Dónde buscar setas en Cataluña

Llega el otoño y los cazadores de bolets preparan sus navajas, botas y canastos para ir a buscar setas. Cuáles son los mejores lugares de Cataluña

La tradición de salir a las sierras a buscar setas, o sea bolets en catalán, es una tradición que se transmite entre generaciones, donde la búsqueda de alimentos para comer de siglos atrás fue reemplazada por la pasión de disfrutar de la naturaleza, hacer senderismo y vivir una jornada en familia.

Setas de las variedades camagrocs y rovellons. Foto Sílvia Martín | Flickr

La tradición de salir a las sierras a buscar setas, o sea bolets en catalán, es una tradición que se transmite entre generaciones, donde la búsqueda de alimentos para comer de siglos atrás fue reemplazada por la pasión de disfrutar de la naturaleza, hacer senderismo y vivir una jornada en familia.

Seguramente muchos residentes en Barcelona pensarán que tienen que subir a un coche o tren de media distancia y alejarse de la ciudad para dar con las mejores setas.

Dónde encontrar setas cerca de Barcelona

Pero no hace falta irse muy lejos: la sierra de Collserola, que rodea a la capital catalana, es uno de los puntos donde abundan las setas; así como en las cercanas formaciones de Montseny, Montnegre y Garraf.

En la franja sur de Collserola, según detallan en La Casa de las Setas, las lluvias del verano permiten el crecimiento de los rebozuelos. Ya en las primeras tormentas de otoño se pueden encontrar ejemplares de los ou de reig.

La tradición de salir a las sierras a buscar setas, o sea bolets en catalán, es una tradición que se transmite entre generaciones, donde la búsqueda de alimentos para comer de siglos atrás fue reemplazada por la pasión de disfrutar de la naturaleza, hacer senderismo y vivir una jornada en familia.
Tras las lluvias llegan las setas a los bosques de Cataluña. Foto Catalunya.com

Cerca de Barcelona, en las sierras de Collserola, Garraf, Montnegre y Montseny se encuentra una gran variedad de setas

Hacia el ecuador de la temporada llegan los apagadores y las pampas, y ya en diciembre, es época de los carlets y las trompetas de los muertos.

En el interior del parque del Garraf se pueden encontrar níscalos

y llanegas.

Setas en el Pirineo y el Prepirineo

Ya fuera del área metropolitana, las zonas con más presencia de setas se encuentran en la región norte de Cataluña, en las comarcas del Prepirineo y el Pirineo.

La tradición de salir a las sierras a buscar setas, o sea bolets en catalán, es una tradición que se transmite entre generaciones, donde la búsqueda de alimentos para comer de siglos atrás fue reemplazada por la pasión de disfrutar de la naturaleza, hacer senderismo y vivir una jornada en familia.
Las setas crecen en zonas boscosas de mucha humedad. Foto Evelio Sánchez

En los pinares de Berguedá, más exactamente cerca de las localidades de Guardiola y Castellar de Riu, hay que buscar los pinares y encinares que en sus bases crecen los ou de reig y los boletus aereus.

En la comarca de Ripollés, la sugerencia de expertos como los de Cesta y Setas es buscar los bosques de altura de hayas y abetos, como en los alrededores de Setcases. Allí se pueden encontrar rebozuelos, níscalos y seta calabaza (Boletus edulis).

Esta última es la seta más popular en los bosques de Cerdaña, que se encuentra en la masa forestal donde reina el pino rojo, cerca de Puigcerdá.

Setas en el centro de Cataluña

En las comarcas de Alt Berguedá y el Solsonés, más hacia el centro de Cataluña, sus bosques húmedos cuentan con numerosos senderos donde los boletaires agudizan su vista para dar con las apreciadas setas.

La tradición de salir a las sierras a buscar setas, o sea bolets en catalán, es una tradición que se transmite entre generaciones, donde la búsqueda de alimentos para comer de siglos atrás fue reemplazada por la pasión de disfrutar de la naturaleza, hacer senderismo y vivir una jornada en familia.
Boletus erythropus en el bosque de Collserola. Foto Santiago Argemí Sobrevilla

En los bosques cercanos a los pueblos de Bagà y Gisclanery se encuentran níscalos, pinetells, negrillas, crestas de gallo y setas blancas.

Estas setas así como el camagroc y el rossinyol están en los Planes de la Pera, cerca de Castellar de n’Hug.

Los níscalos, pinetells, negrillas, crestas de gallo y setas blancas se encuentran en los bosques cercanos a Bagà y Gisclanery

Los rossinyols, lenguas de buey y llenegas negras se ven en el Tossal de la Guardia, cerca de Cercs, mientras que en la rocas del Morral junto a las hayas y robles crecen ese primer hongo, así como el carlet, el pinetell y los níscalos.

La tradición de salir a las sierras a buscar setas, o sea bolets en catalán, es una tradición que se transmite entre generaciones, donde la búsqueda de alimentos para comer de siglos atrás fue reemplazada por la pasión de disfrutar de la naturaleza, hacer senderismo y vivir una jornada en familia.
Setas de la variedad níscalo. Foto Lauren Hudgins | Pixabay

Estos dos últimos también se podrán encontrar junto a los fredolics y llenega blanca en los bosques de Brocà, cerca de Guardiola de Berguedá.

Los entornos de Saldes, en la masa forestal de Vilada, al norte del pueblo de Avià y en los bosques de altura de Berga también se encuentran diferentes variedades de setas.

Cuidado con las setas tóxicas

Es cuestión de animarse a caminar, y si uno tiene poca experiencia, lo mejor es ir acompañado de boletaires más veteranos o enseñar las setas recogidas a algún experto para evitar que alguna especie tóxica se haya colado en la canasta.

A grandes rasgos, los hongos comestibles suelen tener escamas en su parte superior. Si es que al cocinarlo se pone oscuro, si presenta una especie de capa gelatinosa o si tiene partes de colores vivos, lo más probable es que se trate de un hongo tóxico. Con las setas nunca hay que bajar la guardia.

a.
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