Baños de agua dulce en los lagos más espectaculares de España

De lagos glaciares a embalses con bandera azul, estos baños de agua dulce demuestran que España es mucho más que playa

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.

Lago de Sanabria, Zamora. Foto: Getty Images.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.

Precisamente esta extraña temporada vacacional en la que muchos han optado por el turismo de cercanía y los entornos rurales, Instragram se ha llenado de agua dulce. Según el buscador de alquileres vacacionales Holidu, solo los lagos de Covadonga, Enol y Encina, en pleno parque Nacional de los Picos de Europa, han cosechado 58.000 menciones en esta red social.

Lagos, pozas, gargantas, pantanos y lagunas, estos son algunos de los mejores baños en toda España.

Lago de Alqueva, Extremadura

A medio camino entre Portugal y España, el de Alqueva es el lago artificial más grande de Europa, con más de 1.160 km de costa interior y un área de 250 km2.

Sobre las aguas del embalse y su entorno se pueden realizar todo tipo de actividades de turismo activo y naturaleza que van desde paseos en barco, canoas, kayaks, rutas de senderismo o a caballo, mountain bike, observación de aves o pesca.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.
Playa de Cheles. Foto: Turismo de Extremadura.

Además, cuenta con su propia playa, la de Cheles, que ha sido reconocida por segundo año consecutivo con la Bandera Azul que distingue los mejores arenales. Rodeada de encinas, en plena dehesa, a 55 km de Badajoz y en una comunidad autónoma sin costa, encontramos una verdadera playa que lo tiene todo para disfrutar, desde sombrillas a chiringuitos, pasando por una excelente zona de baño (este año, eso sí, con algunas medidas de seguridad y distancia social).

Lago de Sanabria, Castilla y León

En la provincia de Zamora, sus 1,5 kilómetros de ancho y 3 kilómetros de largo lo convierten en el lago natural más grande de origen glacial de la Península Ibérica. Es por ello que el Lago de Sanabria se ha convertido en un sitio ideal para veranear y disfrutar del buen tiempo, gracias a varias playas de arena y piedra, entremezcladas con árboles en las que está permitido tanto el baño como la pesca.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.
Lago de Sanabria. Foto: Pixabay.

Además, una amplia oferta de campings, rutas en barco e incluso un balneario completan la oferta turística de este espectacular destino.

Pantano de San Juan, Madrid

The Refrescos tendrían que revisar la letra de su famosa canción porque, desde 2018, Madrid sí tiene playa. De acuerdo, es fluvial, pero la Playa Virgen de la Nueva -o, directamente, la playa de Madrid- no solo consiguió el distintivo que certifica la calidad de sus aguas para el baño, sino que lo ha revalidado cada año desde entonces.

Ubicada en el pantano de San Juan, en el término municipal de San Martín de Valdeiglesias, y a apenas una hora de la capital, sus aguas procedentes del río Alberche son perfectas para el baño, pero también para practicar deportes náuticos como el piragüismo, el esquí acuático o el kite surf.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.
Pantano de San Juan. Foto: Pixabay.

Lagunas de Ruidera

Lo podríamos definir, sin duda, como el ‘paraíso turquesa’ de Castilla la Mancha. En pleno Parque Natural de Ruidera, entre las provincias de Albacete y Ciudad Real, encontramos 15 espectaculares lagunas con cascadas y bellísimos saltos de agua entre ellas. De hecho, constituyen, junto con las de Plitvice (Croacia), la mejor representación de lagos formados por la acumulación de carbonato cálcico.

Para el baño existen playas habilitadas, entre las que destacan la laguna Colgada y la laguna del Rey, así como la laguna Salvadora. Las de Redondilla y Las Mulas, otras de las más bonitas, desaparecen en años de sequía o mucho calor.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.
Lagunas de Ruidera. Foto: Pixabay.

Lago de Banyoles, Cataluña

El lago más grande de Girona y de toda Cataluña, Banyoles es el lugar perfecto para pasear, remar, pescar y también nadar.

Formado hace unos 250.000 años y de origen tectónico y cárstico, recibe sus aguas de manera subterránea de los acuíferos de la Alta Garrocha.

Existen diferentes rutas en los alrededores que permiten conocer rincones como el bosque de Can Morgat, los parques de la Draga y de Coromina, las lagunas de Nour y del Villar o la iglesia románica de Santa María de Porqueres.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.
Lago de Banyoles. Foto: Tibor Janosi Mozes | Pixabay.

Si lo que nos interesa es el baño -este año con algunas restricciones de aforo- existen tres zonas delimitadas: la caseta de madera, en el nordeste, el Club de natación de Banyoles y Banys Vells donde, después del chapuzón, se puede tomar algo en la terraza del bar.

Laguna de Cañaveral de León, Andalucía

Su sorprendente laguna es el principal enclave turístico de Cañaveral de León, en la Sierra de Aracena (Huelva). Con más de 8.000 metros cuadrados, está formada por la acumulación del agua natural que es canalizada desde el manantial de la fuente redonda.

Sin embargo, lo más llamativo es que el lago se encuentra en la misma plaza del pueblo, enfrente del ayuntamiento. Durante los veranos se habilita como zona de baño por lo que permite disfrutar del agua mientras se admiran los paisajes de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.
Cañaveral de León. Foto: Wikicommons.

Este año, y como prevención ante la expansión de la Covid-19, no se permite el baño.

Lago del Leurtza

En los Pirineos navarros, entre los municipios de Urrotz y Beintza-Labaien, se esconden dos lagos de montaña que parecen sacados de un cuento de hadas.

Una cuenca cerrada cubierta de hayedos da al lugar una magia especial tomando unas tonalidades de colores espectaculares. Además, esta zona ha sido catalogada como Área Natural Recreativa, lo que la hace especialmente apetecible para aquellos que quieran pasar unos días rodeados de naturaleza y con todas las facilidades que ofrece el lugar, que van de barbacoas a espacios de picnic y, sí, zonas de baño.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.
Embalse de Leurtza, Navarra. Foto: Vanlifeforadream.

Ibón de Estanés, Aragón

Con un total de 245, Aragón es el territorio que atesora un mayor número de ibones, como se conoce a los lagos de montaña de origen glaciar de Los Pirineos, generalmente a alturas que superan los 2000 m de altitud. El de Estanés, en Huesca, se encuentra en el límite de la frontera española con Francia y es uno de los ibones más conocidos y visitados de la zona del Valle del Río Aragón.

El plan es perfecto para luchar contra el calor: con unas buenas botas se emprende una caminata de 10 km que asciende hasta 1754 m. Como premio, magníficas vistas de los valles pirenaicos franceses, naturaleza en estado puro y, quien se atreva, un baño glaciar.

Arenales infinitos y calas escondidas, playas solo accesibles por barco y otras que se mantienen vírgenes; salitre, brisa, sol, arena blanca o negra. Somos un país de playa y nos encanta, pero también tenemos otros tesoros que se nutren de agua dulce. Y son perfectos para el verano.
Ibón de Estanés. Foto: Wikipedia.

Eso sí, es importante destacar que los ibones están protegidos (Decreto 204/2010) por lo que, si bien no se veta específicamente el baño, se prohíbe cualquier actividad que pueda afectar negativamente a la calidad del agua.

a.
Ahora en portada