Copenhague y Billund: un viaje a Dinamarca entre Legos, vikingos y barrios de moda

La capital más cool de Escandinavia se combina con una escapada a Billund, paraíso de Lego que esconde interesantes sorpresas como una ciudad vikinga y el mayor parque acuático del país

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.

Foto: Visit Copenhagen.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.

Incluso en un año no precisamente idílico para la felicidad, coronavirus mediante, Dinamarca es el destino perfecto para contagiarse de alegría, pero también para disfrutar de la cultura, el diseño y la moda, de una interesantísima escena gastronómica y una innovadora arquitectura, todo tamizado por esa forma suya de estar en el mundo –eso que denominan hygge y que es tan difícil de explicar como sencillo de identificar- y, cada vez más, por un estilo de vida sostenible.

Primera parada: Copenhague

Apenas un par de días en Copenhague pueden convertirse en una aventura. Por ejemplo, si comienzas visitando Copenhill, una innovadora propuesta que ha convertido una planta de tratamientos de residuos en una pista en la que se podrá esquiar todos los días del año, con diseño del estudio BIG, de Bjarke Ingels, y que combina el ocio con la educación ambiental.

Siempre mirando al agua, una ruta de 13 kilómetros permite recorrer la ciudad mientras invita a practicar todo tipo de actividades, desde nadar a ir a la ópera en uno de los teatros más modernos del mundo, diseñado por Henning Larsen o, simplemente, disfrutar del tiempo en uno de sus cafés, como La Banchina.

En la antigua zona portuaria de Refshaleøen encontramos hoy una de las áreas más animadas de Copenhague

En la zona de la zona de Refshaleøen, una antigua zona portuaria repleta de astilleros y reconvertida en área emergente que atrae por igual a artistas, creativos y emprendedores, La Banchina es uno de los tesoros más preciados para los copenhagueses. Y es que allí te puedes dar un chapuzón, tomar el sol y disfrutar de una sauna en cualquier momento, además de probar sus ricos cafés, tartas y vinos naturales, además de una carta de inspiración italiana cuyos menús cambian según la temporada.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
La Banchina. Foto: Visit Copenhagen.

También esta zona, que estrenó en 2016 Copenhagen Contemporary (CC), un gran centro de arte que exhibe el trabajo de artistas contemporáneos de todo el mundo, fue la escogida por el chef René Redzepi para abrir su nuevo Noma, en un espacio diseñado por BIG que cuenta con una granja urbana y está rodeado de naturaleza.

Y, para algo más informal, pero con el mismo compromiso con los productos orgánicos, de proximidad y de cultivos ecológico, no dejes de visitar el mercado de Reffen con más de 50 vendedores y todo tipo de propuestas en forma de puestos de comida, bares y talleres creativos construido a partir de viejos contenedores portuarios.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
Mercado de Reffen. Foto: Visit Copenhagen.

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Tres barrios a tener en el radar

Seguimos paseando hasta llegar Vestebro, uno de los barrios que condensan la esencia de Copenhague (y penúltimo vecindario de moda de la ciudad, un título ahora quizás en poder de Nørrebro).

El que fuera el barrio rojo es uno de los que más vida en la calle hace, plagado de tiendas de diseño (olvídate de grandes cadenas y flagship stores), pero también espacios de arte y clubes nocturnos, especialmente en The Meatpacking District, los antiguos mataderos que engloban ahora restaurantes, bares de copas y cócteles y las discotecas más codiciadas de la ciudad.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
The Meatpacking District. Foto: Visit Copenhagen

No olvides pasar por Absalon, una antigua iglesia reconvertida en espacio comunitario y concebido como “una extensión de tu propia sala de estar” donde lo mismo se puede jugar al ping pong que al ajedrez, hacer yoga, comer o quedarse de fiesta toda la noche.

Nørrebro es hoy el barrio de moda de Copenhague, el lugar que concentra todo lo divertido y lo delicioso de la capital danesa

Con la etiqueta de multicultural, Nørrebro es en realidad el lugar que concentra todo lo divertido y lo delicioso de la ciudad. Después de ver el barrio desde las alturas en la premiada Torre Mærsk (en la Universidad de Copenhague), puedes recorrer la calle Jægersborggade y enamorarte de todas las tiendecitas donde se venden esos productos daneses que dan a todo un aire tan cool (ficha el taller de la ceramista Inge Vincent y la tienda Gågrøn!).

Galerías de arte, tiendas de vinilos, boutiques de moda independiente, cafés y restaurantes que van de los kebabs más económicos a los establecimientos con estrella Michelin se dan también cita en calles como Elmegade y Blågårdsgade. Antes de irte, una última pista, el cementerio Assistens, un oasis verde que los ciudadanos aprovechan como parque y donde es fácil ver a gente charlando, leyendo, tomando el sol y haciendo ejercicio.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
Nørrebro. Foto: Giuseppe Liverino | Visit Copenhagen.

El último de los “bro” que destacamos es Østerbro. Elegante y tranquilo, el barrio más verde de la ciudad (muy ‘family friendly’) es todo un tesoro para descubrir en parques, calles comerciales y el paseo marítimo.

Tiene playa, tiene el parque más grande de la ciudad (Fæltparken) y entraña a la perfección el espíritu hygge, donde la filosofía slow se alía con el diseño escandinavo y el encanto gastronómico. Boutiques de marcas danesas premiums, cafeterías con productos frescos orgánicos y restaurantes como Geranium, del chef Rasmus Kofoed con tres estrellas Michelin y siempre en los rankings de mejor restaurante del mundo.

En torno a Østerbrogade, la avenida que vertebra el barrio, encontraremos cafeterías que tuestan su propio café como Ø12 y Original Coffee y tejados que invitan a ser disfrutados, como el de Gro Spiseri, para cenar entre lechugas y repollos en la primera granja ubicada en una azotea de Dinamarca.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
Gro Spiseri en Østerbro (Copenhague). Foto: Martin Heiberg.

Una escapada: Billund

Ser algo así como la capital de los niños de Dinamarca es un título que no se consigue por casualidad. Ubicada en el centro de la península de Jutlandia, la ciudad de Billund es mundialmente conocida por ser la cuna de la compañía LEGO, ya que allí fundó la compañía Ole Kirk Kristiansen en 1932. Pero no creas que es su único atractivo.

Por supuesto hay que visitar LEGOLAND, el sueño de los amantes de los archifamosos bloques de construcción -niños o no tanto- hecho parque de atracciones. Aunque hay varios en el mundo, el de Billund es sin duda el mejor (y ya está abierto de nuevo).

Además de descubrir el mundo entero en miniatura construido con más de 20 millones de piezas en Miniland y divisar el parque desde los 36 metros de altura de la LEGO Torre puedes disfrutar de atracciones que van las áreas temáticas Ninjago, Duplo (para niños más pequeños), polar, de piratas y aventuras, a montañas rusas y canoas.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
Foto: Legoland Billund.

Una noche en LEGO hotel redondea la experiencia, que no puede darse por concluida sin pasar por la LEGO House. Construida en 2017 y con diseño del estudio –otra vez- BIG, en sus primeros 100 días recibió nada menos que 70.000 visitantes.

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La idea pasa por llevar a escala arquitectónica las clásicas piezas de la firma y es todo un hito arquitectónico de 23 metros de altura y 12.000 m2 donde el juego, la creatividad y la innovación son omnipresentes. Zonas para experimentar, áreas al aire libre, galerías de exposición, restaurante, tienda, sala de conferencias… en todos y cada uno de los rincones se ponen de manifiesto las infinitas posibilidades de los icónicos ladrillos.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
Foto: Lego House.

Un safari en Dinamarca

Otro imprescindible en la zona, especialmente si vas en familia, es Lalandia, nada menos que el parque acuático más grande de Escandinavia, con un gigantesco aquadome de clima tropical repleto de atracciones y actividades que van de emocionantes toboganes a piscinas de olas, canales, saunas y jacuzzis. Además, paredes de escalada, minigolf, bolera, pista de patinaje y, por supuesto, diferentes opciones de restauración y hasta coquetos bungalows para alojarse.

Muy cerca está WOW Park, un enorme parque de juegos que se esconde en medio del bosque. De hecho, muchas de sus atracciones, desde columpios gigantes a tirolinas pasando por toboganes y puentes colgantes, están literalmente sobre las copas de los árboles, bajo tierra e, incluso, sumergidas en el agua.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
Foto: WOW Park.

Totalmente diferente, aunque también al aire libre es Billund Sculpture Park, un parque de esculturas al aire libre con 19 grandes figuras que se exponen a lo largo de un camino de 1,3 km y totalmente accesible que corre entre un arroyo y la exuberante naturaleza de Billund.

Quizás lo que menos te esperarías es participar en un auténtico safari en Dinamarca. Pero existe, concretamente en el Zoo de Givskud.

A unos 20 minutos en coche de Billund, se puede circular entre animales en un hábitat que replica la sabana africana y donde habitan rinocerontes, jirafas, antílopes, cebras y leones. También cuenta con la exposición de dinosaurios más grande del país, con 50 figuras, algunas de hasta 40 metros de altura.

No es casualidad que los daneses se encuentren entre las personas más felices del mundo –este año en el puesto número tres según el World Hapiness Report que publica la Red de Soluciones para un Desarrollo Sostenible de la ONU-. Aunque llueva uno de cada dos días, aunque tengan larguísimos inviernos con pocas horas de luz y aunque paguen muchos impuestos.
Foto: Givskuz Zoo.

Un viaje al pasado vikingo

Y una última pista: la inmersión en la historia que propone el Ribe VikingeCenter, un museo al aire libre en el que retroceder 1.300 años en el tiempo para descubrir el pasado vikingo entre réplicas auténticas de casas, una granja y una iglesia halladas en Ribe, la ciudad más antigua de Dinamarca, ubicada a solo 2 km.

Con muchas actividades para hacer, como tallar madera, hornear pan, probar el tiro con arco, acuñar monedas o aprender las habilidades de un guerrero, durante la visita es posible conocer a multitud de personajes como herreros, damas, cetreros, carpinteros, plateros o comerciantes.

Vueling te lleva este verano a Copenhague desde Alicante, Barcelona, Florencia, Gran Canaria, Málaga, Mallorca, París y Tenerife; y a Billund desde Barcelona, Málaga y Mallorca y, a partir del 19 de septiembre, también desde Gran Canaria.

a.
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