Descubriendo las bibliotecas más bonitas de España

Con sus anaqueles de madera y esa calma que dan los lugares detenidos en el tiempo, viajamos por Madrid, Barcelona, Santander, Santiago de Compostela y Salamanca para descubrir las bibliotecas más fascinantes de España 

Hay bibliotecas en las que se viaja en el tiempo. No es por el tópico que con los libros uno traslada la imaginación, etc etc, sino por la belleza que destilan sus salas, estanterías, recepciones, techos y fachadas. 

La fastuosa biblioteca fundada por Felipe II en El Escorial. Foto José María Cuellar | Flickr

Hay bibliotecas en las que se viaja en el tiempo. No es por el tópico que con los libros uno traslada la imaginación, etc etc, sino por la belleza que destilan sus salas, estanterías, recepciones, techos y fachadas. 

Son mucho más que un tesoro bibliográfico , son templos de la cultura en donde puede haber devotos que recurren a la palabra escrita pero otros que solo quieren pasear en silencio por los anaqueles con libros centenarios, bajo gigantescas arañas de cristal o contemplando las estatuas que miran en silencio. 

Esas siete bibliotecas de diversos puntos de la geografía española merecen una visita. Y que no se limite a sus espacios, sino que también valoren los libros que atesoran. 

Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial 

Hace casi cinco siglos Felipe II fundó esta biblioteca en el Monasterio del Escorial, y desde ese entonces pocas le han podido hacer sombra en su fastuoso y sobrio despliegue. 

También conocida como Escurialense o la Laurentina, sus pasillos, techos y suelos son un catálogo de arte renacentista. 

Así se ve en el imponente salón principal, también llamado ‘de los frescos’, decorados con obras de arte que representan las siete artes liberales. 

Hay bibliotecas en las que se viaja en el tiempo. No es por el tópico que con los libros uno traslada la imaginación, etc etc, sino por la belleza que destilan sus salas, estanterías, recepciones, techos y fachadas. 
Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial. Foto Mercé | Flickr

Varias esferas y globos terráqueos en el centro de la estancia aportan una cuota de belleza científica adicional. 

La biblioteca cuenta con un patrimonio de 40.000 volúmenes, entre ellos 600 incunables y otros de un valor imposible de tasar; con códices y manuscritos latinos, griegos, hebreos, árabes y de otras culturas. 

Biblioteca de la Universidad de Salamanca 

Si se trata de buscar otra biblioteca con la solera que le da el paso de los siglos no hay dudas: hay que visitar la histórica de la Universidad de Salamanca.

La biblioteca de la Universidad de Salamanca, fundada en el siglo XIII, es la más antigua entre las casas de altos estudios de Europa

Hay bibliotecas en las que se viaja en el tiempo. No es por el tópico que con los libros uno traslada la imaginación, etc etc, sino por la belleza que destilan sus salas, estanterías, recepciones, techos y fachadas. 
Biblioteca de la Universidad de Salamanca. Foto Antoine Taveneaux | Flickr

Fue creada en el siglo XIII por el rey Alfonso X, lo que le vale ser la biblioteca universitaria más antigua de Europa. Hasta los años ’50 fue el único servicio bibliotecario de esta casa de altos estudios.  

Tuvo una importante extensión de su fondo bibliográfico con la incorporación de las colecciones del Colegio Real de la Compañía de Jesús de Salamanca y sus colegios mayores. 

Se encuentra situada en el claustro alto del Edificio de las Escuelas Mayores. Consta de la Antigua Librería (que data de los siglos XVI a XVIII) y de una zona más moderna (de finales del siglo XIX), dedicada a depósitos, locales administrativos y tecnológicos y a sala de investigadores. 

La gran sala presenta un estilo barroco, con estanterías de madera y elegantes bóvedas austeramente decoradas en los techos, y con varias esferas renacentistas flanqueando los anaqueles. 

Entre sus 2.800 volúmenes incunables y obras de gran valor histórico se encuentran las primeras ediciones de Cervantes y Quevedo, así como el Liber Canticorum de la reina Doña Sancha, de mediados del siglo XI, y el Libro de buen amor, del Arcipreste de Hita. 

Biblioteca del Ateneo (Madrid) 

Regresamos a Madrid para conocer la biblioteca del Ateneo, asociación fundada en 1835 para promover la cultura, o como decían sus estatutos, para ser “un punto de reunión a todos los hombres instruidos, (que) contribuya a facilitarles la mutua comunicación de sus ideas”. 

La biblioteca presenta una rica colección de obras del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. 

Su sala principal, apodada la pecera, presenta los libros en estanterías cerradas distribuidas en dos plantas, y en su centro se despliegan las hileras de pupitres con tapizado verde y con lámparas bajas. 

Hay bibliotecas en las que se viaja en el tiempo. No es por el tópico que con los libros uno traslada la imaginación, etc etc, sino por la belleza que destilan sus salas, estanterías, recepciones, techos y fachadas. 
Biblioteca del Ateneo. Foto Ateneo de Madrid

Cuenta con un fondo bibliográfico de 200.000 volúmenes, y si bien el Ateneo la ofrece a sus socios, periódicamente se organizan visitas guiadas para conocerla. 

Biblioteca América (Santiago de Compostela) 

Otra biblioteca de estética señorial, en donde uno queda fascinado por su colección como por su decoración es la América de la Universidad de Santiago de Compostela

Su creación, en 1904, fue promovida por las ideas hispanoamericanas que se extendian entre el Nuevo Mundo y las comunidades gallegas, la principal fuente de emigrantes a aquellas tierras desde fines del siglo XIX y principios del XX. 

La sala principal impacta: su estantería barroca proviene del monasterio de San Martin Pinario

Hay bibliotecas en las que se viaja en el tiempo. No es por el tópico que con los libros uno traslada la imaginación, etc etc, sino por la belleza que destilan sus salas, estanterías, recepciones, techos y fachadas. 
Biblioteca América. Foto Luis Polo – Universidad Santiago de Compostela

Allí se encuentran antiguas obras de botánica, derecho, medicina, historia, etcetera, que totalizan 37.000 volúmenes, algunos de gran valor histórico. 

Su promotor, Gurmensindo Busto, la concibió como un museo, por ello se pueden ver muestras de animales disecados, minerales, dibujos de plantas, además de monedas, banderas, artículos de los pueblos americanos (desde un carcaj a recipientes de cerámica) y hasta una galería de bustos de próceres latinoamericanos, como Francisco Miranda, Jose de San Martin, Simón Bolívar o Bernardo O’Higgins

Biblioteca Menéndez Pelayo (Santander) 

Esperamos que pronto pueda reabrir la biblioteca Menéndez Pelayo, que está en obras de rehabilitación. 

Allí están los libros que pertenecieron al intelectual Marcelino Menéndez Pelayo, que se especializo en obras de humanidades, bibliografía y pensamiento historico y literario, y que donó junto con el momumental edificio donde se encuentra y sus jardines a la ciudad de Santander

Al fallecer dejó un patrimonio de 41.500 títulos, entre ellos unos 20 incunables y más de 1.100 obras del siglo XVI, además de manuscritos de Quevedo y Lope de Vega.  

Los 41.500 libros de la biblioteca Menéndez Pelayo fueron donados por este pensador a la ciudad de Santander, y prohibió que su fondo editorial siga creciendo

Hay bibliotecas en las que se viaja en el tiempo. No es por el tópico que con los libros uno traslada la imaginación, etc etc, sino por la belleza que destilan sus salas, estanterías, recepciones, techos y fachadas. 
Foto Biblioteca Menéndez Pelayo

Y si no incrementa su fondo es porque el pensador pidió expresamente que no reciba nuevas obras tras su muerte. 

La biblioteca presenta un estilo historicista en modo montañés, que fue realizada por Leonardo Rucabado, con una marcada influencia del estilo herreriano.  

Delante de la biblioteca, en su jardín cercado por un muro de piedra con bella rejería de hierro fundido, está la estatua de Menéndez Pelayo realizada en mármol blanco de Carrara. 

Biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona)

Cuando se inauguró el Parque de la Ciudadela en Barcelona en 1880 tuvieron que resolver un problema: ¿cómo proveer de agua a la fuente monumental cuando no había maquinarias hidráulicas?

La solución fue crear una gigantesca cisterna a una corta distancia capaz de albergar 15.000 toneladas de agua, donde un joven Antoni Gaudí participó de los cálculos estructurales.

Hay bibliotecas en las que se viaja en el tiempo. No es por el tópico que con los libros uno traslada la imaginación, etc etc, sino por la belleza que destilan sus salas, estanterías, recepciones, techos y fachadas. 
Biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra. Foto Fernando Lorenzale | Flickr

Años más tarde el recinto perdió su función. Su interior fue asilo municipal, almacén de los bomberos, vestuario y parque móvil de la Guardia Urbana, hasta que en 1999 se rehabilitó como biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra.

El lugar parece una catedral, un entramado de arcos de 14 metros de altura que se extienden a lo largo de 65 metros de profundidad. En total son más de 4.550 metros cuadrados, que se triplican con la superficie rehabilitada y donde una serie de túneles conecta con el resto del campus universitario.

a.
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