Cinco bibliotecas de Austria que son una obra de arte

Barrocas, renacentistas, con sus paredes ricamente decoradas y con un invaluable patrimonio de libros e incunables. La belleza de estas bibliotecas austríacas es impactante

Desde los tiempos medievales los monasterios han sido los guardianes del saber en Europa. En los siglos XVII y XVIII varios monasterios reformaron sus bibliotecas en opulentos estilos barrocos, que actualmente conservan una elegante presencia que desafía el paso del tiempo.

Sala del Estado. Foto Biblioteca Nacional de Austria

Desde los tiempos medievales los monasterios han sido los guardianes del saber en Europa. En los siglos XVII y XVIII varios monasterios reformaron sus bibliotecas en opulentos estilos barrocos, que actualmente conservan una elegante presencia que desafía el paso del tiempo.

Hogar de miles de ejemplares de valor incalculable, además de manuscritos, incunables y globos terráqueos, estas bibliotecas son un fascinante viaje al pasado. Descubrimos algunas de las más fascinantes de Austria

Desde los tiempos medievales los monasterios han sido los guardianes del saber en Europa. En los siglos XVII y XVIII varios monasterios reformaron sus bibliotecas en opulentos estilos barrocos, que actualmente conservan una elegante presencia que desafía el paso del tiempo.
Sala de lectura de la Biblioteca Nacional de Austria

Monasterio de Admont

El pueblo de Admont tiene todo lo que se espera de una villa austríaca en medio de los Alpes: grandes montañas que protegen el valle, vacas pastando en prados impecables, y un núcleo urbano encantador.

Pero la joya de la corona está en el Monasterio de Admont, un imponente complejo con casi 1.000 años de antigüedad, perteneciente a la orden de San Benito.

Su biblioteca es la más antigua entre los monasterios católicos del mundo. Construida en 1776, es un fastuoso despliegue de arte barroco que aloja a más de 200.000 volúmenes, entre ellos 1.400 manuscritos y 530 incunables imposibles de tasar, como la valiosa Biblia de Admont.

Desde los tiempos medievales los monasterios han sido los guardianes del saber en Europa. En los siglos XVII y XVIII varios monasterios reformaron sus bibliotecas en opulentos estilos barrocos, que actualmente conservan una elegante presencia que desafía el paso del tiempo.
Biblioteca de la abadía de Admont. Foto Markus L – Flickr

El techo está formado por siete cúpulas pintadas con frescos de Bartolomeo Altomonte, que realiza un recorrido artístico por el viaje del saber humano, en un diseño que representa los ideales de la ilustración que se expandían por Europa.

Unas 48 ventanas y claraboyas permiten el paso de la luz natural, en una estancia dividida en tres volúmenes donde hay varios pasadizos secretos .

Abadía de Kremsmünster

La historia de Admont es similar a la biblioteca de la abadía de Kremsmünster, ubicada a 40 kilómetros al sur de Linz.

El conjunto religioso fue fundado en el 777, pero su biblioteca fue reconstruida entre 1680 y 1689 en estilo barroco.

La biblioteca de Admont es la más antigua entre los monasterios católicos

Así lo evidencian los frescos del techo que reflejan escenas bíblicas, así como las molduras de las paredes revestidas de pintura dorada y la elegancia de sus anaqueles de madera.

Desde los tiempos medievales los monasterios han sido los guardianes del saber en Europa. En los siglos XVII y XVIII varios monasterios reformaron sus bibliotecas en opulentos estilos barrocos, que actualmente conservan una elegante presencia que desafía el paso del tiempo.
Sala de la Abadía de Kremsmünster

La biblioteca posee 160.000 volúmenes, entre ellos 1.700 manuscritos y casi 2.000 incunables.

Una de las gemas es el Codex Millenarius, un libro del siglo VIII que contiene los cuatro evangelios, y que fue escrito en la abadía de Mondsee, a 77 km de Kremsmünster.

Además de la biblioteca con sus gigantescos globos terráqueos, en las visitas se pueden conoce la sala imperial y la cámara del tesoro, entre otras estancias.

Abadía de Rein

Otra biblioteca monacal de gran belleza es la de la Abadía de Rein, edificio de la orden cisterciense ubicada a 16 km de la ciudad de Graz.

Su patrimonio de 100.000 libros, donde se incluyen 150 incunables (como un fragmento del poema épico medieval Parzival, del siglo XIII) se aloja en una sala decorada en estilo barroco por Joseph Amonte en 1753, quien pintó frescos de colores intensos y tan sobrecargados como la basílica del monasterio.

Las columnas revestidas de madera, con extremos dorados, prologan a una mesa redonda con un ‘calendario eterno’, conocida como ‘la mesa de Kepler’, en honor al célebre astrónomo alemán.

Desde los tiempos medievales los monasterios han sido los guardianes del saber en Europa. En los siglos XVII y XVIII varios monasterios reformaron sus bibliotecas en opulentos estilos barrocos, que actualmente conservan una elegante presencia que desafía el paso del tiempo.
Biblioteca del monasterio de Rein. Foto Dnalor01-Wikipedia

Los incunables expuestos en cajas de vidrio, como el Antiphonale Cisterciense o el Wolfgang Missal, presentan maravillosos dibujos realizados por los copistas medievales.

Monasterio de Melk

En la cima de un acantilado rocoso, sobre el Danubio, el monasterio benedictino de Melk domina el valle en la Baja Austria.

Su biblioteca, que se empezó a formar en el siglo XII, se construyó en 1735, y tres décadas más tarde se añadieron las salas Bergl, a las que solo se puede acceder por escaleras en espiral, y que atesora la colección de libros científicos y de historia natural.

Umberto Eco bautizó al novicio protagonista de ‘El nombre de la rosa’ como Adso de Melk, en honor al importante monasterio austríaco

También diseñada en estilo barroco, con frescos de Paul Troger, su fondo bibliográfico es de 100.000 libros, con 750 incunables y 1.800 manuscritos.

Desde los tiempos medievales los monasterios han sido los guardianes del saber en Europa. En los siglos XVII y XVIII varios monasterios reformaron sus bibliotecas en opulentos estilos barrocos, que actualmente conservan una elegante presencia que desafía el paso del tiempo.
Biblioteca de la Abadía de Melk. Foto Jeff Hutchison-Flickr

A diferencia de otras bibliotecas, esta se sigue utilizando como fuente de consulta y su patrimonio se incrementa cada año con las donaciones.

Como un guiño al legado histórico que representa esta biblioteca en la historia europea, Umberto Eco bautizó al novicio protagonista de El nombre de la rosa como Adso de Melk.

Biblioteca Nacional de Austria

Y cerramos con una biblioteca que no pertenece a un monasterio, sino que se encuentra en el Palacio de Hofburg, histórico centro de poder de los Hasburgo.

Se trata de la Biblioteca Nacional de Austria, la más grande del país, cuya construcción fue ordenada por el emperador Carlos VI en el siglo XVIII en un cargado estilo barroco.

Desde los tiempos medievales los monasterios han sido los guardianes del saber en Europa. En los siglos XVII y XVIII varios monasterios reformaron sus bibliotecas en opulentos estilos barrocos, que actualmente conservan una elegante presencia que desafía el paso del tiempo.
Sala del Estado. Foto Biblioteca Nacional de Austria

Esa es la estética dominante en el corazón de este centro del saber, el Salón del Estado, donde la estatua de este emperador del Sacro Imperio Romano Germánico preside la estancia de paredes curvas y anaqueles de madera, con una explosión de colores en los frescos del techo.

El edificio aloja el Museo de la Literatura, dedicado a los escritores austríacos, y al fascinante Museo de los Papiros, con manuscritos elaborados en este antecesor del papel que datan desde el siglo II a.C. hasta obras islámicas del siglo XIII.

Pero el lugar donde los visitantes quedan realmente fascinados es el Museo de los Globos Terráqueos, con 250 ejemplares de los últimos siglos, acompañados por un gran número de instrumentos astronómicos y de medición.

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