Queen Mary 2 o cómo un crucero se convirtió en protagonista de la última película de Meryl Streep

El icónico Queen Mary 2 fue la localización elegida por Steven Soderbergh para su película ‘Dejales hablar’ (HBO), protagonizada por Meryl Streep

Una escritora de éxito a la que da vida Meryl Streep decide hacer un crucero con dos viejas amigas (Candice Bergen y Dianne Wiest) para sanar heridas y, de paso, disfrutar de unos días de diversión. Al grupo se unen su sobrino (Lucas Hedges) y su agente literaria (Gemma Chan), desesperada por saber más sobre el libro que prepara la escritora. Hasta aquí la sinopsis de Déjales hablar, digirida por Steven Soderbergh y recién estrenada en HBO. Pero este no es un reportaje de cine, sino de cruceros, y aquí es donde entra, casi como un protagonista más, el Queen Mary 2.

Las tres amigas no se han embarcado en un barco cualquiera. Buque insignia de la  compañía Cunard Line, fue construido en el astillero francés Chantiers de l’Atlantique en Saint-Nazaire (Francia) en 2003 al estilo de los más lujosos transatlánticos de los años 20 y 30 del siglo XX y, hasta 2006 y la llegada del Freedom of the Seas de Royal Caribbean, se mantuvo como el barco de pasajeros más grande del mundo. Despojado de ese título sigue siendo uno de los más lujosos de cuantos siguen navegando.

Plató de cine

Rodada en 2019, antes de que el coronavirus paralizase la industria de los viajes en general y los cruceros en particular, en apenas dos semanas y con un equipo técnico reducido, la cinta tuvo como plató el verdadero Queen Mary 2; de hecho, los trabajos coincidieron con un crucero real entre Nueva York y Southampton (la ruta Transatlantic Crossing de la compañía), por lo que muchos de los extras eran, en realidad, viajeros.

Pero vayamos al principio: la película arranca con una Streep (en la ficción, Alice) bajando del taxi al llegar a la terminal de cruceros de Brooklyn y contemplando con asombro el Queen Mary 2 que, con sus 345 m de eslora y capacidad para 2.691 pasajeros, empequeñece el puerto. “Es una forma encantadora de viajar. Un barco hermoso” reafirma el personaje de la agente literaria.

El estilo, la elegancia y el exclusivo ambiente a bordo también aparecen reflejados en multitud de escenas, grabadas en lugares tan reconocibles como el Art Dèco Commodore Club, el comedor Queens Grill, el Royal Court Theatre y la impresionante biblioteca con 9.000 volúmenes.

La suite que ocupa la protagonista, una de las cinco dúplex Queens Grills Suites, es una de las más lujosas de todos los barcos de cruceros

Suites de dos pisos

Muchas otras escenas tienen lugar en el camarote de Alice, una suite de dos pisos con sala de estar y dormitorio independiente, así como bar privado, vestidor y dos baños de mármol con bañera de hidromasaje. Tampoco en este caso se trata de ficción. Aunque no es la cabina más común (de hecho, es una de las suites más lujosas del mar), la de la protagonista de ‘Déjales hablar’ es una de las majestuosas Queen Grills Suites del barco, concretamente una de las cinco cabinas de dos pisos de esta categoría, instaladas en la parte trasera del buque.

La suite de la protagonista es una de los camarotes más lujosos del mar. Foto: HBO.

Con hasta 208 m2 la Grand Duplex, es mucho más que la media de los camarotes en los barcos. Por un precio que supera los 800 euros por noche, está equipada con dos baños de mármol, dos vestidores y una amplia terraza. Por supuesto, ropa de cama de excelente calidad, carta de almohadas, batas de terciopelo, amenities de Penhaligon, fruta fresca a diario, bar privado y canapés servidos antes de la cena. La suite da derecho también a servicios prioritarios de embarque y desembarque, conserje y mayordomo personal -para ocuparse de esas tediosas cosas como hacer y deshacer las maletas- y servicio de habitaciones las 24 horas, así como acceso exclusivo al restaurante Queens Grill.

Más allá de las grandes suites

No todos los personajes se alojan con este nivel de lujo. Otros personajes viajan en una suite con balcón más pequeñas que podrían coincidir con las Britannia reales, camarotes de 23 metros cuadrados con cama tamaño King, sala de estar, cafetera, minimar, mayordomo, servicio de habitaciones las 24 horas y el balcón privado con mesa y sillas para relajarse frente al océano.

Restaurante Britannia a bordo del Queen Mary 2. Foto: Cunard Line.

Otros tienen aún menos suerte, como el sobrino de la escritora, ‘relegado’ a un camarote interior sin ventanas (Britannia Inside) que, pese a ello, cuenta también con cama tamaño King size, zona de estar y otra vez mayordomo.

De hecho, el personal a bordo es uno de los distintivos del Queen Mary 2: con 1.292 tripulantes para 2.691 pasajeros, cuenta con una de las proporciones más altas entre los cruceros, con casi un miembro del personal por cada 2 viajeros.

Otros rincones del Queen Mary 2

Muchas de las comidas y cenas que se ven en la película transcurren a bordo del restaurante Queens Grill. Es una pequeña licencia del director ya que en la realidad este restaurante está reservado a los viajeros de los camarotes de mayor nivel, por lo que no todos los protagonistas tendrían acceso al mismo.

La película se rodó durante una travesía real del barco entre Nueva York y Southampton. Foto: HBO.

Sí que aparecen representados el impresionante planetario Illuminations del barco, una de las atracciones estrella a bordo, en un espacio que también funciona como cine. También algunas de las cubiertas (entre ellas el lounge privado reservado a los pasajeros de las suites de mayor lujo), el teatro, el salón de baile G32, el champagne bar, la zona de juegos de mesa y la biblioteca, con ventanales y excelentes vistas a la proa.

La cinta también muestra algunos rincones que habitualmente permanecen ocultos para los pasajeros, como las cocinas y un área reservada a la tripulación, de donde Alice es rápidamente invitada a salir tras acceder por error.

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