Nueve islas para descubrir un Estambul diferente

Al sur de la gran ciudad turca se despliegan las Islas del Príncipe, pequeños rincones del Mar de Mármara para desconectar entre bosques y playas

Cuando los residentes de Estambul quieren tomarse un respiro de su endiablado tráfico se dirigen a los puertos y, tras un viaje en ferry de una hora y media, llegan hasta algunas de las formaciones de rocas y bosques que se despliegan al sur de la parte asiática.

Isla de Burgazada. Foto Go Turkey

Cuando los residentes de Estambul quieren tomarse un respiro de su endiablado tráfico se dirigen a los puertos y, tras un viaje en ferry de una hora y media, llegan hasta algunas de las formaciones de rocas y bosques que se despliegan al sur de la parte asiática.

Estas son las Islas de los Príncipes.

Son nueve islas donde el tránsito vehicular está prohibido, con lo que se convirtieron en pequeños oasis de tranquilidad rodeados por el Mar de Mármara.

Ideal para escapadas

Es cierto que hay lugareños que ofrecen trayectos en carruajes tirados a caballo o a lomos de burros, pero para promover un turismo más sostenible, siempre es mejor alquilar bicicletas o recorrer su reducida geografía a pie.

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Los ferries van haciendo escalas de isla en isla, y las más importantes se pueden recorrer en un día; pero si se supone que uno viaja para relajarse, lo mejor es dedicar una jornada a cada una de ellas.

Cuando los residentes de Estambul quieren tomarse un respiro de su endiablado tráfico se dirigen a los puertos y, tras un viaje en ferry de una hora y media, llegan hasta algunas de las formaciones de rocas y bosques que se despliegan al sur de la parte asiática.
Atardecer en las islas. Foto Harold Litwiler Flickr

Cabe aclarar que de todas ellas, solo cuatro están tienen valor turístico: Buyukada, Heybeliada, Kinaliada y Burgazada. Las otras apenas tienen residentes y servicios, o son reservas naturales.

Las islas, habitadas desde tiempos inmemoriales, han sido buscadas por monjes para recluirse y por emperadores caídos en desgracia

Estas islas tienen en común la presencia de grandes residencias de estilo otomano, que pertenecían a familias poderosas que buscaban un sitio de relax fuera de la capital del imperio.

En ellas se encuentran monasterios que aprovechaban la soledad insular, donde algunos alojaron a personalidades políticas condenadas a un exilio suave.

La naturaleza otorgó a algunas de ellas unas aguas claras y arenas suaves, lo que las convierten en mecas para los que buscan nadar y hacer submarinismo con tranquilidad.

Vamos a conocerlas.

Buyukada

Buyukada es la más grande y la que está más lejos de Estambul. Su oferta gastronómica de pescados y mariscos es famosa, así como la tradición del regateo que se practica deportivamente en el bazar de la plaza principal.

Desde que se desembarca en el puerto se ven varias edificios otomanos de madera, muchos de ellos adornados con las flores que simbolizan a las Islas de los Príncipes.

Residencias-de-Bukuyada.-Foto-Hulki-Okan-Tabak-Unsplash
Residencias de Bukuyada. Foto Hulki Okan Tabak | Unsplash

Dicen los lugareños que los atardeceres en la colina de Dilburnu son de los mejores de la antigua capital turca, mientras que edificios históricos como los del monasterio de Hagia Irene o Hagia Yorgi o la iglesia de Yucetepe recuerdan que aquí estuvieron exiliados varios emperadores caídos en desgracia.

Heybeliada

Esta es la segunda isla más grande y la más verde de todas las formaciones, con varios sectores reservados como bosques.

En las islas están prohibidas los coches, por lo que la mejor forma de recorrerlas es a pie o alquilando bicicletas

Por ello es la favorita de los habitantes de Estambul para ir de picnic, como es el paraje de Degirmenburnu, donde hay una bahía buscada por los bañistas.

Cuando los residentes de Estambul quieren tomarse un respiro de su endiablado tráfico se dirigen a los puertos y, tras un viaje en ferry de una hora y media, llegan hasta algunas de las formaciones de rocas y bosques que se despliegan al sur de la parte asiática.
Paisaje de Heybeliada. Foto Youssef Mohamed | Unsplash

Entre los sitios de valor histórico están la escuela ortodoxa local y el monasterio de Hagia Triada.

Este último se encuentra en la cima de una colina, el punto más alto de la isla. Hay que pedir permiso para visitarlo, pero al menos las panorámicas justifican el esfuerzo físico.

Burgazada

Esta es la tercera isla en tamaño, y suele ser más tranquila que la turística Buyukada.

Por esta razón tradicionalmente fue buscada por artistas en búsqueda de inspiración y calma, como lo atestigua la casa-museo donde vivió y murió el escritor turco Sait Faik, uno de los más importantes del siglo XX.

En estas islas no existen los coches. Foto Hulki Okan Tabak-Unsplash
En estas islas no existen los coches. Foto Hulki Okan Tabak | Unsplash

Además de una mezquita y la iglesia de Aghios Ioannes (de la era bizantina) que aparecen ni bien se desembarca en el pequeño puerto, los visitantes suelen poner rumbo hacia el monte Bayrak, donde hay ruinas de un convento del siglo IX.

Esta isla tiene algunas de las playas más bonitas de las islas, como las de Kalpazankaya, Madame Martha y Mimi.

Kinaliada

Esta última isla es la más cercana a Estambul, distante a solo 12 kilómetros al sur y una de las más pequeñas, de solo 1,5 kilómetros cuadrados.

Su nombre proviene del color de henna de su suelo, y en verano es una de las más interesantes para descansar en sus playas.

Isla de Kilianada, la más cercana a Estambul. Foto Go Turkey
Isla de Kilianada, la más cercana a Estambul. Foto Go Turkey

El único punto en contra es que por la ausencia de bosques el clima, sobre todo el viento, es más duro respecto a las otras islas.

En su pequeña geografía se levantan tres colinas, las de Cinar, Tesvikiye y Christos. Allí también se encuentra una mezquita moderna, con minaretes triangulares que es una rareza entre estos edificios religiosos. También hay un par de monasterios e iglesias ortodoxas que merecen una visita.

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