Cinco circuitos para descubrir República Checa sobre dos ruedas

En los paisajes ondulados de Chequia se pueden ver las huellas de la Guerra Fría, probar los vinos de Moravia, recorrer el Moldava o descubrir pueblos a la vera del río Ohře

La República Checa cuenta con miles de kilómetros preparados para el cicloturismo, vías verdes, senderos y circuitos que atraviesan ciudades como Praga y pueblos detenidos en el tiempo, a la vera de ríos y en medio de viñedos y bosques.

Hay para todos los gustos: trayectos ‘rompepiernas’ para amantes del esfuerzo físico como varios tramos de la Vía Verde del Jizera, a otros relajados por kilómetros sin desniveles.

República Checa en bici. Foto: JCCCR_Ales Motejl
La República Checa tiene miles de kilómetros para hacer en bici. Foto: JCCCR_Ales Motejl

Antes de que el frío del centro de Europa frene el ánimo de salir a pedalear, seguimos las sugerencias de Visit Czech Republic para ofrecer cinco rutas por los paisajes otoñales de Chequia.

1. En bici entre los viñedos

La idea de pedalear entre viñedos, muy popular en España o Francia, tiene su reflejo en la región de Moravia Meridional.

Este rincón meridional de la República Checa tiene 1.200 kilómetros para recorrer entre campiñas y vides, divididos en 18 rutas.

Todos ellos tienen en común un paisaje de belleza sin igual, con bodegas familiares ansiosas de recibir visitas y organizar catas y alojamientos especialmente preparados para ciclistas.

La región de Moravia Meridional tiene 1.200 kilómetros a través de bosques, campiñas y vides, divididos en 18 rutas.

Uno de los paseos recomendados, según el organismo de turismo nacional, es la senda de 86 kilómetros que se inicia en la ciudad de Mikoluv, famosa por su producción de vinos.

El camino atraviesa la zona boscosa de Pálava, declarado Reserva de la Biosfera; y la zona de Lednice-Valtice, abundante en palacios y pueblos protegidos por la Unesco.

Paseo entre viñedos de Moravia Meriodional.
Paseo entre viñedos de Moravia Meridional.

Una de las ventajas de este recorrido es que apenas tiene desniveles, y en su mayor parte transcurre por sectores asfaltados o con gravilla.

Al sur de Brno

Otro recorrido interesante es el que transcurre al sur de Brno, unos 92 kilómetros que transcurren por los viñedos de Velké Pavlovice.

La ruta occidental comienza en Židlochovice y continúa hasta Rajhrad, donde se pueden degustar vinos blancos locales de Müller-Thurgau, Veltlín o Tramín de las bodegas de Rajhrad, Blučina o Židlochovice.

Allí vale la pena visitar los monumentos del monasterio de Rajhrad, así como el complejo arqueológico de Cezava, cerca de Blučina.

La Ruta del Vino de Brno continúa hasta la región de Kounice y Bránice, una zona de excelentes vinos tintos y muchos destinos turísticos atractivos, como la antigua Dolní Kounice, en el valle del río Jihlava.

Ruta de vino en Moravia del Sur. Foto: JMCCR Solarik
La Ruta del Vino está muy bien señalizada. Foto: JMCCR Solarik

La ruta oriental conecta varios pueblos entre Brno y el parque natural Ždánický les, abundante en pequeñas bodegas.

Los ciclistas más resistentes pueden continuar por la ruta del vino Velké Pavlovice, que enlaza con otro sendero enológico desde Brno a Borkovany.

2. A lo largo del río Ohře

El esfuerzo físico merece recompensas, y estas se encuentran en los trayectos que transcurren por la región de Karlovy, al oeste de Chequia, región abundante en balnearios de relajantes aguas termales y con una legendaria cultura de la cerveza.

Las aguas termales de Karlovy Vary relajan y permiten reponer fuerzas antes de seguir camino

Son 227 kilómetros divididos en cinco etapas, con muchos sectores asfaltados, y con diversos niveles de dificultad.

Vistas de Loket. Foto: Ladislav Renner
Vistas de Loket. Foto: Ladislav Renner

El punto inicial es junto a la frontera con Alemania y corre paralelo al río Ohře. En el primer tramo se circula por una vía verde que enlaza con Cheb, una ciudad con varios puntos de interés histórico, como su fortaleza románica, la iglesia gótica de San Nicolás y varias casas comerciales de estética medieval que rodean su plaza.

Pueblos con historia milenaria

A los 35 kilómetros se llega a Loket, recordada por la estampa de su castillo medieval y con un centro histórico que sirvió de localización para la película de James Bond Casino Royale.

Para reponer fuerzas nada mejor que probar las aguas termales de Karlovy Vary, y conocer los secretos de la elaboración de la cerveza en los pueblos de Kadañ, Louny y Žatec.

Sendero entre bosques cerca del rio Ohre
Sendero entre bosques cerca del río Ohře.

El trayecto termina en Litoměřice, donde el Ohře se funde con el Elba, y en que las bicicletas quedan aparcadas para recorrer con calma las calles empedradas, los palacios, las plazas y las iglesias.

3. El recuerdo de la Guerra Fría

El Euro Velo 13 es un recorrido de 10.000 kilómetros que atraviesa Europa de norte a sur a lo largo de la división ideológica del Telón de Acero, desde la frontera ruso-finlandesa en el Ártico hasta el límite entre Turquía y Bulgaria en el Mar Negro.

En su recorrido por la República Checa bordea la frontera del país con Alemania y Austria, en un trayecto donde cada tanto se divisan altas torres de vigilancia como en Cheb, cerca de Rozvadov o en el Parque Nacional de Čížov in Podyjí.

En el Sendero de la Libertad una serie de paneles describen los intentos de los checos por cruzar la frontera hacia Austria

También se ven sectores con bunkers construidos en la Segunda Guerra Mundial en Slavonice; en Šumava, en el Parque Nacional del Bosque de Bohemia, se circula por senderos que antes restringido al transporte militar, y en Železná ruda se descubre cómo era una estación de trenes dividida por la frontera.

@JMCCR_Otruba_Telón de Acero
Recuerdos de la frontera del Telón de Acero. Foto JMCCR_Otruba

En los circuitos del sur de Moravia, entre Břeclav y Znojmo, se encuentra el Sendero de la Libertad, donde una serie de paneles describen los intentos de los checos por cruzar la frontera hacia Austria.

En Valtice, en este último tramo, en la antigua aduana se encuentra un museo que explica la historia del Telón de Acero en esta región de Moravia entre 1951 y 1989.

4. Paralelo al Moldava

Una de las ventajas de bordear un río como el Moldava es su diversidad de paisajes y atractivos históricos que se van desplegando.

El trayecto va desde el nacimiento de este curso en las montañas de Šumava hasta su desembocadura en el río Elba (Labe), en la ciudad de Mělník, al norte de Praga.

Los 277 kilómetros transcurren por una senda asfaltada o de gravilla, y en el largo rosario de pueblos se encuentran parajes encantadores como Český Krumlov, cuyo casco histórico está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y sitos naturales como el embalse de Lipno, tan grande que se conoce como “el mar checo”.

Castillos y monasterios

Si hay algo que el viajero no se cansará de ver una y otra vez es la abundante cantidad de castillos y monasterios.

Entre los primeros se encuentra el de Rožmberk nad Vltavou, el romántico de Hluboká nad Vltavou, y el de Zvíkov, ubicado muy cerca del embalse Orlík -donde hay interesantes restos arqueológicos para los amantes del buceo-.

Centro de České Budějovice Foto Turismo de la República Checa
Centro de České Budějovice. Foto Turismo de la República Checa

Entre los edificios religiosos sobresale el monasterio de Zlatá Koruna, famoso por la belleza de su claustro.

La vida universitaria otorga a la ciudad de České Budějovice, capital del Bohemia Meridional, un ritmo diferente al de los apacibles pueblos de la región. Además cabe recordar que allí nació la cerveza Budweiser Budwar.

El trayecto cruza Praga, ciudad a la que no hace falta presentación. Y en el camino hacia Mělník se siguen admirando castillos como el de Nelahozeves y el de Veltrusy.

5. Vía verde del Jizera

Otro río, el Jizera, es el hilo conductor de un circuito de 164 kilómetros, que debido a lo ondulado del terreno es mejor reservarlos para quien tenga resistencia física (o una bicicleta eléctrica).

El trayecto se divide en tres etapas: la primera atraviesa las montañas de Krkonoše (o de los Gigantes), donde el Sněžka destaca con sus 1.602 metros de altura.

Paraíso checo, foto: Libor Sváček
La reserva ‘Paraíso Checo’. Foto: Libor Sváček

A este tramo le sigue el que atraviesa la reserva de Český ráj (Paraíso Checo), área natural protegida donde las formaciones de piedra parecen competir para tocar el cielo.

Por la dificultad del trayecto que corre junto al Jizera es mejor reservar este circuito para los que tengan resistencia física

El último sector llega a Mladá Boleslav, ciudad conocida por ser la cuna de Škoda. No hace falta ser apasionado por los coches para visitar la fábrica y su museo.

Los amantes de la historia pueden pasar un par de horas en Stará Boleslav- Brandýs nad Labem, atravesada por el Elba, con monumentos como el castillo renacentista de Brandýs nad Labem, el puente de piedra, el gigantesco molino y el curioso Edificio del Verdugo con sus esgrafiados.

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