Colonia: las caras más alternativas y vibrantes del Rin

Distritos como Ehrenfeld, Mülheim o el Barrio Belga concentran a boutiques de diseño y antigüedades, tiendas gourmet, arte urbano y bares de vinos

Dividida por el río Rin, la milenaria ciudad de Colonia es un mosaico de identidades diseminadas por sus barrios. Son 86 divisione, entre las oficiales y las informales, donde sus residentes están orgullosos de sus propuestas culturales, gastronómicas y de diseño.

La meca del diseño alemán

Esta última es la palabra clave en esta ciudad alemana, con una larga tradición de artesanos que devino en una innovadora propuesta de interioristas y decoradores que se extienden más allá de los límites urbanos.

Arte alternativo en Ehrenfeld Foto Michael-Flickr
Arte alternativo en Ehrenfeld. Foto Michael-Flickr

De hecho alrededor del centro de la ciudad se despliega la Möbelmeine (Milla de los muebles), que aglutina a grandes firmas de fabricantes de muebles.

Colonia tiene una fuerte tradición de diseño de muebles e interiorismo, con ferias que atraen a lo más selecto del mercado

Algunas ferias como Imm Cologne o la semana del diseño de Passagen se convierten en las principales citas para empresarios y entusiastas de la decoración y el mobiliario, que acuden con devoción a sitios como Design Post, un espacio de 3.000 metros cuadrados con las marcas más potentes del sector.

Ehrenfeld Boutiques Foto Stefan Keller
Boutique en Ehrenfeld. Foto Stefan Keller

Pero quien busque ideas más alternativas y desenfadadas debe conocer el barrio de Ehrenfeld, que presenta un distrito del diseño que compite en originalidad con el que presenta el barrio de Zollstock con su centro Design 18/12.

Por las calles de Ehrenfeld

Ehrenfeld se integró al casco urbano de Colonia en 1888. Es uno de los barrios más buscados por los artistas, intelectuales y creativos, atraídos por su identidad multicultural.

Aquí es donde el arte urbano campa a sus anchas en muros y en las paredes de grandes fábricas reconvertidas en lofts, galerías de arte y ateliers, así como estudios de cine y grandes discotecas de estética post industrial.

Su propuesta gastronómica oscila entre pequeños restaurantes que siguen al movimiento ‘slow food’ con cafeterías de comercio justo y tiendas de alimentación orgánicas con locales de kebab y platillos de Oriente Medio.

Colonia: las caras más alternativas y vibrantes del Rin
Arte urbano en la estación de trenes de Ehrenfeld.

La presencia de la comunidad musulmana se refleja con la moderna arquitectura de la mezquita de 4.500 metros cuadrados, con sus domos circulares revestido de hormigón y vidrio.

El Barrio Belga

Otro distrito a tener en cuenta es el Barrio Belga, llamado así por la nomenclatura de las calles entre Aachener Straße y Friesenplatz, al este del barrio histórico, que homenajean a las regiones del país vecino.

En ellas se concentra una gran cantidad de tiendas de moda, galerías y tiendas de antigüedades y segunda mano que venden los objetos más insospechados.

Allí se encuentra la plaza de Bruselas, frente a la iglesia de San Miguel, un punto de reunión habitual de los residentes que aprovechan la intensa vida comercial y social en los bares y restaurantes que se despliegan en el lugar. En verano así como en los días agradables de otoño se convierte en un recomendado biergarten.

Galería de arte en el Barrio Belga. Foto Dirk.be-Flickr
Galería de arte en el Barrio Belga. Foto Dirk.be-Flickr

Cada mes de junio en este barrio se organiza Le Bloc, uno de los eventos de moda independientes más recomendados; mientras que un mes antes, en mayo, el festival Ökorausch se centra en los diseños sostenibles.

Pasión por los mercadillos

Volviendo a la pasión por la estética y el mobiliario retro, en Colonia se mantiene una viva tradición de mercadillos.

¿Alguien quiere una silla diseñada en los ’60? ¿Comprar jeans usados por kilo? ¿Decorar la casa con publicidades de la República Democrática de Alemania?

Mercadillo de Maedelsflohmarkt. Foto Turismo de Colonia
Mercadillo de Maedelsflohmarkt. Foto Turismo de Colonia

Artículos como esos se pueden encontrar en mercadillos como Bazar de Nuit, el Helios + Selene, el Mädelsflohmarkt (Mercado de pulgas para chicas) y el Vintage Kilo Sale.

La Mülheim multicultural

También es muy interesante la vida que tiene la antigua villa medieval de Mülheim, que fue absorbida por Colonia en 1914.

La vida del barrio gira en torno a la calle Keupstrasse, donde se concentra la comunidad turca, que despliegan sus comidas tradicionales y joyas en sus grandes bazares y tiendas.

Allí también hay cafés famosos en la ciudad como el Vreiheit o el Jakubowski, con sus techos pintados como nubes, y zonas ajardinadas como la que media entre la iglesia de San Clemente y el Rin, buscadas por los vecinos para pasar una tarde al aire libre.

Mezquita en Ehrenfeld Foto Christliches Medienmagazine
Mezquita en Ehrenfeld. Foto Christliches Medienmagazine

Retazos de la vieja Colonia

Un barrio con una identidad muy atractiva es Nippes. Tradicional hogar de la clase obrera, fue una de las pocas zonas que quedaron más o menos en pie tras los bombardeos de la Segunda Guerra, como lo atestiguan las hileras de casas adosadas de ladrillos como las de la calle Sechzigviertel.

Barberia en el Barrio Belga Foto Michael-Flickr
Barberia en el Barrio Belga. Foto Michael-Flickr

En sus calles se encuentran boutiques de diseños innovadores, tiendas de alimentos bio, bares de vinos como los de la plaza Wilhelmsplatz y una abundancia de espacios verdes en una de las zonas con más parques de esta ciudad.

En sectores de Nippes se pueden ver pequeñas casas del antiguo barrio obrero que se salvaron de la destrucción en la Segunda Guerra

Otra zona ideal para caminar con distensión es alrededor de Rathenauplatz, en el barrio Latino, donde se encuentran varios patios cerveceros y tiendas de diseño independientes en la calle Engelbert

Terrazas en Nippes
Terrazas en Nippes

Como en Nippes, una visita permite ver cómo era la ciudad antes de que las bombas la reduzcan casi toda a escombros.

Por supuesto que muchos querrán pasear primero por las callejuelas del barrio histórico, sacar fotos a la hermosas torres de la catedral gótica, saborear las delicias del Museo del Chocolate y empaparse de cultura en los museos Ludwig o el Romano-Germánico. Pero para ver lo tradicional ya tendremos otra oportunidad.

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