Foz, el Atlántico chic de Oporto

Allí donde muere el Douro, la ciudad portuguesa atesora uno de sus distritos más exclusivos. Desde hace un año, los viajeros ya pueden hospedarse en Foz

En este año de cierres sin previo aviso, reaperturas inciertas, sueños pospuestos, planes detenidos y sentimientos cancelados, las playas son –y más que nunca– para el verano. En el margen septentrional de la desembocadura del Douro (el resplandeciente Duero a su paso por Portugal), yace un distrito milagrosamente a salvo del turismo de masas y un refugio insólito para viajeros curtidos en aguas atlánticas.

En este año de cierres sin previo aviso, reaperturas inciertas, sueños pospuestos, planes detenidos y sentimientos cancelados, las playas son –y más que nunca– para el verano. En el margen septentrional de la desembocadura del Douro (el resplandeciente Duero a su paso por Portugal), yace un distrito milagrosamente a salvo del turismo de masas y un refugio insólito para viajeros curtidos en aguas atlánticas.

Más allá de sus riberas vinícolas atravesadas por las aguas del río y cosidas, la una a la otra, con seis puentes de sutura, Oporto depara encantos. Muchos.

Antiguo barrio pesquero, Foz ofrece una auténtica experiencia portuense en Oporto

Los vientos del norte y las aguas milenarias del Atlántico han esculpido el alma pausada y el buen criterio de los vecinos de la elegante área metropolitana de Foz. Inaugurado en 2019, la reapertura del Vila Foz Hotel & Spa (Av. Montevideu, 236) el pasado mes de junio, simboliza, para los vecinos del barrio, la vuelta a su fascinante no-normalidad. Su luz al final del río.

El Vilafoz encarna todo el glamour de la alta burguesía portuguesa.

El establecimiento encarna la distinción de la alta burguesía portuense. Foto: Hotel Vila Foz

[Para leer más: Matosinhos, las últimas tendencias en Oporto miran al mar]

Hamacas y rayas marineras

El graznido acompasado de una pareja de gaviotas se adelanta, milagrosamente, unos minutos a la alarma del despertador. Son las 8.57h. Antes de probar las amenities parisinas en la ducha transparente –de aristocráticos acabados dorados–, nos asomamos a la terraza. El horizonte marítimo desde el tercer piso del edificio Onice parece irreal.

A los pies de ese panorama matutino, un reguero de vida diminuta forma una fina línea de único sentido hasta la orilla del mar. Las hamacas de primera línea están coloreadas de fucsias, azules y rayas marineras. Son muchos los niños que pululan ya por la playa rocosa de Molhe. Un grupo, asombrosamente multitudinario para el fogoso verano que nos asiste, de corredores, paseantes, patinadores y otros habitantes de las primeras horas del día ocupan la zona peatonal del Paseo de Foz.

Los beach clubs se visten de cafeterias frente al mar donde los desayunos a base de bicas e pasteis de nata sustituyen a los Bloody Mary y Spritz de la víspera. Luego está el viento. A su ritmo, en su dirección, convertido ahora en suave brisa. Es verano en Foz.

“Las familias del barrio aprovechan las primeras horas del día en la playa. Las corrientes procedentes del norte, más frías según avanza el verano, llegan al caer la tarde”, declara Susana Tavares, directora de Ventas del cinco estrellas homónimo del distrito, que fue inaugurado en mayo de 2019.

Playa de Matosinhos. Foto Getty Images

Playa de Matosinhos. Foto: Getty Images.

El área costera de la capital vinícola portuguesa pasa desapercibida para muchos cuando se trata de recomendar el top cinco de las visitas urbanas. Por esa razón, y tal vez por su reducida oferta hotelera, Foz gana adeptos entre los que no se conforman con llegar, ver, fotografiar y volver. Para ellos, como para nosotros, el viaje, como sustento de la evolución humana, consiste en adentrarse en la vida cotidiana del anfitrión. Y si comulgas con este principio, Foz es tu lugar en Oporto.  

[Para leer más: ¿Nostalgia de verano? Portugal tiene la respuesta]

De barrio pesquero a distrito chic

Susana, que se prestó a ser nuestra cicerone del antiguo barrio pesquero, asegura: “El entorno del hotel es perfecto para aquellos que quieren una experiencia auténticamente portuense. El barrio cuenta con playas urbanas limpias, la calma de un entorno residencial y algunos de los mejores espacios culturales de la ciudad. Además de boutiques de lujo, restaurantes de autor y beach clubs que abren hasta la madrugada”. El núcleo histórico está a apenas 20 minutos en coche.

Aislada durante décadas del centro urbano, la antigua zona pesquera de Porto fue, a principios del siglo XIX, un distrito independiente. Cuando los beneficios sanitarios de las playas empezaron a ocupar las conversaciones de la burguesía europea, la costa de Foz empezó a atraer a los primeros turistas locales que, más pronto que tarde, fijaron su residencia junto al mar –visionarios ellos–. En paralelo, la vecina ciudad industrial Matosinhos empezó a tejer su leyenda de meca urbana del surf y de los deportes acuáticos.

La arquitectura y decoración del Vila Foz, en el límite entre la exclusiva área residencial y la ciudad de los surfistas, condensa detalles de la historia reciente de Oporto y guiños al tempestuoso mar que baña sus vistas. “En los últimos 20 años, el edificio palaciego funcionó como coworking. En 2019, los mismos promotores del antiguo hotel Teatro decidieron abrir un hotel en un entorno residencial. Fue un desafío mantener la atmósfera de la casa señorial del siglo XIX, con detalles únicos como la cerámica hidráulica de los suelos, para acometer una reforma profundamente contemporánea”.

Nini Andrade Silva firma la decoración del Vila Foz. Foto Hotel Vila Foz.

Nini Andrade Silva firma la decoración del hotel. Foto: Hotel Vila Foz.

Tras la inauguración del Vila Foz, redecorado con toda una colección de detalles y obras de arte de la diseñadora portuguesa Nini Andrade Silva, muchos viajeros han descubierto que, más allá de la ruta que marca el Duero, Oporto aúna en este barrio un abanico de posibilidades artísticas, gastronómicas y de ocio al aire libre sin colas, sin esperas y codeándose con los habitantes de un área histórica sin igual.

Empezando por el hotel de cinco estrellas del sello Design Hotels, de 68 habitaciones y suites que miran al mar. En la Manor House, otras siete habitaciones superiores y suites y 59 más en el nuevo edificio, son las Onice (Room & Sea View; desde 315€)

Placeres y más placeres

Para Tavares, hay dos placeres ineludibles antes de echarnos a las calles: los salones gastronómicos y el spa del Vila Foz. La oferta gastronómica de Vila Foz se condensa en dos restaurantes. Flor de Lis, que es el espacio del desayuno –con su espléndido buffet trasladado a la carta, adaptada a la nueva normativa postcovid– y el restaurante dedicado a la cocina de vanguardia. Ambas están orquestadas por el prestigioso chef Arnaldo Azevedo.

Además de por unos espléndidos desayunos que dan para saltarse la comida, el restaurante destaca por el respeto a la tradición y la contundencia de la cultura gastronómica portuguesa: “Desde el primer momento, Flor de Lis se proclamó referencia culinaria del barrio. La idea era abrir el espacio pensando también en los vecinos y la respuesta ha sido extraordinaria”. De hecho, cada noche los huéspedes se codean con los residentes de Foz, asegura Susana.

El segundo refugio culinario, que reabrirá sus puertas el 1 de septiembre, se emplaza en lo que fue el salón de baile de la antigua casa señorial. Aquí Azevedo ha diseñado una carta para paladares acostumbrados a la alta cocina de autor, donde brillan tanto las especialidades marineras, como las piezas decorativas de Andrade Silva y los extraordinarios azulejos originales de unos fogones abiertos al público.

Un rincón para olvidarse del mundo. Hotel Vila Foz.

Un rincón para olvidarse del mundo. Foto: Hotel Vila Foz.

Tras la euforia gastronómica, pasamos a lo que Tavares llama “nuestro jardín” y que viene a ser, en el idioma de la felicidad, un oasis acuático bajo tierra, donde la mayúscula piscina cubierta del spa Vila Foz hace las veces de antesala a un universo de tratamientos de belleza y salud basados en una filosofía holística en armonía con los cinco elementos de la naturaleza, donde entra en juego la fantasía cosmética y aromática de la maison Codage Paris.

[Para leer más: Cinco razones para volver a Portugal este verano]

Un paseo bajo el sol atlántico

Ahora sí es la hora de conocer a nuestros vecinos de Foz. “Una de las calles que, décadas después, me sigue fascinando es la Avenida Senhora da Luz. Aunque están por todo el barrio, en esta rua se concentran las mejores boutiques, de ropa artesanal, vintage y de firmas locales”.

El misticismo de la calle se debe a una antigua ermita homónima y congrega otros tantos locales que dan cuenta del espíritu marinero de sus antiguos habitantes, como lo es el Café Moreira (R. da Sra. da Luz 306).

 

Al margen de sus bondades pasteleras y vinícolas, el distrito que mira al mar reúne una digna cantidad de bares y tabernas especializados en cócteles y cervezas para las formidables puestas de sol en la ciudad que mira al Atlántico: “Llegado el momento de despedir el día y para la primera copa, no me canso de recomendar el Bonaparte, a un paseo del hotel, que existe desde que yo era niña”. Es una taberna que no pasa de moda. Se mantiene fiel a sí misma con cócteles clásicos, una buena selección de cervezas y los pregos (el mollete de ternera portugués).

Si buscamos algo más trendy, el beach club Praia da Luz con una espectacular ubicación a pie de playa, donde se puede ver la puesta de sol con una botella de vino que acompaña sus platos de mariscos, un foie regado con tawny o una cataplana de pescado para compartir y repetir.

Restaurante Praia da Luz, Oporto.

El restaurante Praia da Luz es el preferido de los influencers.

Playas urbanas y direcciones secretas

A la (temprana) mañana siguiente, y mientras apuramos el desayuno en el jardín a los pies de la escalera de la Manor House, Susana consulta el móvil, mira al cielo y sugiere un paseo hasta la vecina Matosinhos: “Es una de las playas urbanas más interesantes del país. Y está consagrada a los deportes acuáticos, en especial al arte del surf. Además aquí podemos encontrar otra maravilla urbana: La Casa da Arquitectura (Av. Menéres 456, Matosinhos), el museo diseñado por el arquitecto Guilherme Machado Vaz ocupa una parcela de más de 4500 m²”.

Y, luego, el pulmón verde. Frontera natural entre la ciudad surfista y Oporto, el Parque da Cidade es el descomunal espacio natural de 80 hectáreas y, en los últimos años, se ha hecho popular por ser sede portuguesa del Primavera Sound. El lugar fue imaginado y proyectado por el reputado paisajista Sidónio Pardal y se extiende desde la Avenida de Boavista hasta la misma playa de Matosinhos.

A pocos metros del mar, el pulmón verde de Parque da Cidade. Foto Pedro Menezes Unsplash

A pocos metros del mar, el pulmón verde de Parque da Cidade. Foto: Pedro Menezes | Unsplash.

Ahora bien, si el mar se mantiene como reclamo de veraneantes locales, el paseo en yate por el río sigue siendo una de las actividades estrella de los visitantes: “Una de las excursiones que más nos reclaman son las salidas por el Douro a bordo de una de las elegantes embarcaciones de Sea Keys Cruises. Nuestro chef nos acompaña en algunas singladuras y, junto a los huéspedes, prepara y sirve a bordo sus especialidades acompañadas con un maridaje de vinos locales”, se entusiasma Susana.

Casa de Serralves

De vuelta a Foz, nos reta: “Desde hace unos años, el barrio alberga un espacio esencial para entender la dimensión artística de la ciudad: la Casa de Serralves (R. de Serralves 97), del arquitecto Álvaro Siza Viera que es fundación, museo y parque. Como programan exposiciones y otras actividades culturales, recomiendo unas tres horas para poder disfrutar sin prisa”.

Desde hace un año, se puede recorrer la pasarela Treetop Walk, diseñada por Carlos Castanheiro. Se trata de un pasadizo en madera reciclada de 250 metros a nivel de la copa de los árboles que alcanza los 15 metros. Si aún queda energía y horas del día: lo ideal es una escapada a la Casa do Cinema Manoel de Oliveira integrada en la misma parcela de Serralves, que es “un canto a nuestra modesta, pero encantadora, historia del cine”, afirma Susana. Y se despide, mirando al Atlántico: “En Foz, cada película empieza mirando al horizonte”.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

#TreetopWalkSerralves: No próximo domingo (12 de julho) às 15h30, o Treetop Walk recebe mais uma visita-oficina 🎨 Junte-se a nós para descobrir este passadiço elevado ao nível da copa das árvores e aventure-se numa experiência privilegiada de observação da biodiversidade do Parque 🐝⁠ 👉 Inscrições (obrigatório) a decorrer no nosso site! (link da bio)⁠ ⁠ ⁠🌳 Visite Serralves todos os dias úteis entre as 10h e as 19h, e entre as 10h e as 20h aos fins de semana e feriados!⁠ ⁠ 📸 Fernando Guerra FG + SG ⁠ @fernandogguerra⁠ ⁠ A construção do Treetop Walk contou com o apoio do Fundo Ambiental do Estado Português e a Ascendi é o seu mecenas.⁠ ⁠ #SerralvesOnLineExperience #Serralves⁠ ⁠ @carloscastanheiraarchitects

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