Más allá del cerezo: las floraciones más espectaculares de Japón

Musgo rosa a los pies del Monte Fuji, túneles morados de glicina y campos teñidos de flores amarillas de colza: la primavera explota de colores en Japón

Si hay un espectáculo natural que nos hace volver la vista cada primavera hacia Japón ese es, sin duda, la floración de los cerezos o sakura. Con una palabra incluso para definir el acontecimiento, hanami, que es tan hermoso como efímero, pues apenas dura dos semanas.

Se trata de una cita tan especial que la Agencia Meteorológica de Japón dedica no pocos esfuerzos a predecir la floración en un total de mil lugares repartidos por todo el país, de Hokkaido hasta Kagoshima.

Según sus últimos datos, que estiman tanto el comienzo de la floración (kaika), como la floración plena (mankai), parques y jardines comenzarán a teñirse de rosa en Tokio y Fukuoka el 15 de marzo y alcanzarán la plena floración el 23 y 24 de marzo respectivamente. En Hiroshima y Nagoya comenzarán el 16 y alcanzarán la plena floración el 26, mientras que en Wakayama y Kioto florecerán el 17 de marzo, en Kōchi el 18, en Osaka el 20 y en Nagano el 31 de marzo. Las flores más tardías (aunque no por ello menos hermosas) llegarán a Aomori el 21 de abril y a Sapporo el 2 de mayo.

Kawachi Fuji Garden. Foto: Túneles de wisteria en Fukuoka Kawachi. Foto: Oficina Nacional de Turismo de Japón.

Sin embargo, la del cerezo no es la única alucinante floración del país. Entre finales de abril y durante el mes de mayo, las cálidas temperaturas tiñen de otras muchas gamas cromáticas los paisajes japoneses, como el rosa del musgo que envuelve al Monte Fuji, la declinación de morados que caen en cascada en los túneles de glicina o los amarillos que explotan en los campos de colza.

Musgo rosa en el Monte Fuji

Quizás por su escenario imponente destaca especialmente el parque Chichibu Hitsujiyama, en la prefectura de Saitama. Sus colinas se tiñen de tonos rosas, púrpuras y magentas gracias a un tipo de flor que despliega su colorido a partir de abril. Es el musgo rosa y existen hasta nueve tipos diferentes de esta planta, un pequeño arbusto que apenas se alza unos centímetros del suelo pero que en su floración –shibazakura– convierte el paisaje en un tapete multicolor.

A los pies del Monte Fuji florecen cada año más de 800.000 flores de musgo rosa que crean un hermoso (y hasta irreal) tapiz

En su honor se celebra cada año el Festival Fuji Shibazakura, que tiene lugar en los cinco lagos de Fuji, en la prefectura de Yamanashi, donde florecen más de 800.000 flores de musgo rosa.

Festival Fuji Shibazakura. Foto: Oficina Nacional de Turismo de Japón.

Además de observar este increíble espectáculo natural, se puede disfrutar de un almuerzo típico japonés con el Monte Fuji como telón de fondo ya que en este periodo se celebra también el Festival de Comida Deliciosa con decenas de furgonetas y puestos con platos locales como el estofado de pollo Koshu, la sopa de cerdo Koshu Fujizakura, el yakisoba Fujinomiya o el udon Yoshida, con carne de caballo.

Túneles de glicina

Como entrar en un mundo de fantasía. Es lo más parecido a pasear bajo los túneles de glicina. También llamadas wisterias –fuji en japonés-, este árbol trepador es el segundo más famoso de Japón y florece de mediados de abril hasta principios de mayo.

De colores que van desde el violeta al blanco, pasando por el azul, el rosa y toda la gama de morados y lilas que pueda imaginarse, los jardineros se sirven de la habilidad trepadora de las glicinas para crear hermosos túneles que adornan parques con bóvedas de flores colgantes que se derraman sobre quien tiene la suerte de atravesarlos.

Ashikaga Flower Park. Foto: Oficina Nacional de Turismo de Japón.

En el jardín Kawachi Fujien, en la prefectura de Fukuoka, hay más de 150 árboles de 22 especies diferentes y algunos llegan a alcanzar los 100 metros de longitud. Aunque se trata de un jardín privado, se abre al público en primavera para compartir esta maravilla natural.

En Ashikaga Flower Park, en la prefectura de Tochigi, es posible pasear por un túnel de más de 80 m de cascadas de flores lilas y, además, disfrutar de espectáculos lumínicos nocturnos y contemplar un árbol de wisteria de 150 años.

También son famosas las pérgolas de glicina del parque Mandaraji, en la prefectura de Aichi, donde se celebra el Konan Wisteria Festival y las del parque Tennogawa, que alberga a su vez el Owari Tsushima Wisteria Festival.

Túneles de glicina en Kawachi Fujien. Foto: Oficina Nacional de Turismo de Japón.

Además, florecen glicinas espectaculares en el jardín de Tokaen, en la ciudad de Kasukabe, al este de Tokio, y en el Santuario de Kasuga Taisha, en Naray.

Campos de colza

Al igual que el famoso sakura, la flor de colza o nanohana es sinónimo de primavera. Aunque quizás más famosos en China, donde forman auténticos mares dorados en vastas extensiones que atraen a fotógrafos de todo el mundo, también en Japón es posible admirarlos.

Un buen lugar son los jardines de Hamarikyū, en Tokio, que se llenan de paseantes que acuden a contemplar las más de 300.000 flores de intenso y brillante amarillo que conviven con los ciruelos en flor en medio de un paisaje flanqueado por rascacielos.

Campos de colza junto al centro de Tokio. Foto: Oficina Nacional de Turismo de Japón.

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