Berlín: si no se puede bailar, que haya muestras de arte

Discotecas y clubes nocturnos de Berlín como el famoso Berghain se reconvierten en galerías de arte con espectáculos de luz y sonido

Berlín es una de las ciudades europeas con más cultura de la noche, con clubes nocturnos que ofrecen experiencias para toda clase de públicos, discotecas abiertas las 24 horas y una tradición de diversión a gran escala que no tiene igual.

Pero el coronavirus ha frenado en seco esta vida de ritmos tecno, luces fugaces y cuerpos en movimiento. Desde el 14 de marzo todos los establecimientos tuvieron que cerrar sus puertas, y a pesar de que hay restaurantes y teatros que pueden abrir, estos templos de la marcha siguen con la persiana baja.

Espectáculo sonoro en la pista

Pero algunos buscan alternativas que vayan más allá de los esfuerzos por realizar fiestas virtuales.

La estructura del club Berghain, instalado en una antigua central eléctrica, fue la caja de resonancia de un espectáculo de sonido

Uno de ellos es el célebre club nocturno Berghain, que el fin de semana pasado organizó un espectáculo de luz y sonido muy lejos de sus clásicas performances multitudinarias.

La puesta en escena titulada Once canciones – Hall del Berghain presentó una experiencia sensorial de sonidos envolventes, que iban desde ruidos de tráfico al golpeteo de las paletas de un helicóptero, pasando por una serie de murmullos, crujidos y silbidos que flotaban discretamente sumados a golpes de percusión en varios tonos.

Presentación de ‘Once canciones’

Efectos entre las paredes

Lo interesante es que el edificio mismo se convertía en una caja de resonancia, como un instrumento más. Con los ojos cerrados o abiertos, en un lugar fijo o caminando, los asistentes comprobaban que la percepción sonora siempre es diferente.

La creación de Sam Auinger y Hannes Strobl proponía que los sonidos fluyan a través de las paredes y columnas de hormigón del Hall Kessel Berghain, instalado en una antigua central eléctrica de Berlín, cuyo interior se eleva hasta los 20 metros de alto.

Por razones sanitarias la asistencia máxima fue de 50 personas -que por supuesto, se colmó enseguida-, y todo el mundo debía respetar la distancia de dos metros. Pero si hay algo que sobra en el Berghain es espacio, por ello no hubo problema en respetarla.

Fiestas en plazas y parques

La iniciativa de este club nocturno se suma a las propuestas del gobierno berlinés que busca dar apoyo a los centros de ocio que vayan más allá de la subvención económica.

El gobierno berlinés propone crear fiestas en zonas abiertas para evitar la realización de ‘raves’ ilegales

Los grandes espacios del Berghain funcionaron como una caja de resonancia.

La vicealcalde de Berlín, Ramona Pop, envió una carta a los regidores de los distritos de la ciudad en la que instó a que busquen espacios abiertos, sean parques, plazas, avenidas y centros deportivos que puedan acoger fiestas electrónicas.

“Berlín echa de menos su vida nocturna. Clubes y bares están sufriendo económicamente por la crisis del coronavirus. Por ello, además de la ayuda económica, queremos crear un marco para que los berlineses puedan disfrutar de fiestas en espacios públicos”, dijo la funcionaria.

Freno a las fiestas ilegales

El objetivo es que las reuniones nocturnas se hagan en un marco legal, en el que las autoridades puedan tener control del aforo y las medidas de protección sanitaria.

La idea llega después que se hayan registrado incidentes en fiestas ilegales en Fráncfort y Stuttgart, donde incluso hubo choques con la policía cuando intentó disolver los encuentros.

Además es una forma de frenar las convocatorias que se realizan en Berlín por redes sociales, fenómeno que se repite en las grandes ciudades europeas.

Pop llamó a actuar rápidamente, para ofrecer una alternativa de diversión segura antes de que se terminen los dos meses restantes del verano.

a.
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