Cinco ciudades donde reina el art déco (y ninguna es Miami)

Más allá de su fama en grandes metrópolis de EEUU, Austria o Francia, el art decó también echó raíces en ciudades de la India, Rumanía o Nueva Zelanda

Con toda justicia se asocia el estilo art déco a ciudades como Miami, Nueva York, Viena o Nancy.

Pero hay muchas ciudades, algunas grandes como Bombay y otras pequeñas como Kaunas (Lituania) o Napier (Nueva Zelanda) que sorprenden por su generoso patrimonio de edificios en este estilo.

Estética de entreguerras

El art déco nació en Francia tras la primera guerra, y su estética cruzó la frontera de la arquitectura para expandirse en los objetos decorativos y la joyería. Su inserción en EEUU le dio fama mundial.

Mientras que el art nouveau, su pariente más cercano, presenta líneas más curvas; el art déco se decantaba por una estética más geométrica.

La primera etapa se caracterizó por el uso de metales como el oro y la plata, mientras que la segunda acompañó la expansión industrial con la incorporación del acero, el bronce y un recién llegado: el plástico.

Bombay (India)

Si Miami es la meca del art déco, Bombay puede presumir de tener el segundo patrimonio de edificios de este estilo, con más de 200 inmuebles.

Lamentablemente muchos están en un mal estado de conservación, pero los mejores ejemplos que podemos encontrar son los cines Metro y Eros o los edificios de India Assurance y Empress Court.

Edificio de viviendas art decó en el paseo Marina Drive. Foto: Wikipedia
Edificio de viviendas art déco en el paseo Marina Drive. Foto: Wikipedia

Varios bloques de oficinas y viviendas construidos en este estilo en los años 30 se concentran en el paseo costero Marina Drive en dirección a Malabar Hill.

Bombay cuenta con más de 200 edificios de art déco, pero muchos de ellos sufren la dejadez y la degradación de años

Cabe ver en detalle como las tradicionales formas geométricas se combinan con motivos locales como los dioses hindúes o las flores de loto que decoran las fachadas.

Napier (Nueva Zelanda)

Esta pequeña ciudad portuaria se presenta como la capital mundial del art decó. El título es algo pretencioso, pero sí cabe destacar que a juzgar por su tamaño seguramente será una de las que concentre más patrimonio de este estilo por kilómetro cuadrado.

La razón de esta profusión está en una tragedia: en 1931 un terremoto arrasó con gran parte de la ciudad, y la reconstrucción se realizó bajo este estilo.

Entre los 140 edificios brilla el Teatro Municipal de Napier, donde sus formas geométricas se combinan con detalles inspirados en el antiguo Egipto entre columas y zigurats.

Sede de la National Tobacco Company, en Napier. Foto: Kirsten Simcox
Sede de la National Tobacco Company, en Napier. Foto: Kirsten Simcox

Otros hitos son la sede de Daily Telegraph con sus columnas de color crema, el Hotel Masonic, el Banco de Ahorro de Auckland y el edificio de National Tobacco, entre otros.

Desde los años ’60 a fines de febrero se organiza el Fin de Semana Art Déco, donde además de visitas guiadas se congregan coches antiguos y la ciudad parece estar inmersa en un túnel del tiempo.

Kaunas (Lituania)

El rápido crecimiento demográfico de los años ’30 impulso una fiebre urbanística en Kaunas, que tuvo al art déco como protagonista.

Nombrada Ciudad del Diseño por la Unesco, de aquellos años quedan testimonios como el Museo de la Guerra, la Iglesia de la Resurrección de Cristo (con un estilizado campanario), el edificio Central de Correos (con su fachada que se curva con elegancia), el Ayuntamiento (ex sede del Banco de Ahorros) y el asilo de San Vicente de Paul, entre otros.

Museo de la Guerra en Kaunas. Foto: Wikipedia
Museo de la Guerra en Kaunas. Foto: Wikipedia

El estilo en esta ciudad lituana estuvo muy marcado por la arquitectura alemana de entreguerras, con una predominancia de los tonos claros y una estética cercana al racionalismo.

Timisoara (Rumanía)

La cercanía con la frontera serbia y húngara, con la influencia de Viena, impulsó al art déco en Timisoara.

Basta tomar un café en medio de la plaza Piata Victoriei para descubrir las fachadas decoradas con azulejos, yeso y decoraciones de estética popular, muy cercanas al estilo secesión que imperó en Budapest.

La influencia del estilo secesión tuvo ecos en la arquitectura de Timisoara en los años 30

Caminando por sus anchas calles se pueden descubrir muchas muestras, como el antiguo cine Royal (con un exquisito arte en sus puertas de madera), el Palacio de las Aguas y la sede de la Fábrica de Sombreros del sur de Hungría (con su fachada atrapada por enredaderas).

Los bloques art decó en esta ciudad se concentran en la plaza Piata Victorei.
Los bloques art déco en esta ciudad se concentran en la plaza Piata Victorei.

Los años del régimen comunista y las crisis de las últimas décadas no ayudaron a su conservación, por lo que muchos frentes están despintados y los detalles de las molduras han desaparecido.

Pero igualmente se puede apreciar la elegancia de art déco en grandes residencias como las casas de József Lichtifusz, la de Romulus Nicolin, el palacio Gad del barón Béla Gudens.

Reims (Francia)

Tras los graves daños que esta ciudad de la región de Champaña-Ardenas sufrió en la Primera Guerra, la reconstrucción se realizó bajo los parámetros del art déco.

La influencia de los ingenieros y arquitectos importados de EEUU es notoria, pero también de la llegada de empresarios con aires de filántropos como Andrew Carnegie.

Vestíbulo de la Biblioteca Carnegie, en Reims.
Vestíbulo de la Biblioteca Carnegie, en Reims.

El barón del acero no solo ayudó a financiar la recuperación de la catedral Notre-Dame de Reims, sino también a levantar edificios como la Biblioteca Carnegie, donde destaca su vestíbulo coronado por una gigantesca araña de cristal, sus vidrieras de colores y los trabajos en hierro fundido.

Pero no es la única muestra: el mercado Boulingrim, el extravagante Café du Palais, la iglesia de San Nicasio, el monumento a los caídos en la Primera Guerra y numerosas residencias particulares también integran un interesante patrimonio para descubrir con calma.

a.
Ahora en portada