Siete ciudades para viajar a Irlanda más allá de Dublín y Belfast

Kinsale, Westport, Carlingford, Galway o Kilkenny son algunas de las ciudades irlandesas que combinan arquitectura, paisajes y ese ‘craic’ que te conquistará en la Isla Esmeralda

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.

Carlingford. Foto: Turismo de Irlanda.

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.

Cada una en su particular estilo, arquitectura, naturaleza, artesanía, historia y gastronomía son el común denominador de estas vibrantes ciudades en las que te enamorarás del carácter sociable y hospitalario de sus habitantes. Así que ya, sabes, a practicar tocan: what’s the craic?

Kinsale, Condado de Cork

Con el permiso de Cork, pasamos de largo unos 25 km al sur de la ciudad hasta llegar a Kinsale, en la desembocadura del río Bandon.

Portuaria y de tradición marinera, para muchos es una de las capitales gastronómicas de Irlanda, especialmente en lo que a pescados y mariscos se refiere.

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.
Kinsale (Cork). Foto: David Creedon | Turismo de Irlanda.

También es, seguramente, la ciudad más colorida del país, con edificios que estallan de color en contraste con el azul del mar y los paisajes verdes que la rodean, dibujando un entorno prácticamente de postal.

Para muchos la capital gastronómica de Irlanda, Kinsale es también una de las ciudades más coloridas y animadas del país

La fortaleza de Charles Fort, una de las mejor conservadas de Europa, y el Old Head of Kinsale, un promontorio rocoso desde el que se domina el océano, son algunos de sus enclaves destacados.

Carlingford, Condado de Louth

Uno de los secretos mejor guardados de Irlanda, la localidad de Calingford, en la península de Cooley, en la frontera con Irlanda del Norte, es el comienzo de lo que se conoce como el ‘Ancestral Este de Irlanda’.

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.
Festival de la Ostra en Carlingford. Foto: Turismo de Irlanda.

Con una historia que se remonta 5.000 años atrás, esta ciudad ubicada a orillas de la ensenada Carlingford Lough, gira en torno a calles medievales vigiladas por la atenta mirada del castillo (o lo que queda de él) King John’s Castle, erigido por los invasores normandos para proteger la entrada de la ría.

A su alrededor, la península de Cooley alterna valles, frondosos bosques y extensas playas, y está salpicada de huellas ancestrales como tumbas neolíticas, fortalezas, y otros monumentos que nos transportan a los orígenes del cristianismo.

Westport, Condado de Mayo

Si la música es parte consustancial de Irlanda, la ciudad de Westport, en la Ruta Costera del Atlántico, en un escarpado rincón del condado de Mayo al noroeste del país, es una de sus mejores expresiones.

Más de 50 pubs se han convertido en su seña de identidad y uno de los principales reclamos para muchos visitantes, entre ellos el ya legendario Matt Molloy’s, perfecto para tomar una pinta y escuchar música tradicional (aquí tienes una buena dosis de craic garantizada) o quizás Hoban’s, McGing’s y The Big Tree.

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.
Westport Town Clock. Foto: Turismo de Irlanda.

Aquí también se puede disfrutar de actividades en plena naturaleza como recorrer la ruta ciclista de Great Western Greenway o practicar kayak entre las 365 islas de la bahía de Clew bajo el increíble telón de fondo que ofrece la famosa montaña Croagh Patrick, en la que según cuenta la leyenda, San Patricio ayunó durante 40 días.

Galway, Condado de Galway

La ciudad bohemia por excelencia de Irlanda, Galway es alegre y vibrante, y está repleta de música y actividades artísticas y culturales.

El espíritu de la costa oeste de Irlanda se siente en sus animadas calles, desde tranquilos pubs tradicionales que ofrecen un buen fuego y rincones acogedores, hasta tiendas que venden anillos de Claddagh, jerséis tipo Aran y tallas de madera de roble.

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.
La música tradicional toma los pubs de Galway. Foto: Turismo de Irlanda.

En el plano gastronómico destacan chefs innovadores que llevan al límite su pasión por los ingredientes locales, pero también citas llenas de sabor como el famoso Festival de la Ostra.

El Festival del Cine da buena cuenta de su animada escena cinematográfica (Galway es Ciudad del Cine de la Unesco). Pero, además, hay joyas como el famoso balneario Salthill y el Parque Nacional de Connemara, una de las joyas naturales de Irlanda, sin olvidar su situación como puerta de entrada perfecta a los impresionantes Acantilados de Moher y las islas de Arán.

Kilkenny, Condado de Kilkenny

Ubicada en el Ancestral Este de Irlanda y a apenas 90 km de Dublín, la magnética Kilkenny es un enclave único para los amantes de la cultura y la artesanía.

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.
Castillo de Kilkenny. Foto: Turismo de Irlanda.

Perfecta mezcla entre lo moderno y lo tradicional, Kilkenny tiene una personalidad única que se atisba entre su herencia medieval (abundan las iglesias, monasterios y una imponente catedral, Saint Canice, testigo de su rico pasado histórico y religioso) pero también una escena moderna donde, en el panorama gastronómico, se alternan gastro-pubs y restaurantes de estrellas Michelín.

También cuenta con algunos de los mejores festivales de la Isla Esmeralda, entre ellos la Semana de las Artes de Kilkenny o el famoso festival de comedia Cat Laughs.

Dalkey, Condado de Dun Laoghaire-Rathdown

Podríamos considerarlo el pueblo vikingo por excelencia de Irlanda y es que Dalkey, al sur de Dublín, se convirtió en uno de los principales puertos durante la Edad Media. De ahí procede parte de su rico patrimonio cultural e histórico, como su emblemático castillo, donde aún hoy se pueden poner a prueba la fuerza y la puntería en el tiro con arco, o seguir la huella de grandes autores en su galería de escritores, que rinde homenaje a Joyce, Beckett y Maeve Binchy.

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.
Castillo de Dalkey. Foto: Turismo de Irlanda.

Dalkney es también refugio de artistas, famosos y celebrities de la talla de Bono, Van Morrison o Enya a los que no es extraño encontrar en alguno de sus cafes o restaurantes.

Killarney, Condado de Kerry

Esta ciudad ubicada en el condado de Kerry, al suroeste de Irlanda, se asocia inmediatamente a uno de los tesoros imprescindibles de Irlanda: el Anillo de Kerry.

Y es que en Killarney encontramos el punto de partida y final de esta ruta de 179 km y pura autenticidad irlandesa cuajada de verdes y ondulantes colinas y lagos centelleantes, de ovejas pastando en torno a abadías y castillos y playas doradas que dan paso a acantilados impactantes.

Si los daneses tienen el hygge y los noruegos el kos, los irlandeses tienen su propia palabra para definir la felicidad: es craic algo así como diversión, pero una muy específica típica de Irlanda. Por si no era suficiente con los paisajes espectaculares, los pubs y la música en directo, el craic suma una motivación más para viajar a la Isla Esmeralda. La buscamos en estas ciudades repletas de vida y magnetismo que nos demuestran, además, que hay vida más allá de Dublín o Belfast.
Killarney. Foto: Turismo de Irlanda.

El Parque Nacional de Killarney, Ross Castle o la mansión Muckross, declarada Reserva de la Biosfera en el año 1981 son algunas de las paradas imprescindibles.

a.
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