Galicia: seis ciudades y pueblos para enamorarse de la historia

En la región de las Rías Baixas, en Galicia, encontramos pueblos y ciudades con un rico patrimonio histórico que invita a ser descubierto

La historia vive y se descubre a cada paso en diversos pueblos y ciudades de las Rías Baixas, una de las regiones de Galicia con más encanto.

Cuando la nieve deje de fastidiar y las restricciones den una tregua, conocer estos pueblos históricos gallegos será una buena razón para cambiar de aires, porque sus visitas son un viaje por el tiempo, y por supuesto, acompañadas de su famosa gastronomía.

Las plazas, los portales, las calles empedradas, los palacios reconvertidos en lujosos hoteles, los mercados siempre bulliciosos y las iglesias centenarias son algunas muestras de cómo el pasado goza de buena salud en Baiona, Tui, Vigo, Pontevedra, Combarro y Cambados; donde seguimos las sugerencias de Turismo de Rías Baixas.

Baoina

El punto de partida lo establecemos en Baiona, donde destaca un conjunto histórico con tres entradas: la plaza de Santa Liberata, la de Padre Fernando y el crucero de la Santísima Trinidad, situado en la parte alta de la villa.

Fortaleza de Monterreal, en Baiona. Foto Turismo de Rias Baixas

Las calles empedradas de esta villa despliegan varios caserones señoriales, como el pazo de los Correa, que actualmente alberga la casa consistorial, y templos como la colegiata de Santa María (siglo XIII), de estilo románico y ojival.

Desde las calles empedradas de Baiona despliegan varios caserones señoriales

En el vecino monte Boi se encuentra la fortaleza de Monterreal, del siglo X, una impactante edificación amurallada rodeada de hermosas playas, donde destacan las torres de O Príncipe, A Tenaza y O Reloxo.

El castillo alberga un Parador Nacional, hogar de unos recomendados jardines. Y si se llega al puerto, se podrá ver una réplica de la carabela Pinta, para recordar que esta villa fue el primer puerto de Europa que recibió la noticia de la llegada de Colón a América.

Cambados

Seguimos viaje a Cambados, donde su mayor patrimonio histórico se concentra en la

plaza empedrada de Fefiñáns, un conjunto del siglo XVI formado por el palacio homónimo, un arco-puente, una atalaya-mirador, conocida como torre del homenaje, y la iglesia de San Bieito.

Pazo de Fefiñáns. Foto Turismo de Rias Baixas

Cerca está el pazo de Bazán, rodeado de bonitos jardines y actualmente habilitado como Parador Nacional.

Al andar hacia la parte alta de pueblo se encuentran las ruinas de la iglesia de Santa Mariña Dozo (siglo XVI) en el cementerio parroquial. Llama la atención que el templo, muestra del llamado gótico marinero, carece de techo.

Cambados tiene un origen marinero que puede apreciarse en las pequeñas viviendas típicas, como la Casa Museo de Ramón Cabanillas y las del barrio de Santo Tomé, donde las callejuelas desembocan en el mar.

Combarro

Otro pueblo de raíces marineras es Combarro, dueño de un casco antiguo en excelente estado de conservación, que despliega una red de callejas empedradas dispuestas en torno a las calles de San Roque y A Rúa, típica estructura urbana del siglo XVIII.

En el paseo se descubren encantadoras plazas, sencillas casas marineras con elegantes trabajos de cantería en los balcones de estética barroca.

Horreos en la costa de Combarro. Foto Turismo de Rias Baixas

Un detalle interesante es que aquí se despliega la mayor concentración de hórreos de Galicia, con 20 construcciones en piedra, que se conocen como palleiras, por las antiguas cubiertas de paja que presentaban.

En un paseo por Combarro se descubren encantadoras plazas y sencillas casas marineras con elegantes balcones

En las numerosas cuestas también se descubren varios cruceros, que le dan un toque de simbolismo a esta villa de pescadores.

Pontevedra

Llegamos a la capital provincial, una de las ciudades españolas que más fuerte apostaron por la movilidad sostenible y la reducción del tránsito vehicular en su centro.

Su casco histórico es uno de los mejor conservados del país, que destaca por sus calles con soportales que conducen a un generoso número de plazas para contemplar con calma, y que recuerdan a antiguos oficios, como A Ferrería, A Verdura y A Leña.

El patrimonio histórico de Pontevedra. Foto Turismo de Rias Baixas

En esta última se pueden ver los edificios que albergan el Museo de Pontevedra, reconocido como uno de los museos más importantes para conocer la historia, la arqueología y el arte de Galicia.

Además del interés que despiertan las numerosas residencias de las familias tradicionales, hay que descubrir el pasado que emana de varios templos, como la basílica de Santa María a Maior, el santuario de A Peregrina y las ruinas del convento gótico de San Domingos, cuyo museo acoge valiosas piezas arqueológicas.

Y no hay que olvidar los numerosos bares y restaurantes de Pontevedra que ofrecen una suculenta selección de tapas y manjares de las rías de Galicia.

Tui

El siguiente punto es la villa de Tui, ubicada a orillas del río Miño, y dueña de un atractivo centro de origen medieval.

Entre las muestras de su patrimonio histórico hay que conocer la catedral-fortaleza de Santa María, de estilo románico y sede de un museo.

En Tui se concentran numerosos testimonios de la comunidad judía durante la Edad Media

Desde aquí se despliegan un rosario de calles calles estrechas con soportales, sazonadas con templos de interés como el convento de As Encerradas, la capilla de San Telmo (único ejemplar del barroco portugués en Galicia), la iglesia de San Domingo y el convento de San Francisco.

Palco en el centro de Tui. Foto Turismo de Rias Baixas

También hay numerosas muestras de la importancia de la comunidad judía en las épocas medievales como la casa de Salomón y el patio de la sinagoga, y los restos de la muralla del siglo XII.

Vigo

El punto final es en la ciudad más importante de las Rías Baixas. El kilómetro cero de Vigo está en la Porta do Sol, donde se puede ver la famosa escultura del Sireno, erigida sobre una columna doble de 13 metros de altura.

Centro histórico de Vigo. Foto Turismo de Rias Baixas

Desde aquí se pueden tomar dos caminos: el de la ciudad vieja o el del ensanche. La primera opción lleva a espacios como la calle de Os Cesteiros y con construcciones como la colegiata y concatedral de Santa María y los pazos de Figueroa y de Arines. Desde allí se llega al barrio de O Berbés, que recuerda su pasado marinero con sus viviendas con soportales.

Y si hablamos de vida marinera, no hay que olvidar las ostras que se degustan con un buen albariño en la taberna A Pedra.

En cuanto al Ensanche, es un catálogo del Vigo más señorial, donde en las calles de O Príncipe, Urzáiz, Colón y Policarpo Sanz se levantan elegantes bloques de viviendas, hasta llegar a los jardines de la calle Areal, ya muy cerca del puerto.

a.
Ahora en portada