Descubriendo paisajes de Castilla y León…que no parecen Castilla y León

Valles que recuerdan a la Toscana, fiordos que parecen de Noruega, sierras que tienen un aire a Escocia…pero en realidad estamos en Castilla y León

Los paisajes de Castilla y León te engañan. Pueden recordar a sitios de otras partes del mundo, pero están aquí nomás, en el corazón de España.

Parece un paisaje de la Toscana, pero es la Ribera del Duero. Foto PxFuel.com

Los paisajes de Castilla y León te engañan. Pueden recordar a sitios de otras partes del mundo, pero están aquí nomás, en el corazón de España.

Quizás haya fiordos similares a los de Escandinavia, o colinas donde el viento castiga a un solitario castillo como si fueran las Highlands. Y sin olvidar sus monumentos históricos, desde huellas romanas en el famoso acueducto de Segovia o el esplendor versallesco del palacio de la Granja de San Idelfonso.

Siguiendo las ideas de la plataforma Destino Castilla y León veamos cuáles destinos juegan a este divertido intercambio de identidades.

Un paisaje de fiordos

Arribes del Duero, entre Salamanca y Zamora, es una de las regiones más desconocidas de Castilla y León.

Los paisajes de Castilla y León te engañan. Pueden recordar a sitios de otras partes del mundo, pero están aquí nomás, en el corazón de España.
Arribes del Duero. Foto Isabel Torrado | Flickr

En este parque natural de 100.000 hectáreas el río Duero transcurre entre altas paredes rocosas que recuerdan a los fiordos noruegos, aunque técnicamente no tengan nada que ver.

Aunque técnicamente no sean fiordos, el paisaje de Arribes del Duero recuerda a aquellos paisajes de Noruega

Hay excursiones en barco que permiten admirar este sinuoso laberinto entre las formaciones de granito, que se elevan hasta los 400 metros.

La soledad del cañón

No es tan grande como la famosa formación del Colorado en EEUU, pero el Parque Natural del Cañón del Río Lobos sorprende por su belleza, en un paisaje donde la soledad es rota por el chillido de alguna ave rapaz como los buitres leonados.

Esta reserva natural cuenta con impactantes paisajes rocosos esculpidos por el paso de este río, en una extensión de 10.000 hectáreas entre el sudeste de Burgos y el noroeste de Soria.

Los paisajes de Castilla y León te engañan. Pueden recordar a sitios de otras partes del mundo, pero están aquí nomás, en el corazón de España.
Parque Natural del Cañón del Río Lobos. Foto Pinares Desconocidos – Flickr

Además de sus rutas de senderismo, el lugar cuenta con una ermita, la de San Bartolomé, que es buscada por los amantes del esoterismo.

Por la belleza de su paisaje el otoño es la mejor época, entorno que se puede descubrir en los caminos relativamente sencillos que siguen el curso del río Lobos.

Valles como los de la Toscana

Decir que tal o cual valle es similar a la Toscana es un poco caer en tópicos. Pero es que la región de la Ribera del Duero tiene grandes similitudes geográficas con esos ondulados valles del centro-norte de Italia.

Los paisajes de Castilla y León te engañan. Pueden recordar a sitios de otras partes del mundo, pero están aquí nomás, en el corazón de España.
Paisaje del rio Raiza, en la Ribera del Duero. Foto Pxfuel.com

Además esta es la cuna de una de las DO vitivinícolas de más calidad de España, donde casi 300 bodegas producen excelentes tintos de uvas tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y malbec.

Y así como en Italia, también aquí hay castillos medievales como el de Peñafiel o el de Curiel y pueblos llenos de valores históricos como Haza, Langa de Duero, Peñafiel o Vadocondes.

Las tierras altas de Soria

No, las Highlands no son las únicas tierras altas que podemos encontrar. De acuerdo que el nombre no es de lo más original, pero así también se denomina a una comarca al norte de la provincia de Soria.

Las Tierras Altas de Soria es una de las regiones que más sufren por la desplobación de sus comunidades

Los paisajes de Castilla y León te engañan. Pueden recordar a sitios de otras partes del mundo, pero están aquí nomás, en el corazón de España.
El pueblo de Valtarejos, en Soria. Foto Diego Delso | Flickr

Si hay que buscar paralelismos con la dura geografía escocesa, se pueden citar la dureza de su clima y lo inhóspito que puede parecer la vida en estos pueblos; que sufren por la pérdida de habitantes: su capital San Pedro Manrique tiene poco más de 620 habitantes.

El lugar, tal como la tierra de los pictos, históricamente ha sido un importante centro de trashumancia, como se puede conocer en un museo en el pueblo de Oncala.

El juego de los parecidos históricos

Entre los diferentes monumentos que tiene Castilla y León hay varios que suelen ser comparados con otros de diversas geografías.

Uno de ellos es el Cristo del Otero, en la provincia de Palencia; una figura construida en 1930 en estilo art decó que tiene unos 20 metros de altura.

Aunque se lo suele comparar con el famoso Cristo de Río de Janeiro, el palentino es 10 metros más bajo, aunque al estar ubicado en una ermita en la cima de un cerro su figura no deja de ser imponente.

Los paisajes de Castilla y León te engañan. Pueden recordar a sitios de otras partes del mundo, pero están aquí nomás, en el corazón de España.
Jardines del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso. Foto Ignacio Ferré Pérez | Flickr

Al Palacio de la Granja de San Idelfonso se lo suele comparar con Versalles. Y no es casualidad, porque Felipe V ordenó levantar un conjunto de edificio y jardines que sean lo más parecido posible con la residencia real de su abuelo Luis XIV en las afueras de París.

El estilo rococó del palacio segoviano, el diseño simétrico de los jardines y las fuentes son algunos de los muchos rasgos en común entre ambos.

Los paisajes de Castilla y León te engañan. Pueden recordar a sitios de otras partes del mundo, pero están aquí nomás, en el corazón de España.
Acueducto de Segovia. Foto Wikimedia

Hay un monumento de Segovia, el famoso acueducto, que no lo tiene ni Roma. Fue construido en el siglo I para llevar agua desde la sierra hasta la antigua ciudad, una obra maestra de la ingeniería civil donde 167 arcos se sostienen por la fuerza de su estructura, sin necesidad de usar argamasa.

Contemplarlo en otoño tomando un café o un chocolate en la Plaza del Azoguejo es un espectáculo inigualable.

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