella para foodies

Precisamente la gastronomía es ya uno de sus puntos fuertes. Y sus restaurantes tienen soberanas razones para hacernos pasar un gran momento alrededor de la mesa.

El nuevo espacio de Dani García en Marbella se llama Leña y es un homenaje a las brasas.

Dani García consiguió ponerla en el mapa de los gastrónomos. Llevando su tierra por bandera, creó conceptos como BiBo, Lobito de Mar o el tres estrellas Michelin con su nombre. Tras obtener el galardón el cocinero anunció que cerraba las puertas de su restaurante en Puente Romano. El espacio ha mutado ahora a un lugar imprescindible, Leña, su última apertura.

¿Su apuesta? Un steakhouse para todos los públicos en el mismo espacio que una vez ocupase su joya de la corona. Aquí las brasas son las protagonistas indiscutibles.

Desde la mesa se puede disfrutar del espectáculo que trasciende en la cocina, donde cocineros apuran platos que, en tan poco tiempo, ya son icónicos, como el aguacate a la brasa o la burrata ahumada para empezar; los pinchitos de pollo al yakitori, kebabs o ‘la burger… que le dio sentido a todo’, que se prepara delante del comensal y lleva su famosa y ultrasecreta salsa bull.

Burger al momento en Leña. Foto: Grupo Dani García.

Por supuesto, los cortes de carne de la sección de su carta ‘Toda la leña en el asador’ son imprescindibles. Ribeye de vaca vieja, chuleta de lomo alto, tomahawk, chuletones a la parrilla… Terminar con espectacular tarta di rose y helado de mantequilla tostada o con un refrescante tiradito de piña asada es prácticamente obligatorio.

Maison Lú, cocina con alma

No muy lejos de Leña y también en plena milla de oro marbellí, se encuentra Maison Lú, un exquisito bistró con sabores franceses, obra del chef Juanlu Fernández (Lú Cocina y Alma, Jerez, 1 estrella Michelin) y Emiliano D’Alessandro.

Es como tener un pedacito de los coquetos restaurantes de Francia en Marbella, un concepto que aquí se traduce en un espacio delicado, con una rotisserie que da la bienvenida a los comensales y una terraza bajo las estrellas, ideal para relajarse las noches de verano.

Maison Lú: una mesa francesa en Marbella. Foto: Maison Lú.

En la carta hay bocados imprescindibles que vienen del restaurante con estrella de Juanlu, como los molletes al vapor, de ternera o de atún de almadraba, y platos de la cocina francesa como caracoles de Bourgogne, el coquelet de las Landas con salsa de colmenillas, mejillones bouchot en crema de puerros o un puré de patata trufado. ¿De postre? Crêpe Suzette con helado de vainilla o una torrija caramelizada en sauté, entre otras dulces creaciones.

El chiringuito que no es como los demás

Si lo que buscas es comer con vistas al mar y sobre la arena de la playa, tu destino ha de ser La Milla, el chiringuito gastronómico por excelencia.

Ya son seis años en los que este espacio, con Luis Miguel Menor a los fogones y César Morales se ha consolidado como uno de los grandes del producto de proximidad y primera calidad. Esta temporada estrenan nueva cara con un proyecto de interiorismo de Marta Zarzalejos, donde se respira mar por los cuatro costados.

La carta es un despliegue de producto envidiable, basado principalmente en marisco y pescado fresco, que llega cada día de las lonjas cercanas de Cádiz, Tarifa, Málaga o Almería. Se puede optar por un menú degustación ‘Fiesta’ con nueve platos de sus grandes éxitos o dejarse llevar por una carta con un lema claro ‘Elegimos el mar’.

La Milla estrena este año nueva cara gracias al interiorismo que firma Marta Zarzalejos. Foto: La Milla.

Uno puede llegar a levitar con bocados como el tartar de atún con yema de huevo, que sirven con su clara frita y hecha puntilla para comer con las manos, la tosta de masa madre sobre la que disponen un tartar de gamba de Marbella aliñado junto a su cabeza frita, o productos puros como las quisquillas, la concha fina, los bolos de Fuengirola, una sublime puntilla frita o su dúo de espetos, con sardinas de Málaga y salmonetes de Estepona.

También trabajan -y cómo- los arroces como su ibérico, con láminas de jamón ibérico Carrasco, panceta y secreto, o un caldoso de bogavante, entre otros. Su bodega además cuenta con más de 400 referencias, tanto nacionales, como internacionales y una gran oferta de vinos generosos y champagne de pequeños productores.

Dormir con un toque chic

Ya avanzábamos que Marbella es lujo y glamour. Herederos de aquellas primeras vacaciones de la jet set internacional, sus hoteles siguen enamorando a huéspedes de todo el mundo. Elegir solo uno sería imposible, como mínimo nos atrevemos a citar dos, ambos en el top de la hotelería no solo marbellí sino de todo el país: Marbella Club y Anantara Villa Padierna Palace.

La historia de Marbella Club corre en paralelo con el despegue de esta localidad costera. Solo una tarde, en el año 1946, pasó el príncipe Maximiliano von Hohenlohe en aquella tímida Marbella, con su primo Ricardo Soriano. Le bastó para enamorarse y, al año siguiente, envió a su hijo Alfonso para que se hiciera con una propiedad junto al mar. Y así surgió el germen de lo que hoy es este hotel.

Beach Club. Foto: Marbella Club.

La inicial finca Santa Margarita creció para acoger cada vez a más amigos de la familia y se multiplicaron sus espacios y jardines hasta que, en 1954, se transformó ya en hotel. Así nacía el Marbella Club Hotel -y así nacía el turismo en la Costa del Sol-.

Fiestas de disfraces, eventos y el único teléfono de la costa, que usaban huéspedes y los propios vecinos. Con el paso de los años Marbella Club definió un estilo, el de un hotel de lujo relajado, estructurado en edificios blancos y rodeados de infinidad de plantas y especies botánicas y el mar como punto donde todo confluye.

Cuentan con habitaciones y villas para familias o grupos de amigos, dos piscinas, una de ellas junto a la playa -bajo su famosa palapa- y un completo programa wellness al cargo de un equipo de naturópatas, nutricionistas y entrenadores, pero también estudio de pilates, pistas de tenis, golf, centro ecuestre…

También interesante, y también reflejo de aquella “inagotable alegría de vivir” que promulgaba el príncipe Alfonso es su propuesta gastronómica, que se disfruta bajo las estrellas en El Grill, con platos internacionales y servicio a la francesa, además de una de las bodegas más importantes de la zona, pero también en MC Beach, el chiringuito en clave chic del hotel, donde degustar platos típicos de la zona, como sardinas al espeto, tortillitas de camarones o fritura malagueña.

Definición de una noche de verano: una cena en medio de este exuberante jardín. Foto: Marbella Club.

Este año se estrena el Menú Wellness MCH, basado en alta cocina vegetariana y vegana, disponible en todos sus puntos de venta, como complemento a los programas de bienestar del hotel.

Anantara Villa Padierna Palace

El otro estandarte hotelero de Marbella es el hotel Anantara Villa Padierna Palace, que reabrió sus puertas el pasado 26 de junio con su programa Stay With Peace of Mind adaptado a la nueva situación con nuevas medidas de higiene y salud.

Ubicado entre colinas de la Costa del Sol en Benahavís y con el Mediterráneo como telón de fondo, se trata de un auténtico palacio donde reina el lujo, pero también la calma y la hospitalidad.

132 habitaciones, suites y villas -algunas con piscina privada y la propia Villa Obama, elegida por la que fuera la primera dama de Estados Unidos durante su estancia, con 500m2, nos esperan para el tan ansiado descanso estival.

Una piscina preside el espacio central, que evoca una villa romana rodeada de vegetación y vestigios de otra época pasada. Allí podemos relajarnos al sol y disfrutar de una de las figuras capitales del hotel, el pool buttler, que proporciona desde agua a crema solar, pasando por aperitivos.

Piscina central del Anantara Villa Padierna Palace. Foto: Anantara.

La gastronomía es otro de los puntos fuertes del complejo: desde los desayunos que sirven en la terraza de La Loggia con productos de la zona, fruta fresca y zumos detox, hasta la exclusividad de la cocina japonesa de 99Sushi Bar, que cuentan con una sede dentro del hotel.

Además, en Eddy’s Bar, podrás probar la coctelería de Diego Cabrera (Salmon Guru, Viva Madrid, etc.), con tragos tan sorprendentes como Arrow, que viene servido dentro de una ranita y se elabora con ginebra, zumo de manzana, puré de guaraba, sirope de pimienta rosa, laurel y zumo de limón.

Cocina de altura

En el Racquet Club de Villa Padierna se encuentra Yumm! Fun Food, un espacio dedicado a la cocina saludable, con sabrosos poke bowl, hummus y guacamole caseros, tacos y quesadillas o un espectacular sándwich Reuben con pastrami, queso emmental, cheddar y salsa rusa, que ya justifica la visita.

En el Beach Club y hasta finales del verano cuenta con un pop up del 2 estrellas Michelin Paco Roncero.

No hay cocina andaluza sin fritura (y no hay tortilla de camarones como la de Paco Roncero). Foto: Anantara.

By The Sea traslada el savoir faire del chef a una carta que mira a las recetas tradicionales de Andalucía pero conectadas con los principios de la filosofía de Paco Roncero: producto, sabor y buena gastronomía.

Con vistas a la costa de África y a Gibraltar, este espacio es perfecto para degustar, en horario de cena, su célebre tortillita XXL de camarones con ali oli de ajos escalivados, las croquetas que quieren ser nigiris o platos viajeros como las sardinas adobadas en un rollo vietnamita o los tacos de cochinita pibil preparados con carrillera de cerdo ibérico.

a.
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