Los faros, esos guardianes silenciosos de las costas de Menorca

Siete faros, como puntas de una estrella, iluminan las agrestes costas de Menorca; vigías que se pueden visitar en una ruta por la isla

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.

Faro Artrutx. Foto Sönke Biehl-Flickr

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.

Son siete faros que con su luz son una valiosa referencia para la navegación por más que hayan evolucionado los radares y GPS.

Su tarea sin descansos es recompensada por las visitas que les hacen residentes y turistas, porque su abnegada tarea se realiza desde parajes de gran belleza, donde a pesar de la reducida geografía de la isla balear, cada uno se erige en un paisaje diferente.

Descubrimos los secretos de estos faros.

Cap d’Artrutx

Revestido en franjas oscuras y blancas, este faro se encuentra a 7 km de Ciutadella, donde se puede experimentar la oportunidad de comer dentro del faro, instalado en la antigua vivienda del cuidador.

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.
Faro de Artrutx. Foto Jesús Pérez Pacheco | Fotonazos.es

El lugar presenta atardeceres inolvidables, y desde su costa se puede divisar las luces del pueblo de Capdepera, en Mallorca.

En el faro de Cap d’Artrutx es posible comer en el restaurante montado en la antigua vivienda del cuidador

Precisamente allí también se encuentra otro faro, que entre los dos protegen el paso más angosto entre las dos islas.

Punta Nati

También tomando a Ciutadella como base, pero unos 6 km al noroeste, se encuentra este faro en medio de un paisaje árido, al que se llega por un largo camino flanqueado por muros de piedra seca.

Los extremos geográficos de Mallorca también son visibles, en un sector con fuertes vientos y corrientes marinas de respeto.

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.
Faro de Punta Nati. Foto Ana Paula | Flickr

Precisamente allí ocurrió el naufragio del vapor Général Chanzy, en 1912, que motivó la construcción de este faro de 11,5 metros.

En el lugar, casi sin vegetación, se produce el fenómeno de los bufadors, que son olas que en los días de temporal emergen entre las rocas como si fueran géisers rugientes.

Faro de Cavalleria

Levantado en 1857, es el más antiguo de la isla, en el centro de la franja norte; en una zona que desde el siglo XIV ha lamentado 700 naufragios.

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.
Faro de Cavaleria. Foto Enric Rubio Ros | Flickr

Dado que se encuentra a 100 metros sobre el nivel del mar, la visita a este faro tiene de premio las panorámicas sobre los acantilados, vistas que se extienden a la isla de Porros.

Dentro del faro de Cavalleria hay una exposición permanente sobre la historia de estos vigías de las costas menorquinas

El interior de la estructura aloja una interesante muestra permanente sobre los faros de Menorca, y a sus pies hay un bar que permite desconectar contemplando el paisaje.

Faro de Favaritx

El diseño de este faro es única, con una torre blanca rodeada de una banda negra en espiral.

Negras también son las rocas de pizarra que lo rodean, en un entorno que varios, sin mucha originalidad, califican de paisaje lunar.

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.
Faro de Favarit. Foto Daniel Muñoz Uribe | Flickr

Construido en 1922, en las visitas hay que estar preparado para soportar el acoso de los vientos de la tramontana.

Faro de Mahón – Sant Carles

Edificado en 1852, técnicamente es más antiguo que el de Cavalleria, aunque sus características han cambiado considerablemente.

Estaba dentro del antiguo castillo de San Felipe, pero su figura y luz eclipsaba las prácticas de tiro, sin olvidar que los fareros temían que los proyectiles alcanzaran sus viviendas.

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.
Faro de Maó. Foto Fars de Balears

La luz se apagó en 1912, reemplazado por un fanal que se recogía cada vez que cantaba la artillería, mientras que el edificio se derribó en 1917.

El faro de Mahón fue motivo de protestas entre militares y fareros porque las prácticas de tiro ponían en peligro sus vidas y viviendas

Actualmente hay una torre de 10 metros, levantada en 1961, y las viviendas de los cuidadores están a 100 metros de distancia.

Isla del aire

Este faro se encuentra en una pequeña isla en el extremo sur de Menorca. Su torre blanca con franjas negras se construyó en 1860, y hasta que en 1977 Ibiza inauguró el faro de Moscarter, este fue el más alto de todas las Baleares.

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.
Faro de L’Illa de l’Aire. Foto Fars de Balears

Por su ubicación e insularidad era uno de los destinos más duros para los fareros, donde hasta tres trabajadores con sus familias debían convivir en las reducidas dimensiones de las viviendas. Esa situación terminó en 1976, cuando se instaló una iluminación automática.

Faro de Ciutadella

Y terminamos con el faro más fácil de visitar, porque está a pocos minutos del centro de Ciutadella, vigilando el acceso marítimo a la ciudad desde la Cala des Frares.

Siete vigías, solitarios y silenciosos, patrullan sin moverse un centímetro las escarpadas costas de Menorca.
Faro de Ciutadella. Foto Fars de Balears

Construido en 1861, al poco tiempo hubo que levantar un muro protector porque la furia del mar socavaba su base y el agua llegaba hasta el interior de la estructura.

Se trata de una torre de 13 metros con franjas negras y blancas, con una casa blanca. En la visita se obtienen hermosas vistas del Castillo de Sant Nicolau.

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