El recorrido circular que lleva hasta el último rincón de Suiza

La Gran Ruta de Suiza es un recorrido de 10 etapas por los cantones helvéticos, en un viaje de 1600 km por los sitios más encantadores del país

La forma ovalada de la nación helvética permite organizar un circuito, conocido como La Gran Ruta de Suiza, que permite conocer en profundidad sus paisajes alpinos, ciudades, pueblos, museos, restaurantes y valles.

Para honrar a una de sus tradiciones más legendarias, el circuito está diseñado en el sentido de las agujas del reloj.

Son 10 etapas en las que se recorren 1.600 kilómetros, en donde se atraviesan cuatro regiones lingüísticas, cinco puertos alpinos, 12 patrimonios de la Unesco y 22 lagos que parecen extraídos del cuadro de un pintor romántico.

La ruta de 1.600 km recorre el país de punta a punta

De Zúrich a San Galo

El primer tramo va desde Zúrich hasta San Galo. La ciudad más importante de Suiza despliega su arquitectura moderna y diseño que dialogan con sus edificios renacentistas, con un presente de meca bancaria mundial y un patrimonio artístico que se descubre en sus numerosos museos y centros culturales. Y sin olvidar las vistas al lago.

En los 152 km se pueden descubrir los famosos tejidosde San Galo, las gemas históricas de Winterthur y las cataratas de Schaffhaunsen, sobre el río Rin.

El nuevo Museo Nacional de Zúrich. Foto Turismo de Suiza

COMPRAR. Vuelos desde Madrid a Zúrich por Edreams

De San Galo a Saint-Moritz

La segunda etapa, sobre la franja este de Suiza, va desde San Galo por caminos de montaña hasta Saint-Moritz, uno de los destinos de esquí más exclusivos del mundo.

Davos y Saint-Moritz se encuentran entre los destinos de esquí más exclusivos del mundo

En sus 223 km se descubre la postal de cuento de hadas de Appenzel, la belleza del Lago Costanza, la pasión de Romanshorn por los coches de carrera, Heidiland y los paisajes que inspiraron al famoso personaje de Johanna Spyri y la posibilidad de comer en un restaurante en el monte Chäserrugg, a 2.262 metros de altura.

La cima del Chäserrugg. Foto Turismo de Suiza
La cima del Chäserrugg. Foto Turismo de Suiza

Y sin olvidar la lujosa (pero sobria) oferta hotelera y gastronómica de Davos y Saint-Moritz.

De Saint-Moritz a Lugano

Estamos en la tercera etapa de este grand tour, los 225 km que separan a esta última ciudad de Lugano, en el extremo sur del país.

Vistas de Lugano. Foto Turismo de Suiza

En Tiefencastel se pasa por un famoso viaducto ferroviario no apto para los que sufren de vértigo, cercano a la maravilla natural de la garganta de Thusis, que se suman a los lagos de San Bernardino, los castillos medievales de Bellinzona, el arte y la historia de Locarno y Lugano, con el espíritu de Herman Hesse bien presente.

De Lugano a Zermatt

El cuarto tramo es un tramo de 264 km en forma de arco hasta Zermatt. Aquí están la serpenteante carretera de La Tremola, buscada por los amantes de las motos que llegan hasta los 2.106 metros de altura; sí como el romántico ferrocarril a vapor de Realp; el glaciar de Bettmeralp y el palacio helado de Saas-Fee.

El monte Cervino por la noche. Foto Turismo de Suiza
El monte Cervino por la noche. Foto Turismo de Suiza

Al llegar al último punto se adivina el Cervino, el monte más famoso y desafiante de las tierras helvéticas, que vigila a la pequeña villa de Zermatt, siempre llena de tradiciones.

De Zermatt a Laussanne

Estamos en la quinta parte, el segmento de 178 km en el sector suroeste hasta Laussanne. En él se conocen el museo dedicado a Charles Chaplin en Corsier-sur-Vevey y el arte contemporáneo de la Fondation Gianadda Martigny, mientras que en Aigle se descubre la tradición vitivinícola de las comarcas.

Detalles históricos en Lausanne. Foto Delia Giandeini – Unsplash

Montreux espera con su famoso festival de jazz y Lausanne ofrece su espíritu olímpico y su innovadora oferta cultural que se presentan en el vanguardista barrio de Flon.

De Ginebra a Neuchâtel

Para la sexta etapa hay que desviarse hacia el sur y poner el marcador en cero en Ginebra, para remontar por los cantones limítrofes con Francia hasta Neuchâtel, a 190 km.

En los paseos lacustres por el lago Lemán (o de Ginebra) hay que fotografiar el famoso géiser, un símbolo de esta ciudad francófona suiza

Paseo por el lago Lemán. Foto Turismo de Suiza
Paseo por el lago Lemán. Foto Turismo de Suiza

En este paseo se encuentran el lago Lemán con su famoso géiser, la ancestral tradición relojera de esta ciudad francófona, los impactantes acantilados en los valles de Creux du Van, el relax termal de Yverdon-les-Bains y los castillos con centros de arte de Neuchâtel, villa famosa por su cultura de la absenta.

De Neuchâtel a Basilea

La séptima etapa es una bifurcación de 158 km hasta Basilea, siempre por la franja noroccidental de Suiza, donde espera esta ciudad famosa por su cultura de arte contemporáneo que se descubre tanto en museos y galerías como en los murales de sus calles.

Museo Tinguely en Basilea.

Otros atractivos son La Chaux-de-Fonds, otra meca de la industria relojera; el encanto medieval de St Ursanne; y los sinuosos caminos que conducen al valle de Metzerlen.

De Neuchâtel a Berna

Para la octava parte, hay que regresar a Neuchâtel y desde allí emprender un viaje casi circular de 252 km hasta Berna, la capital suiza.

Vista de la ciudad de Friburgo. Foto Francesco Carovillano | GNTB.

En el medio se degustan los quesos de Gruyère, región también con buena fama de chocolates; se conocen las huellas romanas en Avenches; se pueden comprar los artículos más lujosos en Gstaad; y se asciende hasta Jungfraujoch, la estación de trenes más alta del mundo, a 3.454 metros sobre el nivel del mar.

Además están los paisajes y la calma de Friburgo, las panorámica de Interlaken y los atractivos históricos de Berna.

De Berna a Lucerna

La novena etapa son 181 km hasta Lucerna, con rincones de la región de Emmental para probar sus famosos quesos y las galletas de Kambly; los extraños paisajes rocosos de Entlebuch; el castillo rodeado de agua de Hallwyl y el pintorequismo de Willisau.

Vistas de Lucerna. Foto Werner Sidler – Pixabay

En Lucerna se encuentra el popular puente techado con su torre medieval, diversos museos de arte, locales de diseño en Bruch-quartier, restaurantes famosos por su fondue y el museo que acerca a la vida y obra de Richard Wagner.

De Lucerna a Zúrich

Y estamos llegando al final de este recorrido por las tierras helvéticas. Solo quedan 136 km hasta volver a Zúrich, en donde se puede conocer cómo en Brunnen se fabrica la famosa navaja suiza, entender la tradición religiosa de Einsiedeln, buscar las huellas de Guillermo Tell en Sisikon y descubrir los orígenes del mosaico político y social del país en Swiss, la pequeña ciudad que bautizó a la nación.

Paisaje de Sisikon. Foto Walter Röllin – Pixabay

a.
Ahora en portada