C.A.L.L.E. o cómo Lavapiés se rinde al arte urbano

El festival de ‘street art’ regresa a su cita con el distrito madrileño, este año con 50 artistas y un mensaje de apoyo al pequeño comercio del barrio

C.A.L.L.E. ha vuelto. Quiere emocionarte, enamorarte, liberarte, asombrarte, revitalizarte, excitarte, pensarte, impresionarte…Es street art en estado puro y está en el madrileño barrio de Lavapiés, este año -cómo evitarlo- con obras y mensajes que hablan de la pandemia, pero también de la ilusión, la luz, el compromiso o la entrega. Y con un mensaje claro de apoyo a los pequeños comercios, el alma de los barrios.

La presente edición del festival, que se extiende hasta el próximo 2 de agosto, se podría resumir en tres palabras: barrio, comercio y arte. Y es que, según la artista participantes Vera Galindo, C.A.L.L.E. es una fórmula “de acercar el arte a la gente que camina por el mismo trayecto cada día, o que pasa de casualidad. También de darle más visibilidad al comercio local, de captar la atención y valorarlo. Un motivo para visitar el barrio, y desde luego, para querer quedarse en el”.

C.A.L.L.E. no solo pinta de colores las fachadas, sino que también traslada a la calle, a golpe de spray y pintura, reflexiones, protestas y anhelos que laten en la sociedad

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50 artistas y 50 comercios

Con muchos murales ya terminados, serán en total una cincuentena de obras en otros tantos locales, de farmacias a librerías, pasando por bares, restaurantes y peluquerías. Las firman artistas nacionales e internacionales tan relevantes como Álvaro Óskua, Karolina Kawa, Alba Bla, Shara Limone, Bonssai, Bananocream DrHomes, Rubén Amorós, Snock, Sara Fratini, Yolanda Gómez Urrea, Masaaki Hasegawa, Fernando Fom, Vera Galindo, el colectivo Brochka!, Marta Vela, Eduars y DrHomes, entre otros.

Rosh333 CALLE 2020. Foto: Guilllermo de la Madrid | Madrid Street Art Project.

Rosh333 es el artista invitado de esta edición. Foto: Guilllermo de la Madrid | Madrid Street Art Project.

El alicantino Rosh333 ha sido el elegido para crear la obra Alhambra, la marca colaboradora de evento que organizan la Asociación de Comerciantes de Lavapiés y Madrid Street Art Project.

Además de animar a perderse entre pinturas, C.A.L.L.E. organiza actividades gratuitas como visitas guiadas y la gymkhana Street Art Hunt.

Churros, pulpo y multiculturalidad

El de Lavapiés, en el distrito de Embajadores, multirracial, multicultural y de gran diversidad demográfica, es el barrio perfecto para este experimento de arte y cultura urbana, que desde hace siete años no solo pinta de colores las fachadas, sino que también traslada a la calle, a golpe de spray y pintura, pero también ganchillo o crochet, reflexiones, protestas y anhelos que laten en la sociedad.

Es el caso del feminismo, tema de Hermana, aquí está mi ventana, firmada por Brochka! Marta y Celia, especializadas en mural y serigrafía y participantes en C.A.L.L.E. desde 2017, aborda el aislamiento por el coronavirus a través de los ojos del 8M o, lo que es lo mismo “sororidad en tiempos de aislamiento”. Según explican, además de estos dos acontecimientos -manifestación y aislamiento-, buscan también “explorar el plano de los cuidados”.

Brochka CALLE. Foto: Guillermo de la Madrid | Madrid Street Art Project.

Brochka CALLE. Foto: Guillermo de la Madrid | Madrid Street Art Project.

También partiendo del aislamiento al que nos ha sometido el virus surge No me encuentro quiero encontrar, de Vera Galindo. “Es una reflexión al tiempo que hemos tenido para conocernos y encontrarnos o por el contrario evitarnos”, cuenta, “una búsqueda de nosotros mismos, una introspección, que igual no hacemos habitualmente y que quizá no ha concluido con los resultados esperados”. Y puesto que vivimos en una sociedad de “no parar” donde a lo que no prestamos atención es a nosotros mismos, con quien estamos 24/7, ¿qué pasa cuando tenemos las 24 horas del día para prestarnos atención? ¿Nos encontramos o no nos queremos encontrar?

La calle, protagonista

La obra de Fernando Fom Viva la calle habla por su parte de cómo nos relacionamos con el medio. La calle es ese lugar que nos rodea, ese espacio que compartimos y que deberíamos cuidar para disfrutar entre todos. “Quiero transmitir ese mensaje precisamente, el del entorno que debemos respetar y cuidar para que podamos campar a nuestras anchas y porque no, interactuar con él”.

Contra los especuladores urbanos alza la voz -más bien, la brocha- Eduars en La ciudad no es un juego. “Cuando leí la noticia de que un gran grupo de especuladores inmobiliarios habían comprado y desalojado un restaurante mítico de comida senegalesa de Lavapiés, el Baobab, sentí mucha pena y pensé que al final la ciudad, la vivienda y la especulación la manejan seres ajenos a ella, como niños que juegan desconociendo que hay una vida, una cultura, un arraigo de ciertos lugares al barrio”.

Fernando Fom mientras trabaja en su obra. Foto: Guillermo de la Madrid | Madrid Street Art Project.

Fernando Fom mientras trabaja en su obra. Foto: Guillermo de la Madrid | Madrid Street Art Project.

También indispensable del barrio son los abuelos. Con Vínculo, Yolanda Gómez Urrea pone cede el protagonismo a las abuelas, a la historia del barrio, a la mujer, al vínculo que se crea con el barrio y con las siguientes generaciones. Abuela y nieta. Un legado lleno de historias y experiencias, de luchas y derechos conseguidos.

De roles y estereotipos

¿Individuos o colectivos? Somos equipo de Marta Vela hace hincapié en el sentimiento de pertenencia a un grupo: el de las mujeres. Para ello se toma prestado un objeto del imaginario colectivo como son las bufandas de los equipos deportivos y se transforman para transmitir otro mensaje.

Vela apunta que la obra es “un juego visual, un objeto urbano y cotidiano que cambia su mensaje”. Así el crochet, tradicionalmente relacionada con la domesticidad de las mujeres, cambia de contexto para difundir un mensaje reivindicativo.

Tejelaraña CALLE. Foto: Guillermo de la Madrid | Madrid Street Art Project.

Tejelaraña CALLE. Foto: Guillermo de la Madrid | Madrid Street Art Project.

Una idea similar a la del colectivo Teje la araña y su obra No es no, un alegato contra la violencia machista. “Es un grito contra las más de 5 agresiones sexuales que se producen al día según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior en España en 2019”.

“Al utilizar el ganchillo y lana como ‘labores’ que llevan casi intrínsecas esa lectura estereotipada de ‘femeninas y delicadas’ en un contexto ‘duro’ como suele ser la ciudad y el arte urbano, produce un cortocircuito estético-conceptual en aquel que la contempla”, explican.