Cuatro maravillas del románico ocultas en los bosques de Cataluña

En el centro de Cataluña se encuentran iglesias, monasterios, castillos y ermitas del románico que se pueden descubrir en rutas de senderismo por sus bosques y valles

En esos años el románico conjugaba la fe y la arquitectura, que se reflejó en innumerables iglesias, ermitas, conventos y edificios que poblaron la geografía de los valles catalanes.

Monasterio de Sant Pere de Casserres. Foto Miquel Bohigas Costabella | Flickr

La ciudad de Vic, a 72 km de Barcelona, cuenta con numerosas huellas de su pasado religioso, como da fe su Museo Episcopal y en el legado que ha dejado el Abat Oliva, quien fue conde y obispo de Berga y Ripoll en el siglo XI.

En esos años el románico conjugaba la fe y la arquitectura, que se reflejó en innumerables iglesias, ermitas, conventos y edificios que poblaron la geografía de los valles catalanes.

Precisamente la comarca de Osona, donde se encuentra Vic, fue uno de sus epicentros. De hecho, si se trazara un círculo gigante con esta ciudad en su centro, se pueden encontrar varios monumentos románicos en excelente estado de conservación, que se pueden descubrir en fascinantes rutas que combinan el senderismo por la naturaleza.

Veamos algunos de ellos.

El pasado románico de la iglesia de Sant Pere Desplà

En el valle de Arbúcies, a 40 km de Vic, cuando se camina por su ondulada orografía se pueden obtener hermosas vistas de la sierra de las Guilleries y del Montseny.

En esos años el románico conjugaba la fe y la arquitectura, que se reflejó en innumerables iglesias, ermitas, conventos y edificios que poblaron la geografía de los valles catalanes.
iglesia de Sant Pere Desplà. Foto Mparaira | Wikiloc

En un solitario paraje se encuentra la iglesia de Sant Pere Desplà, un edificio románico del siglo XII muy bien conservado.

Si se trazara un círculo gigante con la ciudad de Vic en su centro, se pueden encontrar varios monumentos románicos en excelente estado de conservación

Es un templo pequeño y rodeado de una vegetación de colores intensos, donde en su fachada sur es posible ver algunos tramos de muro de la iglesia prerrománica que le había precedido.

La imponente presencia del Castillo de Montesquiu

A 30 km al norte de Vic se mantienen, en excelente estado de conservación, la imponente figura del Castillo de Montesquiu.

Este edificio pertenecía al linaje de los Besora, que aprovecharon una elevación del terreno para levantar la estructura en donde antes había una torre de defensa que vigilaba el río Ter.

En esos años el románico conjugaba la fe y la arquitectura, que se reflejó en innumerables iglesias, ermitas, conventos y edificios que poblaron la geografía de los valles catalanes.
Castillo de Montesquiu. Foto Osona Turisme

La naturaleza de a poco ha ido conquistando el entorno, que actualmente fue reconvertido en un parque en el que destacan los bosques de roble y pino rojo.

Allí también se encuentra la iglesia románica de Santa María, y a una corta distancia, la capilla dedicada a Sant Moí, que data del siglo X.

Sus muros, se revela a la primera mirada, son de fabricación rudimentaria y tanto la capilla como el cortijo formaban parte de las instalaciones del antiguo castillo medieval.

El arte oculto de la iglesia de Sant Martí del Brull

La riqueza del Parque Natural del Montseny le llevó a ser reconocida como Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

En sus valles hace un milenio se levantaron excepcionales muestras del románico como la iglesia de Sant Martí del Brull.

En esos años el románico conjugaba la fe y la arquitectura, que se reflejó en innumerables iglesias, ermitas, conventos y edificios que poblaron la geografía de los valles catalanes.
Iglesia de Sant Marti del Brull. Foto Wikipedia

Es un templo de una sola nave que sufrió grandes modificaciones en el siglo XVI, con el añadido de un campanario en 1791.

En 1909 se encontraron unos impactantes murales en la pequeña iglesia de Sant Martí del Brull, que fueron trasladados al Museo Episcopal de Vic

Pero pasaron siglos hasta que alguien descubrió, en 1909, unos impactantes murales que actualmente se pueden ver en el Museo Episcopal de Vic.

No hace falta salir del parque para encontrar otra interesante muestra de arquitectura medieval: se trata del castillo de Montsoriu, centro de la señoría feudal des vizcondes de Cabrera.

En esos años el románico conjugaba la fe y la arquitectura, que se reflejó en innumerables iglesias, ermitas, conventos y edificios que poblaron la geografía de los valles catalanes.
Castillo de castillo de Montsoriu. Foto Visit Arbúcies

Original del siglo X, cuando se edificó era la entrada natural desde las tierras ocupadas por los sarracenos para penetrar en el condado gerundense.

A un lado se puede ver una capilla prerrománica dedicada a Sant Pere, con restos del altar y de pinturas murales, que antecedió a un templo posterior de estilo gótico.

El viaje al pasado del monasterio de Sant Pere de Casserres

Otra muestra cómo el románico combina con la naturaleza es el monasterio de Sant Pere de Casserres, en el corazón del Espacio Natural de las Guilleries-Savassona.

En esos años el románico conjugaba la fe y la arquitectura, que se reflejó en innumerables iglesias, ermitas, conventos y edificios que poblaron la geografía de los valles catalanes.
Claustro de Sant Pere de Casserres. Foto Flickr

A la distancia se ve la forma de que este antiguo centro religioso se eleva sobre un meandro del río Ter, una situación estratégica tanto para la defensa como para los religiosos que lo podían divisar a la distancia.

En la visita se puede conocer cómo era la vida de los monjes que lo habitaron entre los siglos X y XIV, con un recorrido que pasa por el refectorio, la cocina, la bodega y la sala capitular.

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