Federico García Lorca, los Dalí y un osito de peluche

El Museo del Juguete de Figueres conmemora el 110 cumpleaños de una de las piezas más destacadas de su colección: Don Osito Marquina

En una vitrina del Museu del Joguet de Catalunya, en Figueres, sentado majestuosamente en una silla de mimbre y vistiendo una simpática blusa azul retro, con gesto serio y unos grandes ojos negros, se puede admirar el mítico peluche Don Osito Marquina.

En el mismo espacio, enmarcado en la sección ‘Los veinte primeros años de Salvador Dalí’ de la exposición permanente, aparecen fotos de la infancia de los hermanos Salvador y Anna Maria Dalí disfrazados y retratados con el peluche, así como documentos familiares y cartas originales de Federico García Lorca que hacen referencia a Don Osito Marquina. Todo ello donado por Anna Maria Dalí, junto con el propio osito, en marzo de 1987.

La estrella del museo 

Este peluche no es un juguete más de los miles que se pueden admirar en este museo de la imaginación, la ilusión y el ingenio creado y dirigido por Josep Maria Joan Rosa. Se trata de Don Osito Marquina, un muñeco blandito y serio que conserva la huella sentimental y creativa de Anna Maria Dalí y de dos artistas tan universales del siglo XX como son Federico García Lorca y Salvador Dalí.

Foto: Museu de Joguet, Figueres.

Joya entre mil joyas, este objeto es, sin duda, La Gioconda de uno de los grandes museos de Figueres (el otro es el de Salvador Dalí), un espacio expositivo único en España y quizás en Europa, y que bien merece una visita. 

El origen

La ficha técnica de este juguete diría que se trata de un osito de peluche articulado, fabricado por la empresa alemana Steiff en 1910, el mismo año en que llegó a Figueres -entonces una pequeña capital de comarca-, de color pardo, – relleno de serrín, con elementos metálicos de fijación, blando al tacto, con grandes ojos negros (Dalí también los tenía) y muy achuchable.

El conocido únicamente por “Osito” era el típico juguete que solo una familia burguesa de la época, como la formada por el matrimonio Dalí (el notario Salvador Dalí Cusí y Felipa Domènech Ferrés), podía permitirse comprar en un viaje a París. 

Cuentan que, cuando lo vio, el pequeño Salvador de 6 años abrió los brazos para abrazarlo. Vadoret tuvo la sensación de que el osito ocupaba el mismo volumen que su hermanita, Anna Maria de 2 años. A partir de aquí se convertiría en el juguete preferido de los dos hermanos Dalí, al que considerarían casi un miembro más de la familia. Lo sentaban en una pequeña silla, lo vestían, le ponían sombreros y compartía la vida diaria de la familia incluso durante las comidas.

Don Osito Marquina. Infografía: Jordi Català.

Un juguete que crece con sus amos

El osito trascendería su función como juguete durante la niñez para ejercer un rol de omnipresencia y protagonismo lúdico durante el crecimiento, adolescencia y juventud de los dos hermanos. Y así durante 15 años.

En 1925 el osito acabaría ocupando un lugar muy especial en la amistad que nacería entre los jóvenes hermanos Salvador y Anna Maria Dalí con el también joven poeta y dramaturgo, Federico García Lorca. Los tres proyectarían en el juguete un auténtico paradigma de ficción de su amistad, insuflándole vida, personalidad, relevancia y presencia en su relación, bromas, juegos y, posteriormente, en su vinculación epistolar. 

Una gran amistad

Salvador Dalí invitó a Federico García Lorca, compañero, amigo y confidente de la Residencia de Estudiantes que compartían en Madrid, a conocer sus hogares en Figueres y el Empordà. Era la Semana Santa de 1925. Sería esta la primera estancia vacacional del creador granadino junto al pintor ampurdanés.

Dos años después, Lorca volvería a Figueres y al pueblo de pescadores de Cadaqués para disfrutar del verano con su amigo Salvador y con la familia de éste. La conexión entre la bellísima hermana de Dalí y Lorca fue inmediata, y se llenó de complicidades y empatías que se mantendrían para siempre.

Don Osito Marquina. Foto: Jordi Puig | Museu del Joguet de Catalunya.

El peluche estuvo tan presente durante todas las vacaciones compartidas por los tres amigos que Federico acabaría adoptándole también. Con el osito por testigo se desarrollaría entre los dos creadores una intensa relación llena de erotismo y admiración mutua que queda reflejada en el libro Querido Salvador, querido Lorquito (editorial Elba), recopilación de la correspondencia cruzada entre el poeta y el pintor, a partir de esos meses de 1925. 

Un protagonista sin nombre

Un día, quizás a modo de chanza, Lorca mencionó que el osito se asemejaba al dramaturgo Eduard Marquina i Angulo, pariente de Ramon Pichot, amigo de la familia Dalí.

Anna Maria explica que “Un día muy serio, Lorca me preguntó: “¿Cómo se llama?”. Y yo le respondí: “Osito”. Al saber que el peluche carecía de nombre, Federico lo bautizó con estas palabras: “Seguramente Osito es pariente del dramaturgo Eduardo Marquina porque se le parece mucho”. Y aquel juguete de peluche pasó a tener una identidad propia: Don Osito Marquina. “Como estaba siempre con nosotros, Federico lo escondía en los lugares más inverosímiles y le divertía verme buscarlo inútilmente por todas partes”. 

Don Osito y su omnipresencia multicultural 

La complejidad y sensualidad de la relación entre los dos creadores en esos tiempos compartidos en Figueres y Cadaqués, -más la enriquecedora e inspiradora aportación de Anna Maria y la omnipresencia de Don Osito Marquina-, se revelaría muy fructífera culturalmente para todos. Dalí introdujo a Lorca en la pintura de vanguardia y en el mundo del dibujo, que tanto practicaría el granadino en el futuro, reseñando su primera exposición, en el verano de 1927, en las Galeries Dalmau de Barcelona.

Federico, por su parte, animó entusiásticamente a Dalí a escribir. En 1928, la granadina Gallo (revista literaria impulsada por Lorca) publicaría las traducciones al español del San Sebastián de Dalí, un ensayo en forma de narración en el que expone su estética de la “santa objetividad” y del “Manifiesto antiartístico catalán”, firmado por Dalí, Sebastià Gasch y Lluis Montanyà. De aquí surgió también, en el mismo 1927, su obra conjunta más importante: Mariana Pineda, textos y dramaturgia de Lorca con escenografía y figurines de Dalí.

Don Osito Marquina. Infografía: Jordi Català.

D’Artagnan más los tres mosqueteros

Don Osito acabó convirtiéndose en el número 4 de esta amistad de tres amigos, como se manifiesta en muchas de las cartas de la importante relación epistolar entre Federico y Anna Maria, en las que el granadino, en múltiples ocasiones, asume la personalidad del peluche o se refiere a él.

Se dan también muchos episodios en los que el juguete cobra vida, como esa tarde del verano de 1927, cuando, desde Barcelona y tras una estancia con los hermanos Dalí, Lorca manda un mensaje a Anna: “Ha llamado el señor García Lorca y le comunica que mañana vendrá a pasar el día a Cadaqués y que llegará a la hora del almuerzo”. Al día siguiente, Anna Maria y su familia, con mucha ilusión, realizan los preparativos para su invitado… Pero, a la llegada del taxi, en el asiento trasero no viajaba el poeta sino… ¡Don Osito Marquina! Los anteriores días, ella había estado buscando desesperada el peluche dándolo finalmente por perdido. Lo tenía Lorca.

Cuando volvió a Granada, Lorca escribió directamente varias cartas y postales a Don Osito Marquina, que Anna Maria contestó como si se tratara del peluche. Por ejemplo, en la carta fechada fechada en el otoño de 1927 en Granada que inicia con un “el Osito me ha puesto una postal contándome no se que cosa de Marquina y diciéndome que casi me habéis olvidado pero que él no puede olvidarme por la admiración que me tiene y por lo bien que lo he tratado. 
Dentro de unos días le mandaré un bastón”. 

Margarete Steiff, la inventora de los ositos de peluche

Una mujer paralítica, Margarete Steiff, creó en 1880, en la localidad alemana de Giengen an der Brenz una empresa de juguetes dedicadas a la fabricación artesanal de peluches como elefantes, perros, gatos y ositos. En 1902, Steiff diseñaba su primer osito de peluche con piernas y brazos articulados, el modelo 55PB.

En 1906, Steiff ya exportaba masivamente sus creaciones a toda Europa y a los Estados Unidos. En 1910, un año después de su muerte, Steiff fue galardonada con el Gran Premio de la Exposición Internacional de Bruselas. Solo en la Exposición Universal de St. Louis de 1904 se vendieron 12.000 unidades del osito. Aún hoy, Steiff es reconocida como una marca de juguetes de altísima calidad.

Un 110 aniversario que se va a celebrar

El Museu del Joguet se preparaba para celebrar el 110 aniversario de Don Osito Marquina cuando acaeció la pandemia que estamos sufriendo. Entre las actividades programadas se cuentan visitas guiadas teatralizadas en las que una actriz dará vida a Anna Maria Dalí y que explicará en primera persona como se jugaba en casa de los Dalí con Don Osito, y su amistad con Federico García Lorca, así como la exposición monográfica Don Osito Marquina. El osito de los Dalí y García Lorca. 

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